(Parte
3)
AMOS
7:1-8
Predicado:
02 de Marzo de 2021
Pastor Gerardo Marin.
1. EL
PRECIO A PAGAR POR SER UN VERDADERO HIJO DE DIOS
Pero
todo resultó inútil. Nadie quería escucharlo ni se interesaba por sus palabras.
Amós estaba descorazonado.
Entonces un día, cuando volvía de sus labores, tuvo una cuarta visión como las
que había recibido tiempo atrás en Técoa: Amos
8,1-3: “Así me ha mostrado Jehová el Señor: He aquí un
canastillo de fruta de verano. Y dijo: ¿Qué ves, Amós? Y respondí: Un canastillo
de fruta de verano. Y me dijo Jehová: Ha venido el fin sobre mi pueblo Israel; no
lo toleraré más. Y los cantores del templo gemirán en aquel día, dice Jehová el
Señor; muchos serán los cuerpos muertos; en todo lugar los echarán fuera en
silencio”. Esta vez era una cesta con higos maduros;
y Dios que le decía que el pueblo, como esa cesta de higos, ya estaba maduro;
el castigo se acercaba de manera inexorable, (En resumen a esta visión es que Jehová ya tenía preparado en ese
momento el castigo para Israel)
--- Resolvió
entonces partir de Samaria y dirigirse a la ciudad de Betel, donde se hallaba
el más famoso santuario del reino, 50 kilómetros al sur. Le faltaba todavía
decir allí unas cuantas cosas.
Llegó a la ciudad justo un día de fiesta,
cuando el Templo estaba lleno de peregrinos que entre cantos y música
presentaban sus ofrendas y limosnas ante Dios. Entonces Amós se paró frente al inmenso portal de entrada, y con fuerte
voz empezó a predicar: “Aborrecí, abominé vuestras solemnidades,
y no me complaceré en vuestras asambleas. Y si me ofreciereis vuestros
holocaustos y vuestras ofrendas, no los recibiré, ni miraré a las ofrendas de
paz de vuestros animales engordados. Quita de mí la multitud de tus cantares,
pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos. Pero corra el juicio como
las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo”. Amos 5:21-24 «Dice Dios: odio y
detesto las celebraciones religiosas de ustedes; me dan asco estas reuniones.
No soporto los sacrificios que ofrecen en mi honor, ni las ofrendas; no acepto
los terneros gordos que me sacrifican. Dejen de cantar para mí. No quiero oír
el sonido de sus arpas. Lo que yo quiero es que haya justicia social y que
practiquen la honradez todos los días».
Denunciando la corrupción religiosa, Amós estaba
golpeando el centro religioso del reino de Israel. Se había atrevido a todo por
cumplir el mandato de Dios. Y sucedió lo inevitable. Amasías, jefe de los
sacerdotes, envió un emisario al rey para informar sobre Amós, diciendo: «Amós está conspirando contra ti». Después salió a enfrentar al
profeta y le advirtió: «Vete de aquí, vidente. Si quieres ganar el pan
profetizando, vete a Judá; pero no profetices en Betel, porque es el santuario
del rey y el templo principal del reino».
Amós
le contestó: «Yo no soy
profeta, ni pretendo serlo. Soy pastor y cultivador de sicómoros; y Dios me
sacó de en medio de los animales para que viniera a profetizar. Ahora escucha
lo que Dios te anuncia: tu mujer será ultrajada en medio de la ciudad; tus
hijos e hijas serán acuchillados; tu tierra será repartida a otros; tú morirás
en tierra extranjera, y los israelitas serán llevados prisioneros lejos» Amos
7,10-17.
Con
estas palabras Amos le estaba diciendo que él no tenía la experiencia que, como
teólogo y profesional Amasias tenia, Así pasa en nuestro tiempo, gente que a lo
mejor tienen sus estudios pero no les sirven de nada ya que sus hechos muestran
lo contrario, ¿Ahora que pensara Dios si el todo lo mira?
--- A
pesar de las amenazas del sacerdote, Amós siguió profetizando un tiempo más,
advirtiendo a los israelitas que de nada servía asistir a los templos para las
celebraciones religiosas si no practicaban la justicia, la honestidad y la
rectitud de vida. Fue entonces cuando recibió una última visión, la quinta: Amos9;1-4;
“Vi al Señor que estaba sobre el
altar, y dijo: Derriba el capitel, y estremézcanse las puertas, y hazlos pedazos
sobre la cabeza de todos; y al postrero de ellos mataré a espada; no habrá de
ellos quien huya, ni quien escape. Aunque cavasen hasta el Seol, de allá los
tomará mi mano; y aunque subieren hasta el cielo, de allá los haré descender.
Si se escondieren en la cumbre del Carmelo, allí los buscaré y los tomaré; y
aunque se escondieren de delante de mis ojos en lo profundo del mar, allí
mandaré a la serpiente y los morderá. Y si fueren en cautiverio delante de sus
enemigos, allí mandaré la espada, y los matará; y pondré sobre ellos mis ojos
para mal, y no para bien.”
Un devastador terremoto, seguido de una invasión militar,Y comprendió que
ya no había más nada que hacer. El fin estaba cerca. Abandonó pues el reino de
Israel y regresó a su patria, a sus tierras y a sus bueyes. Su carrera de
profeta había terminado.
---
Muchas veces Dios nos ha dado una palabra para que la llevemos a esas
congregaciones que están desplomadas, pero que sucede cuando la declaramos: nos
pasa como a Amos, nos sacan de esos lugares por no cambiar sus actitudes.
¿Cuántos de nosotros no nos ha pasado esto?
---
y si por alguna razón no nos sacan, nos marginan y nos desesperan para que nos
vayamos y luego al irnos comienzan a hablar pestes de nosotros, todo por no
aceptar la Palabra, pero más por no querer cambiar sus actitudes.
CONCLUSION
--- Una
tarde de verano del año 721 a.C, 30 años después que el profetizo en Betel., mientras el pastor de Técoa a lo mejor cuidaba
las ovejas en la tranquilidad de su aldea natal, sintió los estruendos de una
feroz invasión militar: eran los asirios, que habían irrumpido en Samaria,
habían destruido el reino y se llevaban deportada a la población del país. Sus
vaticinios finalmente se habían cumplido.
--- Nunca
nadie, antes de Amós, había anunciado una catástrofe de tal envergadura contra
el pueblo de Israel. Por
eso sus palabras causaron honda impresión entre los supervivientes, que años
más tarde decidieron recogerlas en un libro hoy conservado en la Biblia. Fue el
primer profeta de quien se guardaron sus oráculos. El libro contiene 9
capítulos, con sus sermones ordenados de la siguiente manera:
a) Profecías contra los países vecinos de Israel,
su primer sermón (c.1-2).
b) Profecías contra Israel (c.3-6).
c) Las cinco visiones que tuvo, más el relato del
enfrentamiento con el sacerdote Amasías de Betel (capitulos.7-9).
d) Para que el libro no resultara tan pesimista,
siglos más tarde un autor anónimo le agregó al final un apéndice esperanzador,
anunciando la futura reconstrucción del reino, la restauración del pueblo y la
prosperidad de la tierra, perdida por la irresponsabilidad de sus dirigentes (9,11-15).
Quien quiera conocer a un profeta debe leer a
Amós. Porque, aunque su carrera fue muy corta, de apenas pocos meses, sin embargo,
fue el iniciador del profetismo escrito en Israel.
Es que Amós se había dado cuenta de la
perversión que reinaba en el país. Había descubierto que las injusticias
sociales, la mentira institucionalizada, la indiferencia ante el sufrimiento
ajeno y la hipocresía religiosa habían carcomido los cimientos de la sociedad,
y amenazaban con tirar abajo la estructura del pueblo de Dios. Pero su audacia
más grande no fue la de anunciar semejante tragedia, sino de anunciarla cuando
nada hacía preverlo. Cuando sólo se veía prosperidad y estabilidad económica,
en un reino que atravesaba los mejores años de su historia.
Porque
Amós tenía el don de ver donde nadie veía. De comprender, iluminado por Dios, que las situaciones
aparentemente favorables son falaces cuando están edificadas sobre la pobreza
de muchos y el martirio de los desheredados. Que no puede haber religiosidad
sin ética, y que no hay ética sin justicia social.
---
De ahora en adelante ya no veremos el libro de Amos como antes y además podemos
comprender este texto muy especial para todos aquellos que buscamos aprender de
la Palabra de Dios “¿Andarán dos juntos, si no
estuvieren de acuerdo? ¿Rugirá el león en la selva sin haber presa? ¿Dará el
leoncillo su rugido desde su guarida, si no apresare? ¿Caerá el ave en lazo
sobre la tierra, sin haber cazador? ¿Se levantará el lazo de la tierra, si no
ha atrapado algo? ¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el
pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho? Porque no
hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los
profetas. Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién
no profetizará?” Amos 3: 3-8
Dios
es justo en todo, esta Palabra muchas veces se puede sentir dura dependiendo de
la circunstancia en que estemos viviendo, pero no olvidemos que Dios siempre
busca lo mejor para sus hijos, “Porque Jehová al que ama castiga,
como el padre al hijo a quien quiere”. Proverbios 3:12 “Porque el Señor al que ama disciplina, y azota a todo el que recibe
por hijo” Hebreos 12:6 “Jehová prueba al justo, pero al
malo y al que ama la violencia, su alama aborrece”. Salmos 11:5
--- Como
ministerio estamos preparándonos para todo lo que Dios nos ha prometido y
mostrado, cada uno hemos pasado diferentes situaciones donde fuimos lastimados
y heridos en los lugares donde estábamos, esto a lo mejor Dios lo permitió para
que nosotros no cometamos los mismos errores y valoras aquellas almas que
llegaran golpeadas, decepcionadas y sin ganas de vivir.
Terminamos este mensaje citando siempre las
palabras del profeta Amos 5:4: “Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis”

Comentarios
Publicar un comentario