Cuando el enemigo nos acecha


Cuando el enemigo nos acecha

2 de Crónicas 20:1-2


Predicado 29 de Junio de 2021

Pastor: Gerardo Marin

Objetivo: Reconocer que solo bajo la presencia de Dios vamos a alcanzar la victoria contra nuestros enemigos.


INTRODUCCION

Durante las guerras los involucrados deben siempre tener tácticas sobre el ataque al enemigo, para obtener la victoria, ¿Ud. la tiene? Es por eso que los cristianos al enfrentar las guerras debemos saber cómo enfrentarlas, y manejarlas. Y sobre todo obtener la victoria la cual está garantizada por Cristo si Ud. y si andamos en Su presencia y sabemos escuchar su Palabra. 


Estas palabras deben quedar grabada en nuestro corazón. Las guerras de un cristiano se ganan de rodillas (orando, ayunando y vigilando). Vamos a ver que nos dice el Señor en este pasaje para que aprendamos. En este capítulo se relata una historia sobre uno de los reyes de Judá, el rey Josafat. Quien en algún momento de su vida, se ve amenazado por una guerra que le fue declarada a él y su pueblo.

Algunos de sus enemigos, se juntaron para tratar de matarlo. Deseaban despojarlo de todas sus riquezas y apoderarse de su pueblo (parecido a aquel que busca eso también en nosotros). Pero este rey Josafat al verse en tal situación hace algo del cual podemos aprender. Debemos tener muy claro que el trabajo del enemigo es declararte guerra y buscar destruirnos, a toda nuestra familia y todas lo que poseemos y si puede hará más y más, el enemigo trabaja 24/7. Juan 10:10 «El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir» (refiriéndose al Diablo).


Es necesario saber esto, pero no para atemorizarnos sino para prepararnos y enfrentarlo con la ayuda de Dios, aquí la razón por qué el Señor nos ha estado alertando, aquí depende de nosotros como lo haremos: ¿Armado o desarmado espiritualmente?, depende de la responsabilidad y el compromiso que tengamos con Cristo. 

En 2 Crónicas, este pasaje nos da una enseñanza de cómo enfrentar las amenazas de guerras que se levantan contra cada uno de nosotros, como individuos, como familia y como iglesia.


1) CUANDO LOS VIENTOS SE LEVANTAN V.1-2 leer nuevamente

“Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón, y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra. Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí están en Hazezon-tamar, que es Engadi”.

Vamos a hacer una breve narración de lo que acontecía allá por los años 871 a de C con el rey Josafat hijo de Asa de Aprox. 45 años en esta batalla.             

Majestad — dice el mensajero —, vengo de parte del general en jefe de la guarnición del sudeste. Él le envía este comunicado urgente.

El mensajero le entrega un pliego al rey, quien ordena a su secretario que lo lea.

El mensaje es muy serio. Un gran ejército se ha preparado para invadir Judá. Es una coalición de tres reinos: Moab, Amón y Edom. El ejército enemigo ya ha llegado al territorio de Israel y se encuentra en En-gadi.

El rey empalidece. Es un hombre de mediana edad y durante toda su vida ha tratado de servir al Señor. Está rodeado de sus comandantes y generales.

Excelencia — dice el de más alto rango —, de acuerdo con este informe nuestra situación es muy grave. Si bien nuestro ejército está bien entrenado, no tenemos suficiente poder para resistir este ataque. Comprenda que son tres ejércitos bien aprovisionados y bien preparados para el combate.

El rostro de Josafat que había empalidecido ha recobrado su color. Se levanta de su trono y con voz firme se dirige a los militares.


2) EL CLAMOR A QUIEN NOS ESCOGIO

El rey Josafat pareciera decir: Señores comandantes del ejército, vamos a pedir la dirección del Señor. Con él está la fortaleza y si es su voluntad podremos vencer. Sabemos que él nos puede dar la victoria.

Se convoca a todo el pueblo y se pregona ayuno en todo el país. Unos días después se reúne una enorme multitud en los alrededores del templo. Ha venido gente de todo Judá; “Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá. Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová; y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir ayuda a Jehová” V.3-4. 

El pueblo ha concurrido incluyendo sus pequeños, sus mujeres y sus hijos., V.13.”. Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con sus niños y sus mujeres y sus hijos.

Podríamos imaginar a un niño que le pregunta a su padre:

Papá, ¿por qué mi mamita está llorando?

El papa, sin poder refrenar unas lágrimas, le responde:

Vienen unos hombres malos que nos quieren matar, pero nosotros confiamos en el Señor de los Ejércitos.

Papá — nuevamente pregunta el niño —, ¿Qué pasaría si el Señor no nos quisiera ayudar?

El padre aprieta suavemente la mano del pequeño y muestra una sonrisa en su rostro; luego, elevando los ojos al cielo dice:

El Señor siempre nos ha ayudado y nunca nos ha fallado.

Mientras tanto, el rey se pone de pie delante de toda la congregación y con simplicidad casi infantil le explica al Señor la situación para que le pueda apoyar en esa situación de apremio y asi luchar juntos para defender sus familias y tierras, ¿Cómo fue ese clamor de Josafat?: Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo”; V.5

Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia, o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti (porque tu nombre está en esta casa), y a causa de nuestras tribulaciones clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás. V.9

"Oh Dios nuestro! ¿No los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos." V.12


3) LA PROMESA DE DIOS

Dios siempre traerá una Palabra de donde menos lo esperamos, cuando de corazón lo buscamos, como lo hizo este rey, 

El mismo día delante de toda la congregación el levita Jahaziel se levanta y trae la respuesta del Señor.” Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf, sobre el cual vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión; V.14

Como una murmura corre la pregunta entre la multitud: ¿Qué será lo que va a decir el Señor?

Con voz firme el profeta dice: "No temáis ni desmayéis delante de esta multitud tan grande, porque la batalla no será vuestra, sino de Dios" V.15

Muchas veces Dios nos da Palabra, pero no la creemos.

Este pueblo le creyó a Dios y su fe creció y obedeció.


4) LA FE A LA PALABRA QUE DIOS NOS DA

Lo que sigue es la información, son los lineamientos de Dios para mostrar su poder a un pueblo afligido: "Mañana descenderéis contra ellos; he aquí que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto al arroyo, antes del desierto de Jeruel. " .V.16. Se ha dado el lugar exacto de dónde va a estar el enemigo al día siguiente y lo que más sorprendente es lo que Dios ordena, todo esto admira al rey y a lo mejor podría decir: 

Así es Majestad, el Señor me ha revelado que tenemos que salir para ver la victoria. El Señor dice: "No habrá para que peleéis vosotros; parad estar quietos y ved la salvación de Jehová con vosotros, Oh Judá y Jerusalén, no temáis ni desmayéis, salid mañana contra ellos, porque Jehová estar con vosotros” V.17

¿Qué está diciendo? — Cuestiona el rey —, ¿Me está diciendo que no tenemos que pelear?

No es en nuestras fuerzas sino en el poder del Espíritu Santo.


5) LA OBEDIENCIA A DIOS

De nada servirá creer a lo Dios nos habla si no somos obedientes y andamos por fe.

 El rey responde:

Pero todavía nuestro ejército no está listo. Necesitamos una semana más para prepararnos.

El "profeta" Jahaziel vuelve a decir lo que Dios hablo: Salid mañana a su encuentro y el Señor estará con vosotros.

Ellos sabían que el enemigo venía, pero ignoraban por dónde se efectuaría la invasión. El profeta predice exactamente el lugar geográfico.

Al día siguiente, las tropas salen de la ciudad de Jerusalén. Se dirigen al desierto de Tecoa que está a 8 kilómetros al sur de Belén. Los distintos batallones de las diferentes ciudades de Judá se van uniendo. Mientras van saliendo al son de las trompetas y los aplausos de los miles y miles de concurrentes, el rey Josafat, de pie en la puerta de la muralla, los anima diciendo: "¡Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados!" .V.20

El mismo rey Josafat encabeza las tropas, por la confianza en la Palabra dada por el siervo de Dios, V.27 “Y todo Judá y los de Jerusalén, y Josafat a la cabeza  de ellos, volvieron para regresar a Jerusalén gozosos, porque Jehová les había dado gozo librándolos de sus enemigos..

Sería algo muy interesante si pudiéramos observar desde una parte muy alta lo que sucedió aquel día. De un lado se encuentran los tres ejércitos invasores. Son decenas y decenas de miles de soldados. Del otro extremo se acerca otro ejército. Este parece mucho más pequeño. Si pudiéramos contemplar esa escena pudiéramos ver algo muy peculiar e inusual: El ejército de Judá está precedido por un grupo muy peculiar. ¡En vez de armas llevan instrumentos musicales! Los levitas cantan: "¡Alabad al Señor porque para siempre es su misericordia!" (Sal 136).

Del otro lado, los tres ejércitos se preparan para la batalla. La caballería con los carros de guerra iniciará el ataque. En el ala derecha está el ejército de Moab, en el ala izquierda el de Amón y al medio el de Seir (Edom). La infantería sigue detrás con sus lanzas y espadas. El horizonte resplandece por el brillo de los escudos y las lanzas.

Enfrente, el ejército de Judá está pronto para pelear. El Señor les ha prometido que "van a ver la victoria".

El rey Josafat da la orden de avanzar. Los que se dirigen no son los carros de guerra, ni la caballería. Los que presiden la marcha no tienen escudos, espadas ni lanzas. Tienen trompetas, cornetas y címbalos.


6) LA VICTORIA PARA EL QUE CREE

El rey encabeza las tropas delante de los músicos. Es como si vinieran de celebrar una victoria. El resto del ejército se pone en movimiento haciendo un ruido como de cientos de caballos que van a comenzar a marchar a la guerra.

En vez de gritos de guerra se oyen alabanzas. Lo que empieza como un canto de los músicos se convierte en un inmenso coro.

Levántate en el nombre de Cristo

Levántate en el nombre del Señor

Toma tu puesto en la batalla

Hay una guerra que pelear

Hay una guerra que ganar

Levántate 

Levántate en el nombre de Cristo

Levántate en el nombre del Señor


Todos los guerreros y los levitas cantan: 

El Señor es el Capitán

y Su ejército victorioso va

y su gloria se verá en todo lugar.


Canta un himno

un canto de poder

gloria a Dios hemos vencido ya

no hay arma en contra nuestra a vencer


Porque nuestro Capitán es Cristo

y nosotros seguimos sus pasos

nadie podrá en contra de nuestro Rey


Por fin, se aproximan a la cuesta de Sis. Desde el alto promontorio se ve algo inaudito. Súbitamente, el ejército de Moab que está del lado derecho gira 90 grados y se avalancha con toda furia sobre el ejército de Seir (Edom). Al mismo tiempo, los regimientos de Amón que están en el ala derecha giran 90 grados en sentido contrario y se lanzan con toda su fuerzas sobre sus "aliados" que están en el centro.

La escena es de una confusión increíble. Por todos lados se escuchan gritos: "¡Traición!", gritan todos. "¡Mueran los amonitas!", gritan unos. "¡Mueran los moabitas!", dicen otros. "¡Mueran los traidores edomitas!", gritan los demás. La lucha es sin cuartel. Los carros de guerra corren por el campo de batalla sembrando muerte a diestra y a siniestra. Miles de flechas cruzan el aire y encuentran sus objetivos que por centenares se desploman para no levantarse más.V.22-23 “Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte de Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros. Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los del monte de Seir para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción de su compañero”.

Desde la elevada cima se observa un remolino humano gigante de soldados peleando cuerpo a cuerpo. Del otro lado, a la distancia, el ejército de Israel sigue avanzando. Los cantores repiten: "Y nos rescató de nuestros enemigos… ". ¡Mientras la gigantesca ola de voces responde: "¡Porque para siempre es su misericordia!" (Sal 136:24).

Uno a uno los enemigos caen en el campo de batalla. Se escuchan los últimos quejidos de los heridos. Los cuervos en lo alto vuelan en círculos concéntricos. En la distancia, pero cada vez más cerca, se sigue oyendo: "¡Porque para siempre es su misericordia!".

Josafat y su gente toman una enorme cantidad de riquezas, de vestidos y objetos preciosos. Por tres días juntan el botín, que es inmenso.

"Y al cuarto día se juntaron en el valle de Beraca; porque allí bendijeron a Jehová, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca, hasta hoy” V.26

La caravana triunfal retorna a Jerusalén, pero en este caso no hay prisioneros. "   Y todo Judá y los de Jerusalén, y Josafat a la cabeza de ellos, volvieron para regresar a Jerusalén gozosos, porque Jehová les había dado gozo librándolos de sus enemigos. " V.27


CONCLUSION

Josafat, en forma terminante, declara su debilidad e impotencia y el hecho de que no sabe qué hacer. Sin duda el rey tenía un buen ejército. Sabía que el enemigo era muy numeroso y quizá estaba mejor equipado. Por su experiencia con los sirios ha aprendido que Dios es el que controla los resultados y que aun sabe el futuro (2 Cr 18:16)

La oración de Josafat es interesante, corta y hermosa. Se caracteriza por una serie de preguntas a Dios. Es como si Josafat tratara de hacer que el Señor recordara sus promesas y la razón por las cuales las hace. Esto nos revela a un hombre que tiene fe en su Dios.

Su primera interrogación está relacionada con la autoridad de Dios sobre el universo: " y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?" V.6

Establece asimismo que Dios tiene fuerza y poder. No es una divinidad con poderes limitados como creen los países de alrededor. Tenemos al Dios Todopoderoso de nuestro lado 

La promesa en que se basa la petición es: "Si el mal viniese sobre nosotros... nos presentaremos delante de este templo... A ti clamaremos... y tú nos escucharás y librarás" V.9

La respuesta de Dios para esa victoria fue la que menos se podía esperar; Los tres ejércitos se destruyeron entre ellos. Por supuesto fue la mano del Señor.

 A veces, al igual que Josafat sentimos que tenemos más de un enemigo. Son clásicos los tres adversarios del creyente que son la carne, el mundo y Satanás.

Sin embargo, también tenemos otros adversarios: El adversario de la enfermedad crónica, de la soledad, de la carencia afectiva, de la dificultad económica. La lista sigue y parece que no se termina. Todos nos vamos a encontrar con algunos de esos enemigos en más de laguna ocasión.

Josafat se nos presenta como el líder ejemplar. En el momento de crisis sabe lo que tiene que hacer.

A pesar de que como hombre tiene miedo, Josafat busca a Aquel que quita nuestros temores. Nunca en la historia de Judá un rey ha sido tan optimista alentando a sus fuerzas militares. Este no era un entusiasmo superficial y sin razón. El líder espiritual puede tener un optimismo real y contagioso cuando confía verdaderamente en la bendición del Señor.

El rey Josafat alienta personalmente a las tropas; luego que estas han salido, el rey se dirige al frente de las tropas para dirigir la "operación bélica".

Observemos que ganaron la batalla sin lanzar una sola flecha. Sus espadas y lanzas no fueron utilizadas. No obtienen una de esas victorias en las que el brillo del triunfo está empañado por los miles de muertos. En esta contienda no hay que lamentar bajas.

¡No tuvieron una sola víctima de esa invasión que los aterrorizó! Josafat usó algunas innovaciones. En vez de colocar a los levitas (músicos) detrás del ejército los puso en la vanguardia.


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