Mujeres virtuosas Parte 2 (última)

 



MUJERES VIRTUOSAS 

(Parte 2)

Lucas 8:1-3 

Predicado: 09 de Marzo de 2021 

Hna. Cory Martinez 


B.     JUANA, LA IMAGEN DEL CORAJE Y LA DETERMINACIÓN (v. 3)

Vs.3a “Juana era la esposa de Cuza, el administrador del rey Herodes Antipas.”

Lucas en el versículo 2, habla de mujeres que fueron “sanadas de espíritus malos” y no es casualidad que el primer nombre que sale es de Magdalena de quien salieron siete espíritus malos; entonces no sería errado pensar que cuando habla de mujeres “sanadas de enfermedades” estas podrían ser Juana y Susana.

Para poder saber quién era Juana, debemos guiarnos y conocer quién era su esposo, quien según Lucas era el Administrador, Mayordomo, Superintendente del Rey Herodes Antipas.

Esta función o trabajo era muy importante, ya que un rey tenía muchas propiedades, riquezas, trámites legales, asuntos del pueblo y muchas transacciones económicas que atender, por lo que era normal que contará con una persona que le llevara el control y le administrara todo ello, esta persona no podía ser cualquiera, debía ser de mucha confianza del rey, con preparaciones financieras, etc. Era considerada como una persona de ALTO RANGO, que no solo ordenaba sino también que resguardaba los intereses financieros y legales del rey.

Trabajar para Herodes Antipas no debió ser fácil, ya que si bien el puesto de administrador le proporcionaba comodidades económicas para él y su familia, también le suponía una mala relación con los judíos que rechazaban a Herodes. Por lo que era necesario desarrollar un carácter fuerte ante las circunstancias.

El problema aquí era que aunque la sangre de Herodes no era de la realeza; si era un hombre muy rico, lo que llevó a ganarse la confianza de los romanos que lo hicieron rey de aquellas tierras, él colaboraba mucho con los romanos y no se involucraba en las cuestiones religiosas de los judíos, lo que llevó a ser rechazado de alguna forma por ellos. Herodes era cruel, lujurioso, muy dado a fiestas donde abundaba la bebida y los actos inmorales. En esta época había nacido un movimiento llamado “Los Herodianos”, los cuales seguían y apoyaban a Herodes, entre ellos se encontraba Cuza o Chuza (RVR60).

Con esta poca referencia de quien era Cuza, podemos tener una idea del estilo de vida que Juana, su esposa tenía, en verdad ella era una dama de la corte real, gozaba de los beneficios económicos de su marido y de un nombre entre las demás damas y era conocida entre los judíos. Esto vendría a ser la parte “pública y de fama” de esta mujer.

Sin embargo, detrás de los reflectores, debemos mencionar que como esposa de Cuza, debía participar de las fiestas y eventos públicos que el rey hacía, ella debía estar en medio de los ambientes corruptos del palacio real, debía convivir con personas de malas costumbres, ejemplo de ello… el banquete donde Herodes decide matar a Juan el Bautista.

Juana era judía y estaba relacionaba con un hombre que se movía en negocios sucios, que estaba habituado a la crueldad, a la bebida y a la sensualidad de las mujeres que visitaban a su rey.

Es muy frecuente oír, que un hombre depende en gran manera de la calidad de su mujer. En el caso de Cuza, tenía por esposa a una mujer completa en todos los sentidos, ella era un complemento para él en cuanto a la vida cortesana con Herodes, ella era una judía practicante, lo que lo relacionaba de alguna forma con los judíos, la pregunta es ¿el, la habrá valorado como mujer y como esposa?

Se hizo seguidora de Jesús, lo cual no es de dudar que habría sorprendido a Cuza, pero quien aunque no entendiera todo lo que Jesús enseñara y por qué su esposa le seguía, nunca se metió, ni obstaculizo el camino de su esposa, esto demuestra que confiaba en ella o simplemente no le prestó la importancia que merecía. De lo que sí podemos estar seguros es que Jesús le dio a ella, el valor y la estima que en su casa jamás recibió.

Hemos de entender que esta mujer recibió de Jesús alguna sanidad o liberación, lo que la llevó a convertirse en una mujer agradecida y seguidora de Él.

El hecho que una mujer de la corte real siguiera a Jesús, nos enseña que la influencia de Jesús y su mensaje no estaban sujetos a ninguna clase social o nivel económico en específico, el mensaje llegaba a todos aquellos que le abrían el corazón.

Quienes tomaban la decisión de seguir a Jesús, debían estar dispuestos a hacer sacrificios y Juana no fue la excepción; pues no le importó que la criticaran por relacionarse con Jesús y con los apóstoles. Jesús bien dijo:

Lucas 14:26 (TLA) “Si alguno de ustedes quiere ser mi discípulo, tendrá que amarme más que a su padre o a su madre, más que a su esposa o a sus hijos, y más que a sus hermanos o a sus hermanas. Ustedes no pueden seguirme, a menos que me amen más que a su propia vida.”

Para esta mujer no fue fácil, enfrentar la crítica, la murmura y la burla de aquellos que la reconocían y sabían de donde venía; sin embargo, lo acepto, porque APRENDIÓ a amar a Jesús por sobre su esposo, su posición social, su economía y sus comodidades.

Tanto fue su amor y su gratitud, que al igual que Magdalena, formó parte de la pasión de Jesucristo.

Mateo 27:55 “Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea sirviéndole.”

Juana formaba parte de estas mujeres, recordemos que Lucas 8, se sitúa en la segunda visita de Jesús a Galilea.

Marcos 15:41 –haciendo referencia a las mujeres dice - “Quienes cuando él estaba en Galilea, le seguían y le servían, y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.”

Recordemos que Jesús estuvo ante Herodes; muy probablemente Juana debió saber todo lo que estaba pasado en esa corte, ella conocía cuales eran los procedimientos sociales y políticos… motivo por el cual tampoco se apartaba del Maestro.

Podríamos incluso decir que estuvo con las demás mujeres frente al sepulcro en la resurrección, la biblia no da nombres, pero hemos de creer que sí tuvo el coraje de dejarlo todo para seguir a Jesús, no lo dejó durante su pasión ante la corte y la cruz (aunque fuera a escondidas), ella estaba con las demás, a la expectativa de un milagro en ese sepulcro.

Juana es un ejemplo de la determinación que todo creyente debe tener al momento de ser discípulo de Jesús y seguir sus pasos. Todo puede levantarse y estar en contra, pero Jesús, bien vale la pena.

Juana, su nombre hebreo significa: La que es fiel a Dios. Y no dudamos de que hacía honor a su nombre. Si para los discípulos hombres de Jesús, no fue tarea fácil seguirle, pensemos por un momento, en esa época para una mujer, significaría el doble de dificultad; sin embargo ella lo enfrentó todo por AMOR a su Maestro.

B.      SUSANA, LA IMAGEN DE LA BELLEZA Y PUREZA DEL SERVICIO (v.3)

Vs. “…y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.”

Muy probablemente es de quien menos referencias hay en los evangelios, aun Lucas solo se limitó a dar su nombre, no hay una ciudad, un nombre paterno, o algo que pudiera dar una idea de quien era esta mujer.

Existen libros que expresan, que ella era hija de un anciano funcionario de la sinagoga de Nazaret, sin embargo nada es seguro.

Limitándonos al texto de Lucas, solo diríamos que fue una servidora más de Jesús, pero entonces ¿porque después de nombre y referencia de Juana, no decir otras muchas mujeres?, es porque su nombre podría darnos alguna referencia y porque muy seguramente la enfermedad o problema que esta mujer tenía era grande y seria, y la ayuda que Jesús le brindó fue significativa.

Si pensamos que Juana hacía honor a su nombre, ¿podría el significado del nombre de esta mujer darnos alguna referencia de su personalidad? Probablemente que sí.

Susana se deriva de hebreo que significa “lirio blanco”. Los lirios simbolizan: pureza, sencillez, amor y adoración. Elementos fundamentales en el servicio a Dios.

Es probable que ella represente la obra de servicio que todas las mujeres llevaban a cabo por amor a Jesús. El servicio que ellas ofrecían era puro, sencillo, lleno de amor y adoración.

Mateo 20:26-27 “… El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor y el que quiera ser primero será vuestro servidor”

Quizás no exista mucho que podamos decir de esta mujer en cuanto a su historia o vida, pero ciertamente su forma de servir era singular y especial. He ahí la importancia de mencionar su nombre.

Susana debió ser una mujer que no necesito de grandes discursos para ponerse al servicio de los demás, ella se levantaba y comenzaba a servir, no por el hecho de ser una mujer judía, cuya educación la formó para eso; no, su servicio venía de su corazón agradecido y de una genuina adoración a Dios.

La forma en que ella, junto con las demás mujeres servían a Jesús era muy significativa, ya que según Lucas, “le servían de sus bienes”. No se habla solamente del hecho de cocinar, lavar, remedar túnicas, etc., que son actividades que ellas sabían hacer gracias a su educación. Lucas está hablando de ayuda económica, de dinero, posesiones, etc.

A excepción de Juana, cuyo marido tendría sus facilidades económicas, dado el puesto que tenía en la corte de Herodes, no sabemos nada de la situación financiera de las demás, pero como simples mujeres judías, no podían aspirar a tanto a menos que fueran comerciantes, de familias pudientes, viudas, o bien posicionadas. Sin embargo, dado que no conocemos cuál era el caso de cada una, ¿Cómo hacían para sostener económicamente el ministerio de Jesús?

Muy probablemente unas aportaban más que las demás, cosa que no incomodaba a nadie porque Jesús enseñaba a compartir y ayudar al reino (pensemos en Hechos 4, 5 y 6 donde todos tenían en común todas las cosas y daban desinteresadamente), usando un poco la imaginación y la lógica, podríamos decir que estas mujeres, en los tiempos que Jesús pasaba por las aldeas, ellas ofrecían algún servicio como lavar, coser, cocinar, hacer mandados o compras , con el objetivo de obtener un pago o ganancia la cual iba directamente al ministerio de Jesús, en comprar alimento para Él, para los demás discípulos. La gratitud que ellas sentían, les había enseñado a dar sin tristeza y dolor, más bien con mucha alegría.

Podríamos pensar en una cortesana, acostumbrada a tener criadas, lavando y cosiendo las túnicas de más de 12 hombres, sin embargo Juana en alguna ocasión lo hizo. O una mujer ex – endemoniada cocinando caldos para tantos hombres, pues Magdalena lo hacía. El simple hecho de ir a lavar todas esas túnicas o hacer los mandados de todos esos hombres, pues Susana lo hacía.

No cabe un pensamiento humano y mundano acerca que había explotación y demás… Jesús cuidada de ellas, los discípulos aprendieron a verlas como sus hermanas. Además fue una de ellas, la que llevó la noticia de la resurrección y cuando Jesús se lo encomendó, le dijo: “Ve y dile a mis hermanos” eso habla mucho del amor de hermandad que había en los corazones de todos ellos.

Jesús y los apóstoles no trabajan durante las largas giras de predicación, por lo que no podían pagar alimento, hospedaje, etc. No dudamos que la gente los ayudaba de alguna u otra forma, además se quedaban en las casas que abrían sus puertas como lo hicieran Lázaro y sus hermanas en su ocasión. La biblia habla que había una bolsa (Jn. 12:6) donde recogían ofrendas de las personas; pero siendo realistas, ese dinero muchas veces no les alcanzaba, era ahí donde las mujeres aportaban su ayuda. Ellas eran las que iban al mercado a comprar y como toda mujer de hogar que sabe manejar el dinero, sabían dónde comprar, a qué precio comprar, etc. SIN DUDA ALGUNA ENER MUJERES DENTRO DE LOS MINISTERIOS ES VITAL PARA EL DESEMPEÑO DE ELLOS, SEA EN SERVICIO O EN FINANZAS.

Para una mujer judía habían varias formas en las que podía tener su propio dinero: 1) Alguna herencia paterna en caso de no haber hijos varones; 2) Tener alguna propiedad; 3) Manutención por algún divorcio; 4) Pensión por viudez; 5) Ingresos propios por trabajo o comercio.

Sea cual haya sido la fuente de ingresos de estas mujeres, ellas tenían un solo propósito: AYUDAR, DAR DESINTERESADAMENTE.

Ellas daban su tiempo, sacrificaban sus comodidades, y su propia seguridad como mujeres. Ellas iban de aldea en aldea, bajo el potente sol y bajo el frío nocturno; dormían muchas veces en la intemperie, pues era costumbre que donde les agarraba la noche, allí durmieran; ellas hacían a su vez la labor de los levitas ya que levantaban y ponían los enseres para atender a los demás, tal cual los levitas hacían con tabernáculo.

Amaban a su Maestro y por eso le seguían, le servían con lo mejor tuvieran a la mano. Ellas no escatimaban nada, aun muerto llevaban al sepulcro especies aromáticas para embalsamar su cuerpo.

CONCLUSIÓN

Ciertamente estas mujeres son dignas de imitar.

·         SU DEVOCIÓN, representada por María Magdalena

·         SU DETERMINACIÓN, representada por Juana, mujer de Chuza

·         SU SERVICIO, representado por Susana y las demás mujeres

Estos son rasgos de lo que es una verdadera vida cristiana, lo que vendría a ser una mujer virtuosa y un buen siervo de Jesucristo, lo que nos compete a todos por igual.

El amor sincero y puro hacìa Cristo mueve el corazón del creyente a despojarse de la vida que tiene con tal de seguirlo y agradarle a Él. El término que se utiliza para el apoyo que estas mujeres le brindaban al ministerio de Jesús es DIAKONIA, muy probablemente anticipándose a lo que a futuro sería la función principal de todo verdadero SERVIDOR (Sig. Diakonia). Ellas lo hicieron no por imposición, sino más bien por amor (Doulos: Gr. Esclavo/servidor por amor). Ciertamente hay una recompensa al final:

Juan 12: 26 (NVI) “Quien quiera servirme debe seguirme; y donde yo esté, allí también estará mi siervo. A quien me sirva, mi Padre lo honrará.”


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