Frente a Jericó
Josué 6:1-2
Pastor Gerardo Marin
Objetivo: Entrar a esa tierra prometida con
Dios a nuestro lado.
INTRODUCCIÓN
Como cristianos debemos entender que Dios nos ha venido
dando promesas a nuestra vida para que no desmayemos en nuestro caminar, hay
muchas de esas promesas que todavía no se han cumplido; algunas porque no es el
tiempo, otras porque a lo mejor son tan grandes y Dios nos está preparando para
poder ser buenos administradores de ellas, otras no se han cumplido por falta
de Fe y porque a lo mejor no estamos en la dirección correcta, y hay algunas
que no se cumplieron porque no le creímos a Él.
Como ministerio también tenemos promesas muy grandes que no
se han cumplido, pero aquí hay una diferencia, y es que Dios nos está
confirmando que prono se cumplirán, esto indica que debemos seguir adelante,
unánimes, juntos, sin desmayar, porque de que vamos a recibir no hay duda y una
de las razones por las cuales se van a cumplir es por las almas que Dios nos va
a llevar para que sus corazones lleguen a EL y sean instruidos; Pero si a esto
le agregamos la preparación espiritual a lo que Dios nos a venido dando, son
indicativos del porque Dios nos confirma que esa tierra prometida ya está cerca
tan cerca de este ministerio.
Jamás debemos olvidar jamás que cuando Dios nos da promesas
también es una invitación a luchar por ellas, eso quiere decir que vamos a
tener mucha oposición ya que el enemigo evitara a toda costa que recibamos esa
bendición hasta el punto de querer robarnos esa promesa quizás hasta con
amenazas de quitarnos la vida, he aquí una de tantas razones del porque estas
últimas semanas han sido tan fuertes para cada uno de nosotros, y es que ya
estamos tan cerca de pasar por esas puertas y poseer la bendición que está al
otro lado.
Aquí la razón del porque Josué esta con el pueblo de Israel
frente a este lugar y a punto de entrar a la tierra prometida, Jericó es el
obstáculo para poder entrar a la tierra que fluye leche y miel, nadie les había
dicho a los Israelitas que sería fácil recibir esa bendición, tenían que pelear
por ella. Jericó significa la ciudad de la luna, ciudad de fragancias o ciudad
de las palmeras
¿Pero que paso durante ese recorrido del pueblo judío hasta
llegar allí? Dios quiere compartirlos esta noche algunas enseñanzas de como
Dios se glorifico en su pueblo hasta poder llegar a Jericó: ¿Qué podemos
aprender?
1 DIOS JAMAS SE OLVIDA DE SUS PROMESAS Génesis 12:1; 6-7
Todo comenzó aquí, en la tierra de Ur de los caldeos,
escoge a un gentil para ser padre de multitudes, Abram, que luego le cambia su
nombre a Abraham el padre de la fe y amigo de Dios como lo describe la Palabra,
leamos:
“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu
tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te
mostraré” “.Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el
encino de More; y el cananeo estaba entonces en la tierra. Y apareció Jehová a
Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a
Jehová, quien le había aparecido”
Dios prometió a la descendencia de Abraham una tierra donde
se establecería para hacer de ellos una nación grande y prospera, esta promesa
fue hecha allá por el año 1740 a de C. Todos hemos escuchado el caminar de los
patriarcas después del padre de multitudes, Isaac, Jacob o Israel hasta llegar
a José, ¿Pero qué paso aquí?, la muerte de José trae una nueva etapa para el
pueblo que heredaría la tierra que fluye leche y miel, llegarían 400 años de
esclavitud donde parecía que la promesa de Dios quedaría sepultada.
Dios escuchó el clamor de su pueblo que se encontraba en
gran opresión y pronto levantó un hombre
llamado Moisés para que este saque a su pueblo de Egipto y lo lleve a la tierra
que Él (Dios) había prometido, una tierra buena de la cual fluía leche y miel.,
en Éxodo 3:7-8 “Dijo luego Jehová: Bien he visto la
aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus
exactores; pues he conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de
mano de los egipcios, y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha,
a tierra que fluye leche y miel, a los lugares del cananeo, del heteo, del
amorreo, del ferezeo, del heveo y del jebuseo”.
Aquí en esta etapa (Egipto), podríamos aplicarlos a los
lugares donde estuvimos enfrentando situaciones que en lo personal nos
estancamos, donde caímos en ese bache, donde en lugar de sentirlos libres
llegamos a sentirnos como esclavos, donde ya no había libertad para honrar y
glorificar a Dios. ¿Cuantas veces nos habrá pasado a nosotros?, pareciera que
ya no tenemos esperanza de recibir eso que Dios nos ha prometido, llegamos a
etapas donde parece que Satanás se apropió de lo nuestro y las condiciones nos
muestran todo lo contrario a lo que Dios nos ha dicho, pero no olvidemos que
nada pasa desapercibido ante sus ojos, el permite ciertas situaciones para
calibrar nuestra fe, nuestra esperanza y dependencia de Él.
Así Dios levanto a un libertador para que nos librara del
pecado, para sacarnos de ese bache, libertarnos y nos guie hasta esa promesa,
Él está allí para ayudarnos, para instruirlos y para avanzar juntamente con
nosotros; A lo mejor hoy podemos entender el por qué hemos venido recibiendo
esa preparación cada día durante este último año.
Sigamos con la historia: Pero Moisés muere después de
libertar al pueblo de la esclavitud, y con su muerte un hombre llamado Oseas
hijo de Núm., llamado luego Josué siervo del mismo Moisés queda al frente del
ejército (Josué significa Dios es mi libertador). Ahora La misión de Josué
consistía en introducir al pueblo a la tierra que Dios había prometido, y por
cierto, Esto no sería para nada sencillo, ya que había que pelear para
conquistar algunas ciudades.
Aquí llegamos al momento de nuestro pasaje bíblico inicial
donde seguiremos con nuestra segunda enseñanza:
2 ¿QUE ES JERICO?
Josué 6:1
“Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a
causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía”.
Jericó una ciudad amurallada y con grandes puertas; La
primera ciudad a la que tenía que enfrentarse el pueblo de Dios estando al
mando de Josué, era Jericó, era el año 1250 a de C.
Algunos historiadores dicen que los muros que protegían la
ciudad eran tan grandes, que sobre ellos se construían casas habitadas por
familias, se dice que eran de un aproximado entre 15 a 20 metros de ancho y de
una altura de más de 25 metros,
Además de las murallas, Jericó tenía enormes puertas para
entrar y salir de la ciudad. El V.1 leído nos dice que las puertas de la ciudad
se encontraban bien cerradas y se había dado la orden de que nadie entrara ni
saliera de la ciudad. ¿A qué se debía esta orden? Ellos tenían temor. Pero lo
que debemos entender es que, el verdadero miedo de Jericó no se centraba en el
ejército de Israel, sino en el Dios del ejército de Israel, el cual con su
poder libertó a su pueblo de la esclavitud, abrió el mar rojo para que su
pueblo camine en seco, y ahora en el desierto les alimentaba, sustentaba y guardaba.
Este era el ve dadero temor del ejército de Jericó, así como lo compartía Rahab
a los dos espías que envió Josué para conocer la ciudad.
En el ámbito espiritual, cada cristiano tiene su propia
Jericó que conquistar, con grandes murallas y enormes puertas. ¿Cuál es nuestro
Jericó? ¿Cuáles son aquellas murallas que hasta ahora no ha podido derribar, y
por lo tanto, tampoco ha podido declarar victoria? Para muchos puede ser la
economía, para otros puede ser sus miedos, temores, depresiones, doble animo;
Tal vez una enfermedad; o un dolor en el corazón por algunas circunstancias que
se hemos pasado.
Necesitamos identificar cuál es nuestro Jericó, cual es
aquella ciudad o área que no hemos podido conquistar, cual es aquella muralla
que no hemos podido derribar ¿Por qué? Porque hoy Dios nos dará la victoria.
3 ¿CUAL ES LA SEGURIDAD DE LA VICTORIA EN JERICO? V.2
“Más Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en
tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra”.
A continuación analicemos la certeza de la victoria que
Dios le dio a su pueblo: Veamos la vida de un hombre ungido por Dios llamado
Josué. Él había sido escogido por el Señor para dirigir las 12 tribus de Israel
hacia la conquista de “La tierra Prometida¨
En Josué 5 :13 él estaba cerca de Jericó, luego de pasar el
Jordán imaginemos a este hombre con la mirada profunda mirando esa gran muralla
que tenía frente a él, pensando en las tácticas que tendría que emplear para
hacer suyas esas tierras, Josué sabía que tendrían que luchar cuerpo a cuerpo
para obtenerlas aunque Dios les había dicho que lo respaldaría. “Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un
varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su
mano”.
De pronto sintió algo fuera de lo común, alzó los ojos y
vio a un hombre que estaba de pie frente a él, con la espada desenvainada en su
mano. Josué avanzó hacia él y le preguntó V.14: Y
Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? Él
respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora.”
Observemos que Josué en acto de humildad y adoración se
postra ante ese varón que en Cristo pre-encarnado en ese ángel, V.14b-15, Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le
dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? Y el Príncipe del ejército de Jehová
respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies y josue así lo hizo”.
Después de esta experiencia cuan fortalecido estaría Josué,
había visto cara a cara quien estaba al frente de sus batallas, el poderío
existente que tenía de su lado era invencible pero lo más hermoso de este
pasaje es que Josué no dudó acerca de lo que vio. ¿Nosotros cuan fortalecidos
estamos en este momento después de todo lo que hemos aprendido y trabajado para
ese Rey?
Llegado el tiempo de ir contra Jericó, Dios le demostró al
pueblo de Israel en su primera conquista, que sus armas son diferentes a las
concebidas por el hombre, la estrategia concebida por el Señor fue totalmente
inesperada, no utilizo ningún tipo de arma secular para hacer caer los grandes
muros de la gran ciudad y la victoria fue aplastante, una vez más su plan
sobrepasó las expectativas de Josué y todo el pueblo.
Algo decisivo para esta victoria fue que cuando Josué oyó
la voz de Dios obedeció al pie de la letra la maniobra decretada. No se puso a
dudar que si esa era la voz de Dios,…que si su plan en nada se parecía al que
él había preparado…que si daría resultado…no, no, no… Josué tuvo fe y accionó,
pues la fe sin obra es muerta.
Ahí está una de tantas respuestas de porque muchos de
nosotros salimos derrotados en nuestras batallas, decimos que hemos puesto al
Señor para que esté al frente de ellas y desde que él delinea su estrategia de
lucha empezamos a dudar, decimos:…no,…así no creo que sea…quizás debí estar
escuchando mal…es que no tiene lógica y al final nos vamos por el camino que va
de acuerdo a lo que pensamos y creemos.
Nosotros que no tenemos la capacidad de mirar ni medio
segundo más allá del que tenemos disponible y nos creemos los autosuficientes e
inteligentes y el resultado está enfrente de todos….cristianos derrotados,
débiles, quejosos, deprimidos, cabizbajos y tristes como a lo mejor nos ha
pasado en algunas ocasiones.
Tomemos esa fe en nuestro corazón, aprendamos a depender de
Dios, practiquemos la obediencia y pidamos al Todopoderoso que abra nuestros
ojos espirituales para que podamos ver el poderío que tenemos disponibles,
seamos fieles y accionemos, creyéndole a Dios y veremos los cielos abiertos
para bendición, nuestros graneros llenos y viviremos de triunfo en triunfo y de
victoria en victoria.
Analicemos un poco el V.2 lo siguiente: “Mas Jehová dijo a Josué: “Mira, yo he entregado…”. Dios no
le dijo: <<Cuando pelees, yo entregaré (futuro)>>, sino: <<Yo
he entregado. Josué y su ejército aún no habían empezado a pelear pero Dios ya
le había entregado la victoria de antemano.
Josué sabía que la batalla no iba a ser para nada fácil
porque los hombres de Jericó eran hombres fuertes y guerreros, la ciudad estaba
amurallada. Pero a pesar de todos estos factores Josué tenía la certeza y la
seguridad de que Dios le daría la victoria.
Ya hemos identificado cual es nuestra Jericó, ahora al
igual que Josué debemos tener la certeza y la seguridad que Dios nos dará la
victoria. El Señor nos dice: “Mira, yo he entregado en
tu mano a Jericó…” ¡Es tiempo de creer, es tiempo de confiar, es tiempo
de aferrarnos al Dios de Israel y a Cristo el Dios encarnado. Escrito está:
Romanos 8:37 “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de
aquel que nos amó”. Alguien puede decir: ¡En Cristo Jesús soy más que
vencedor!, Pero ahora viene también nuestra parte, La Fe
19 de abril de 2021
4 LOS PLANES DE DIOS PARA LA VICTORIA V.3-5
“Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de
guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días.
Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del
arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes
tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así
que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro
de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia
adelante”.
Ahora veamos cual fue la táctica de guerra que Dios le da a
Josué y a su ejército para derribar las poderosas murallas de Jericó.
A V.3 Tú y tus soldados marcharán una vez alrededor de la
ciudad; así lo harán durante seis días.
B V.4 Siete sacerdotes llevarán trompetas hechas de cuernos
de carneros, y marcharán frente al arca. El séptimo día ustedes marcharán siete
veces alrededor de la ciudad, mientras los sacerdotes tocan las trompetas.
C V.5 Cuando todos escuchen el toque de guerra (Las
trompetas), el pueblo deberá gritar a voz en cuello (grito de guerra, gran voz,
alarido). Entonces los muros de la ciudad se derrumbarán, y cada uno entrará
sin impedimento.»
La táctica de guerra que Dios estaba dando a Josué y su
ejército iba en contra de cualquier técnica humana y militar. No había que
preparar trincheras, ni usar ningún tipo de armamento, Lo único que tenían que
hacer era caminar en FE alrededor de las murallas una vuelta por día durante
seis días; y al séptimo día tendrían que dar siete vueltas.
Muchos podrían pensar que esto era una locura. ¿Cómo es
posible que tan fortificadas murallas vayan a caer como efecto de un ritual de
“locos”?, Jehová de los ejércitos es un Dios sobrenatural y Él actúa de manera
que la mente y la razón humana no pueden entender. Los pensamientos de Dios son
muy diferentes a la de los hombres.
Pensamientos de los hombres
¿Queremos prosperar?, entonces trabajemos de día y de
noche, pero como tenemos que trabajar tanto, ya no vamos a tener tiempo para
congregarnos, ni servir.
Si alguien nos hizo daño entonces venguémonos.
Pensamientos de Dios
¿Queremos prosperar? Busquemos primeramente el reino de
Dios y su justicia y la prosperidad será una añadidura
Si alguien no hizo daño entonces perdonemos.
Debemos entender que las cosas no son a nuestra manera o a
nuestro tiempo. Dios dice: “Porque mis pensamientos no
son vuestros pensamientos, ni mis caminos vuestros caminos”, Isaías
55:8. Bien podía Dios hacer que las murallas se derriben el primer día. Pero Él
actúa a su manera y a su tiempo.
Recordemos: Si deseamos tener victoria en nuestras vidas,
las coas tienen que ser como Dios diga y en su tiempo.
Muchas veces decimos:
Nosotros: << ¡Señor haz la obra ya!>>;
Dios: <<primero tienes que dar una vuelta durante
seis días en silencio como lo dijo a Josué, para meditar y entender que hay que
cambiar algunas cosas >>
Nosotros: <<Pero eso es mucho tiempo, ya estoy
desesperado>>
Dios: <<tienes que llegar al séptimo día y tendrás
que dar siete vueltas. Cuando escuches el sonar de las trompetas entonces
gritaras con gran voz>>
Nosotros: Pero…. <<Yo quiero gritar y testificar ya,
hoy o desde el primer día que nos diste la promesa>>
Dios: <<durante los seis días no podrán decir palabra
alguna ni gritar, sólo al séptimo día, V.16, porque aquí ya estarás preparado
por los cambios que ya tu hiciste >>
Nosotros: <<pero al séptimo día ya estaremos cansados
y no tendremos fuerzas para pronunciar palabras>>
Dios: <<Pues, yo les daré las fuerzas, no solo para
pronunciar palabras, sino para a gritar como nunca antes lo habían
hecho>>. Y Sólo así las murallas se caerán, es decir, si lo creen y hacen
son obedientes a mis instrucciones.
¿En cuántas ocasiones hemos querido hacer las cosas a
nuestra manera?… mas Dios nos dice hoy: No es a tu manera, sino a mi manera; no
es en tu tiempo, sino en mi tiempo; Jeremías 29:11-13 dice: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de
vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que
esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me
buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”.
Ya no caminemos en sus propias fuerzas. Porque el hombre
que camina y lucha en sus fuerzas, pronto se cansa y se cae. “Más los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas,
levantaran alas como las águilas, correrán y no se cansaran, caminarán, y no se
fatigaran”. Isaías 40:31
5 EL DIA DE LA VICTORIA
Llegó el día señalado y el ejército al mando de Josué dio
la primera vuelta a la ciudad de Jericó. Al siguiente día Josué se levantó muy
de mañana y dio la orden para dar la segunda vuelta, y así lo hizo durante los
seis días.
Había llegado el séptimo día en el cual Dios había
prometido la victoria sobre Jericó y la destrucción de sus murallas. Era un día
diferente, donde la táctica de guerra no era la habitual. En esta ocasión el
armamento de guerra no iba a ser usado y la victoria no iba a depender de
ningún ejército armado, mucho menos de un hombre. El ambiente que se respiraba
era de gran expectativa.
El día que Dios ha prometido nos dará la victoria sobre
toda situación, ese día donde vamos a ver la gloria de Dios sobre nuestras
vidas se está acercando, día donde toda ciudad fortificada va a ser destruida,
el día donde toda muralla por más fuerte que sea va a ser derribada.
De igual manera que había tres cosas que tenían que hacer
antes de prepararse para la batalla, en esta enseñanza encontramos algunos
obstáculos que tenían que vencer antes de apoderarse de la tierra.
A El primero obstáculo es Jericó, con murallas de unos 15
metros de grosor y 25 metros de altura, una inmensa fortaleza, un desafío
externo, un obstáculo aparentemente insuperable. Todo ello representa los
problemas, que con más frecuencia empiezan al principio de nuestra experiencia
al andar en el Espíritu, cuando nos enfrentamos con algo que durante años nos
ha dejado desconcertados y se ha burlado de nosotros. Tal vez sea una costumbre
o vicio que hemos tenido durante mucho tiempo y que nunca hemos podido vencer.
Posiblemente sea alguna circunstancia que vivimos, que es una constante amenaza
para nuestra vida espiritual y nada de lo que hagamos parece cambiarla. Puede
que sea alguna situación en la que nos encontramos, alguien con quien tenemos
que trabajar o algún problema que a nosotros nos parece insuperable.
Hay algo realmente sorprendente acerca de esta clase de
situaciones. Cuando seguimos las instrucciones de Dios, sencillamente caminar
alrededor de estos problemas, exhibiendo el arca de Dios V.6,8 (Su presencia)” Llamando, pues, Josué hijo de Nun a los sacerdotes, les
dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuerno de
carnero delante del arca de Jehová.”, esa bendición que está en nosotros
desde el día que decidimos ser ese tabernáculo, esa arca del pacto, nuestros
cuerpos donde mora El Espíritu Santo, por eso gritaremos y tocaremos las
trompetas como señal de triunfo, las murallas se derrumbaran. Cuando hay un
cambio total de actitud hacia un problema de esta naturaleza, el problema
desaparece. El problema no es el obstáculo invisible, sino la actitud que
tenemos sobre él y tan pronto como cambia nuestra actitud, el problema
desaparecerá.
B Segundo obstáculo, Nuestros pensamientos; Pero Dios hizo
que Israel marchase durante siete días enteros en silencio, V.10 “Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis, ni
se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os
diga: Gritad; entonces gritaréis”; ¿Por qué durante tanto tiempo? Porque
ese fue el tiempo que les llevó cambiar de actitud con respecto a Jericó.
Durante todo el tiempo habían estado pensando: ¡qué lugar tan grande. ¿Cómo
podremos conseguir apoderarnos de él? Es una fortaleza insuperable. Día tras
día, mientras marchaban alrededor de aquella ciudad, tuvieron tiempo de pensar
que Dios estaba entre ellos, en el poder que había manifestado y en lo que él
podía hacer.
Podemos imaginar a los hombres de guerra y a los sacerdotes
preguntarse: ¿Realmente dará resultado todo esto. Nunca he visto que un
ejército conquiste una ciudad con el mero hecho de dar vueltas? Pero no
olvidemos nuestras armas espirituales que Dios nos ha dado son para derribar
fortalezas: “Porque las armas de nuestra milicia no son
carnales, sino espirituales en Dios para la destrucción de fortalezas”. 2
Corintios 10:4, armas como la oración, el ayuno, la Palabra de Dios y la
obediencia.
De esta misma manera hoy muchos nos preguntamos: ¿Será que
Dios puede hacer algo en mi vida; será que Dios me puede dar la victoria sobre
mi situación? Pues hoy nos dice: ¡Camina!, ¡camina! ¡Caminemos en fe!, Porque
el mismo Dios de Israel es nuestro Dios.
La victoria está cerca, no desmayemos, ¡avancemos Guerreros
de Cristo! ¡Caminemos!, quizás estamos sin fuerzas, pero caminemos en fe! Que
la victoria está cerca; nuestros ojos verán la gloria de Dios, seremos testigo
de cómo las murallas caerán por el poder de Dios, seremos testimonio de cómo
Dios hace un milagro más en nuestra vida dándonos esa tierra que fluye leche y
miel en nuestro ministerio.
C La obediencia; en el último día. El séptimo día, ya no
tenían que dar una sola vuelta a la ciudad, sino siete. La victoria estaba a
unas pocas horas, Jericó iba a ser conquistada y las murallas destruidas. Al final
de la séptima vuelta los sacerdotes tocarían la bocina, Josué daría la orden y
el pueblo gritaría a gran voz. La actitud de ellos fue cambiando gradualmente,
de modo que al séptimo día gritaron triunfantes y las murallas se derrumbaron.
El momento en que obedecieron no resultó nada difícil.
Hay que dar esas últimas siete vueltas sobre Jericó y al
escuchar las trompetas vamos a gritar con nuestro espíritu quizá cansado, pero
lo haremos, como nunca antes lo habíamos hecho. Nuestra mirada y en fe puesta
en el Hijo de Dios y creeremos que Jehová nos da la victoria. V.20: “Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las
bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina,
gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la
ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron”.
CONCLUSION
Que gran privilegio es ser del ejército de Dios, un
Guerrero de Cristo y tener como nuestro jefe y comandante al único y sabio
Dios, al jefe de los escuadrones de Israel. Solo con Él podremos seguir
adelante, solo con Él todas las murallas y las grandes ciudades podrán ser
destruidas, no en nuestras fuerzas, sino en las del Dios altísimo.
Llegará el día en que los muros de Jericó de nuestras vidas
tienen que caer
• Esta es la
voluntad de tu Dios desde un comienzo. Dios quiso derribar estos muros y darle
a Israel la victoria desde el principio.
• Nosotros
somos el fruto de su victoria
• Muchas veces
lo único que está impidiendo la victoria somos nosotros, al igual que Israel
fue quien detuvo la victoria por tanto tiempo
• Los enemigos
nos temen y lo sabemos, en Josué 5:1 “Cuando todos los reyes de los amorreos
que estaban al otro lado del Jordán al occidente, y todos los reyes de los
cananeos que estaban cerca del mar, oyeron cómo Jehová había secado las aguas
del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que hubieron pasado, desfalleció
su corazón, y no hubo más aliento en ellos delante de los hijos de Israel”.
SIGAMOS LAS INSTRUCCIONES PARA LA VICTORIA
• Satanás
quiere que pensemos que la batalla esta pérdida o que es contra otras personas
(Efesios 6:12-13)
• Reconoce
contra quien es tu guerra y que es lo que tienes para enfrentarlo (2 Corintios.10:3-5)
“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la
carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en
Dios para la destrucción de fortalezas, “
• Las batallas
espirituales se luchan en cielo. (Efes 1:17-19)” para
que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de
sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de
vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha
llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y
cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos,
según la operación del poder de su fuerza”.
• Debemos ver
nuestra batalla del punto de vista del cielo. (Efes 3:20)” Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más
abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en
nosotros”.
• Nuestra Fe
en quien es el que está peleando la batalla hacia esa promesa, Veamos con
nuestros ojos espirituales la victoria y no la derrota.(Hebreos 12:2) “puestos
los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”.
• La batalla
es también de Dios, no vamos solos Guerreros de Cristo; Séanos Pacientes, La
batalla va de acuerdo al plan de Dios
• La victoria
está garantizada, Josué 6:20 “Entonces el pueblo gritó,
y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo
oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El
pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron”
• “Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos
siete días”. Hebreos 11:30
Dios
nos bendiga Guerreros de Cristo

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