La acción de la compasión

 


LA ACCIÓN DE LA COMPASIÓN

MATEO 9:35-36

 

Predicado: 10 de Mayo de 2020

Hna. Cory Ayala

 

INTRODUCCIÓN

Jesús, versículos anteriores acababa de ejecutar dos grandes obras para la gloria de Dios: Sano a la mujer del flujo de sangre y devolvió la vida a la hija de Jairo.

En el versículo 26, nos habla acerca de la fama que Jesús iba ganado y como èsta se difundía por los alrededores. Luego de ello, el relato narra como Jesús les devolvió la vista a dos ciegos, lo que tuvo como resultado que en el versículo 31, se volviera a mencionar la fama que Jesús estaba obteniendo.

Hasta este punto, podemos observar a groso modo que fueron obras extraordinarias, sanidades sobrenaturales; sin embargo… lo que aconteció después, fue lo que desató las habladurías de los religiosos: Jesús se enfrentó a un endemoniado al cual libero.

En el versículo 34, se narra, cómo los fariseos, quienes eran los encargados de dirigir espiritualmente al pueblo, eran los más alejados de la verdad espiritual; ya que cuestionaban todo lo que Jesús hacía en beneficio para el mismo pueblo judío. Ellos reprochaban la pureza y la integridad del ministerio de Jesús, y detestaban la compasión y la misericordia con que Él trataba a la gente.

Hay que notar que quienes no tienen compasión y misericordia por el prójimo siempre censuraran a aquéllos que sí practican la misericordia y la compasión.

Ahora bien, en los versículos 35 y 36 de este capítulo, podemos observar los elementos que caracterizaban el ministerio de nuestro Señor Jesucristo en la tierra:

 

        I.            LA ENSEÑANZA (Vs. 35)

Jesús enseñaba a todo lugar donde él iba, ya sean sinagogas, casas, orillas del mar, montes, etc. Siempre lo buscó lugares donde grandes cantidades de personas (independientemente del sexo, región o religión) pudieran reunirse o agruparse y oír sus enseñanzas.

Sin embargo las sinagogas se distinguían de los demás lugares, debido al tipo de público que ahí se reunían; todos llegaban ahí con el único objetivo de aprender de las escrituras, en este caso de la TORÀ (La ley judía, dada en el pentateuco) y también para adorar a Jehová. Podríamos decir que este público es como el que en estos días asisten a las congregaciones.

El Maestro que conocía a este tipo de personas, cuando asistía a alguna sinagoga siempre se levantaba a enseñar lo que de Su Padre había aprendido; siempre sobresalían sus enseñanzas a las de los fariseos y escribas, debido a la autoridad con que compartía sus enseñanzas.

Marcos 1:22 “Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.”

Esta acción de Jesús nos enseña que en todo lugar que estemos compartamos la Palabra de Dios, el Evangelio del Reino, tal cual Él lo hacía… recordemos que para poder hacer esto, debemos prepararnos con la palabra, estudiándola y escudriñándola, tal cual Jesús enseñó:

Juan 5:39 “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”

Jesús enseñaba con autoridad y la autoridad le venia del Padre, pero también de sus conocimientos de las escrituras, recordemos que en cualquier momento los fariseos se levantaban y le cuestionaban, por lo que también Él estaba preparado siempre para presentar defensa del evangelio.

2 Corintios 10:5 “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”

Os argumentos contra la Palabra de Dios, vienen de corazones endurecidos e incrédulos, por lo que no es con argumentos humanos que esas murallas se derriban, sino más bien, con la misma Palabra de Dios.

 

      II.            LA PREDICACIÓN (Vs. 35)

Seguido de sus enseñanzas iba la predicación, por lo que a simple vista podríamos pensar que es la misma acción, pero no. Veamos la definición de predicar para comprender que no es lo mismo a enseñar.

Predicación: Propagar o extender una doctrina o ideas, haciéndolas públicas.

La predicación es el medio para compartir un fin u objetivo; y el fin es la enseñanza.

Jesús siempre hacía uso de lo que en su entorno se encontraba, si eran higueras, viñas, sembrados, árboles, perlas, monedas, etc. Jesús era muy didáctico y creativo al momento de compartir con los demás.

La meta de Jesús era, que con este tipo de ilustraciones que todos podrían entender, el evangelio se propagara o se extendiera por todas las regiones.

Mateo 4: 17 “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”

El punto de la predicación nos enseña que debemos aprender a predicar el evangelio de la salvación.

Podemos difundir que Jesús sana a los enfermos, y liberta a los cautivos, pero entonces estamos fragmentando el evangelio y limitando el poder de Cristo. Lo más importante es presentar la salvación que se obtiene por la gracia de Dios y la fe en Jesucristo. El Señor está más interesado en la salvación de las almas, que en prodigar milagros y portentos, al final esas son añadiduras.

El versículo 36, nos habla que Jesús se compadecía de las personas porque eran como ovejas sin pastor. Debemos pensar que el gran Pastor de pastores estaba preocupado al ver tantas ovejas perdidas y sin dueño… Jesús se quería ser Su Pastor y cuidar de ellas con mucho amor y dedicación.

 

    III.            LAS SANIDADES (Vs. 35)

La predicación de Jesús, casi siempre iba acompañada de señales que respaldaban la divinidad, autoridad y señorío de Jesús… mostraban que ciertamente Él era y es el Hijo de Dios.

Marcos 2:1-12, nos narra la sanidad de un paralítico; Jesús obró conmovido por la fe de los cuatro amigos de este hombre, dice este pasaje que perdonó los pecados del hombre (lo que fue interno –invisible- en la vida de aquel hombre). Esto generó las murmuraciones de los fariseos, que cuestionaban la autoridad de Él, por lo que Jesús dijo en defensa en los versículos del 9 al 11 “¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.”

La sanidad de este hombre fue la SEÑAL VISIBLE, del perdón otorgado por Jesús, así como la manifestación – accionar- de su Palabra, su ministerio, su predicación y sus enseñanzas.

Esto nos enseña que debemos convertirnos en agentes del poder de Dios; alguna persona puede decir: “Yo no tengo el don de sanidad, milagros o profecía; es más, ni siquiera hablo en lenguas”. Y puede ser que así sea, sin embargo no debemos olvidar que: Quien opera la sanidad o el milagro, es Cristo por medio del Espíritu Santo que mora en nosotros, no, nosotros por si solos.

Actuemos como los amigos del paralítico, lo único que ellos tenían era FE, pero eso bastó para que la gracia y el poder de Jesús se movieran en favor de su amigo. Jesús es especialista en honrar la fe que depositemos en Él.

 

CONCLUSIÓN

Marcos 16: 17-18 “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.”

El pasaje es claro, la clave es CREER, los dones de poder, del Espíritu Santo son importantes y son valiosos, pero no funcionan (por así decirlo), ni son depositados en quienes no creen… Jesús dijo: Al que cree, todo le es posible.

Debemos descansar en el poder de Jesús, en sus fuerzas y no en nuestras capacidades. TODO LO PODEMOS EN CRISTO, QUE NOS FORTALECE.

 


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