Salmo 13: 1-6
Pastor Gerardo Marin
Fecha de predicación: 20 de noviembre de 2020
Objetivo: Entender que la impaciencia
y la desesperación nos estanca y nos roba espiritualmente hablando.
INTRODUCCION
Este día vamos a continuar hablando de esas enfermedades
silenciosas que atacan el alma de todo ser humano y que nos pueden llevar a la
muerte como lo mencionamos en la predicación anterior cuando hablamos de la
desesperación.
En esta ocasión tocaremos este mal que todo ser humano
tenemos de una u otra forma, la impaciencia, hay momentos que esto nos lleva a
la desesperación, depresión y ansiedad por tener una respuesta en el momento o
por salir de esa situación de apremio.
Antes de hablar sobre la impaciencia vamos a dar el
significado de la paciencia:
¿Qué es paciencia? : Es la capacidad de sufrir y tolerar
desgracias y adversidades o cosas molestas u ofensivas, con fortaleza sin
quejarse ni rebelarse; También significa: calma o tranquilidad para esperar,
por eso el Apóstol Pablo lo enmarca como un fruto del Espíritu en Gálatas 5:22
que debemos producirla y ejercitarla.
Entonces la impaciencia es todo lo contrario, por eso vamos
a aprender a la luz de la Palabra como debemos superar este estado dan dañino
para nuestra salud
Este Salmo fue escrito por David, en qué momento de su vida
no lo sabemos a ciencia cierta. En todo caso, lo que sí podemos saber es que
David también como algunos de nosotros como lo mencionamos en la predicación
anterior que me toco compartir, porque David también se muestra impaciente ante
la situación que presenta en este salmo. Después de todo, David también era un
ser humano y parece que la impaciencia está muy ligada a todo ser humano. ¿Qué
podemos aprender de esta Palabra?
1
LA IMPACIENCIA CAUSA DESEPERACION Y DEPRESION V.1-2:
¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta
cuándo esconderás tu rostro de mí? ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma,
Con tristezas en mi corazón cada día? ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo
sobre mí?
David estaba bajo la opresión del enemigo y de sus
problemas. David había entrado al horno de fuego ardiente y estaba sintiendo un
calor agobiante, una presión asfixiante, un dolor de corazón y una opresión en
su cabeza que por esta y otras razones sentía que ya no tenía salida a sus
problemas, y por estas circunstancias aflora la impaciencia de su corazón con
cuatro reclamos a Dios ¿hasta cuándo? Esto quiere decir que estaba desesperado
por salir de esa situación.
Esto no es desconocido por nosotros, cuando en esos
momentos oscuros donde muchas veces hemos pasado, nos llega la impaciencia por
encontrar una salida a esas situaciones que nos han desanimado inclusive hasta
la muerte, ¿Cuáles eran las palabras que el Rey David decía ante esta
situación?:
A ¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? David
se sentía también como si Dios se hubiera olvidado de él. Es bien difícil
cuando ya no se pueden controlar esas emociones y situaciones muy duras que
muchas veces en esas circunstancias los amigos, la familia o aquellos cercanos,
también se alejan de nosotros, al vernos en esas circunstancias de la vida que
no toca enfrentar,
Como ejemplo: El caso de Job. Quizá Ud. se identifique con
algunos de estos reclamos a Dios: Una persona enferma en el alma y espíritu
puede decir a: ¿Hasta cuándo me vas a tener postrado en el lecho del dolor? ¿Hasta
cuándo me vas a tener sin trabajo? Una
esposa maltratada por su esposo puede decir a Dios: ¿Hasta cuándo vas a
permitir que mi marido me trate tan mal?, hasta que llega el momento en que
cuando ya no nos podemos controlar emocionalmente pensamos que Dios nos ha
olvidado
B ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? David pensaba
en que le podía pasar lo peor, se sentía olvidado por Dios o en lo más extremo
que Dios ya no estaba con él. Que difícil cuando ya no se siente la presencia
de Dios, sentimos que ni las oraciones son escuchadas, y lo que pasa es que el
dolor que tiene el alma nos hace pensar todo esto, aunque en ocasiones el Señor
está tratando con nosotros para que entendamos su propósito en nosotros.
C ¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, con tristezas
en mi corazón cada día? Esto es de analizarlo muy bien, David estaba pensando
cosas muy dañinas para su corazón, igual como cuando nosotros andamos
decepcionados, hablamos con nuestros pensamientos cosas de derrotas y todo eso
que daña el alma, como por ejemplo: No valgo nada para Dios, nadie me quiere,
quizás de esta ya no saldré, mejor llévame Señor, etc.
Y
miremos a Elías cuando él había puesto esa palabra en su corazón al huir de
Jezabel en 1 Reyes 19:4 “Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y
se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse dijo: basta ya oh Jehová,
quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres”
D ¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?
¡Increíble! ¿No le parece? Una cosa es tornarse impaciente con personas o
situaciones, como en muchos casos, sin que eso signifique justificar la
impaciencia, pero otra muy diferente es tornarse impaciente con Dios, y eso es
justamente lo que David está haciendo, culpando indirectamente a Dios.
Ejemplo en Salmos 89:38-39 “Mas tú
me desechaste y menospreciaste a tu ungido, y te has airado con él, rompiste el
pacto de tu siervo, has profanado su corona hasta la tierra”
Aquí veamos un ejemplo de estas cuatro formas equivocadas
de pensar en un siervo de Dios en: Jeremías 20:7-10 “Me
sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; mas fuerte fuiste que yo; y me venciste,
cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí, porque cuantas veces
hablo, doy voces, grito: violencia y destrucción porque la Palabra de Jehová me
ha sido para afrenta y escarnio cada día, y dije: no me acordare más de él, ni
hablare más en su nombre; no obstante había en mi corazón como un fuego
ardiente metido en mis huesos, trate de sufrirlo y no pude, porque la
murmuración de muchos, temor de todas partes, denunciad, denunciémosle, todos
mis amigos miraban si claudicaría, quizás se engañara, decían, y prevaleceremos
contra él, y tomaremos del nuestra venganza”
Nosotros al igual que David, Elías o Jeremías, también nos
impacientamos con Dios de vez en cuando Todos somos culpables de ser
impacientes con Dios. La impaciencia está ligada a nuestra naturaleza
pecaminosa y también denota que nuestra Fe esta por los suelos.
¿Entonces qué debemos hacer en esas situaciones de apremio
en nuestras vidas?
2 LA LUZ ILUMINA NUESTRA ALMA Y NOS
ANIMA V.3-4.
"Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío;
alumbra mis ojos para que no duerma de muerte; para que no diga mi enemigo: Lo
vencí. Mis enemigos se alegrarían, si yo resbalará”.
Es muy difícil caminar y contemplar lo que Dios nos pone
frente a nuestros ojos cuando nuestros ojos espirituales están oscurecidos por
las situaciones difíciles de la vida, como le paso a María Magdalena cuando fue
a buscar al Señor Jesús a la tumba.
Cuando oramos y dejamos que Dios tome el control de nuestra
situación, vamos a dejar que Su Palabra toque nuestro corazón y así poder ver
todas esas promesas que Él nos ha dado.
Aquí tenemos a David en una actitud muy diferente. Ya no se
muestra impaciente con Dios. Ahora se mira como un hombre que sabe que Dios
está en control de todo lo que pasa en el mundo con cada ser humano sobre la
faz de la tierra. Esto fue lo que desarmó su impaciencia. David se presenta
como conversando con Dios. Es como cuando una persona habla directamente al
corazón de su amigo. David está razonando con Dios. Pide que Jehová escuche su
clamor. Ruega a Jehová que responda a su petición. Dice a Dios que no sería
bueno que muera en manos de sus enemigos porque eso sería motivo de alegría
para ellos y ciertamente el nombre de Dios sería despreciado.
Los que somos impacientes tenemos la tendencia a mirar
solamente el problema, la dificultad, el obstáculo, pero no vemos que existe un
motivo para cada problema, una razón para cada dificultad un propósito para
cada obstáculo y que Dios nos ha permitido estar en esas situaciones, porque
sabe que eso es lo mejor para nosotros para probar nuestra fe y moldear nuestro
carácter.
Vamos al último punto:
3 LA IMPACIENCIA PUEDE SER REPRENDIDA DE
NUESTRO CORAZON POR SU PALABRA.
V.13:5-6
"Más yo en tu misericordia he confiado; mi
corazón se alegrará en tu salvación. Cantaré a Jehová porque me ha hecho
bien"
Qué hermosas palabras. Ahora David está declarando su
alegría y de Fe. Todavía no había escapado de los problemas, todavía se
encontraba dentro del horno de fuego, pero solo era cuestión de tiempo para que
vea su liberación. La liberación está garantizada por la persona de Jehová,
quien por su misericordia está listo a responder la petición de David. Aquí
tenemos a David declarando la liberación que estaba próxima. Por eso dice: Mi
corazón se alegrará en tu salvación. Esto es gozo en medio de los problemas por
su fe porque la situación actual es la misma pero su actitud es de ver hacia
adelante.
Esto es lo que Dios promete a los que le somos fieles. Es
fácil tener gozo cuando todas las cosas están bien, pero cuando todo sale mal,
es probable que el gozo desaparezca, pero no tiene por qué ser así, puesto que
Dios es capaz de hacernos experimentar gozo en medio de los problemas. Lo hizo
con David y lo puede hacerlo también con nosotros. Todo es cuestión de que
confiemos nuestros problemas al Señor. Ya en otra actitud David dice: Cantaré a
Jehová porque me ha hecho bien.
CONCLUSION
En el Señor todo es cuestión de actitud cuando nuestra
confianza y mirada está puesta en Dios y cuando el fruto del Espíritu se está
produciendo en nuestra alma, en este caso la paciencia.
Ahora Imaginemos a David, tomando su arpa, buscando un
lugar tranquilo y cantando a Jehová. El tema de su canción era: Jehová me ha
hecho bien. ¿Cómo es esto? David estaba siendo perseguido por sus enemigos.
Estaba desesperado, se puso impaciente contra Dios, todavía estaba en
problemas, pero está cantando con gozo en su corazón que Jehová le ha hecho
bien. ¿Sabe por qué? Porque David reconoció que sus problemas eran como los
peldaños de una escalera que le conducían hacia la gloria. Eso era motivo más
que suficiente para no impacientarse y para estar delirando de felicidad.
Muchos de nosotros estamos pasando problemas, dificultades, sinsabores como el rey David los pasaba en este Salmo, otro ejemplo es el de Jeremías, “Y cuando terminó de hablar Jeremías todo lo que Jehová le había mandado que hablase a todo el pueblo, los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo le echaron mano, diciendo: De cierto morirás” en Jeremías” 26:8
Después de aprender de este mensaje nos invita a no
desesperemos, a no impacientemos.
Reconozcamos que Dios está en control de todo lo que está
pasando. y que esos problemas serán justamente lo que nos lleve a la cima de
una relación hermosa con Dios. No olvidemos que esto solamente es parte de un
proceso, aunque muy difícil, traerá grandes bendiciones y un crecimiento
espiritual, Jesús, se sintió abandonado por el Padre cuando estaba en la
cruz. Leamos Isaías 54:7-8 “Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con
grandes misericordias. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un
momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu
Redentor”.

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