Esperanza en el desierto

ESPERANZA EN EL DESIERTO 

Isaías 58:11


Pastor Gerardo Marin

Objetivo: Entender que en medio de las pruebas jamás vamos solos, pero esta verdad es para aquellos que creemos en un Dios que prometió estar con nosotros todos los días, como garantía de que somos más que vencedores en Cristo.


INTRODUCCION

Lo que encontramos en el V.11, es una promesa con garantía de parte de Dios, ¿Nos hemos dado cuenta todo lo que Dios nos dice en un solo versículo?: Esto es nuestro.

¿Qué pasaba con Israel en el tiempo de Isaías? Dios está hablando a Israel sobre todo lo que ellos podrían tener, pero habían entrado en rebeldía, soberbia e idolatría, donde sus actitudes estaban secando poco a poco sus almas; Querían ser bendecidos pero haciendo las cosas a su manera, querían cobertura sin hacer nada que agradara a Dios y si hacían algo era para exaltarse pero no para humillarse ante Dios. 

Dios estaba en condición de devolverle al pueblo aquellos momentos hermosos cuando Israel había vivido la época de oro en los últimos tiempos de David y como en los años del gobierno de Salomón. Si Israel tomaba de corazón estas palabras les garantizaba que vendrían tiempos maravillosos como a lo mejor, no los habían vivido desde hacía muchos años como lo hemos mencionado.

Pero, era necesario cumplir con algunos requisitos que eran indispensables que todo esto fuera una realidad, así como usted y yo sabemos de qué hay que tomar esos compromisos como nuevas criaturas que somos en Cristo, como por ejemplo: 

Derechos como hijos de Dios: Su bendición y cobertura, etc.

Privilegios: Servirle, adorarle, exaltarle, etc.

Responsabilidades: Orar, interceder, predicar; escudriñar la Palabra etc.

Compromisos: Santificarnos, dar frutos, ofrendar, etc.

Obligaciones: ganar almas, evangelizar, diezmar, etc.

Pero si para estas alturas de nuestra vida cristiana, todavía no hemos llegado a darnos cuenta de todo esto que hemos mencionado, deberíamos tener una buena oración y el escudriñar la Palabra nos ayudará a descubrir todo esto.

Muchas veces a nosotros los cristianaos nos toca caminar en medio de desiertos, y cuando esto ocurre ya no queremos orar, no queremos leer la Biblia ni mucho menos congregarnos, esto es porque hemos comenzado ha dejar de confiar en Dios y espiritualmente vamos perdiendo fuerzas.

Luego aparece el desánimo, las dudas y la incertidumbre. Nos da la impresión de que Dios no está con nosotros o que nos ha desamparado y si a esto le agregamos que en esta circunstancia es cuando satanás nos lanza todo tipo de ataque para destruirnos. ¿Pero que nos dice la Biblia para poder recibir de Dios esas maravillosas promesas?


1- BUSCAR A DIOS DE CORAZON.

Muchos buscamos las bendiciones, pero al dueño de las bendiciones no lo tomamos con seriedad, y lo peor de todo es que en nuestro corazón sabemos quién es el único que nos puede sacar adelante, pero que sucede si somos altivos y no queremos humillarnos ante él.

¿Qué le decía Dios a Israel? V.3 “¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.

Al pueblo de Israel, Dios le daba esta promesa en medio de una situación donde ellos ayunaban para forzar la bendición sin dejar de hacer las cosas que a Él le desagradan. 

Así pasa en nuestros días, se hacen cultos forzados, con mucha gente con poses de piedad, predicadores que hablan solo emociones y atacan a los demás solo porque no hacen como ellos quieren; Cristianos buscando profecía solo para saber que les dicen como si esto fuera adivinación, “Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios. V.2, ¿Pero cómo están esos corazones, donde está el Espíritu Santo?

Dios había hablado anteriormente a Israel como hoy a nosotros en Capitulo 55:6 “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano” Santiago 4:8a “Acercaos a Dios y él se acercara a vosotros…”

Si queremos tener esas bendiciones debemos humillarnos, dejar la incredulidad, mostrar de corazón que somos nuevas criaturas y dar esos frutos espirituales, “Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí…”. V.8-9ª


2- “JEHOVÁ TE PASTOREARÁ SIEMPRE” V 11a

Aunque en nuestra desesperación creamos que Dios se olvidó de nosotros, pero nos humillamos y le creemos, su bendita Palabra no dice que: “Jehová nos pastoreará siempre”.

a) Su Palabra nos habla de un amor eterno, que Él nunca nos dejara ni nos desamparara, aunque estemos en medio de un desierto, pero sabedores que nuestras acciones le honran y le alaban de corazón. Jeremías 31:3 “Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia”.

b)  Más allá de nuestras quejas y angustias, Él permanece a nuestro lado. Hebreos 13:5-6 “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre”.

c) Las promesas de Dios se cumplen porque el jamás nos mentira ni jugara con nuestros sentimientos. Él siempre estará al lado nuestro y por esas razones el rey David dijo con todo su corazón: “Jehová es mi pastor y nada me faltara” Salmos 23:1                       . 

d) Pero también no debemos dudar que El siempre está en control de nuestras vidas, somos sus hijos y nos escucha Salmo 28:6-9 “Bendito sea Jehová, Que oyó la voz de mis ruegos. Jehová es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré. Jehová es la fortaleza de su pueblo, Y el refugio salvador de su ungido. Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; Y pastoréales y susténtales para siempre”.


3- “EN LAS SEQUÍAS SACIARÁ TU ALMA” V 11b

Cuando estamos en medio del desierto pueden ocurrir 2 cosas.

Caer y ser alimento para las aves de rapiña o las bestias.

O ser saciados por el agua viva y levantarnos espiritualmente como Dios quiere y si nosotros también queremos y creemos.

a)   La decisión de caer y ser devorados por el enemigo o clamar por la ayuda del Señor es nuestra, solo basta en orar, clamar desgarrar nuestra alma, pero sobre todo con fe creyendo que Su Palabra se cumplirá en nosotros; Salmos 23:3ª-4 “Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento”

b)  Dios no necesita que nadie le cuente lo que nos pasa, porque sus ojos y sus oídos están siempre atentos a nuestro clamor; Pero es nuestro deber que clamemos a Él. No importa hasta donde nos hayamos hundido en las secas arenas del desierto, lo que sí cuenta es si confiamos en que Él nos oirá cuando clamemos.

Isaías 41:17-18 “17 “Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé. En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca.


4- “DARÁ VIGOR A TUS HUESOS” V .11c

Toda prueba en el desierto deja marcas, fatiga, cansancio, dolor y sobretodo enseñanza espiritual para nuestra alma, prueba de esto la gran cantidad de testimonios que podemos contar.

Sabemos que todo esto nos debilita. Nos asusta el solo pensar que podemos volver a pasar por lo mismo, pero su Palabra dice que “Dios dará vigor a nuestros huesos”, y ese vigor es la fuerza, la energía, el ánimo para seguir adelante. Isaías 41:10 “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Dios lo hizo con Elías ante su estado depresivo cuando ya no quería seguir más, cuando sucumbía ante la equivocada idea de que él era el único profeta que había quedado vivo, sin saber que había 7000 profetas que no habían doblado sus rodillas ante Baal. Recordemos que también Agar, Moisés y hasta el Señor Jesucristo anduvieron en el desierto. Pero nunca fueron desamparados.

El Señor quiere darnos ese vigor, esa fuerza para que sigamos adelante, porque hay mucho por hacer y Dios nos tiene en sus planes. ”En pastos delicados me hará descansar, confortara mi alma, junto a aguas de reposo me pastoreara, confortara mi alma” Salmos 23:2-3ª


5- “Y SERÁS COMO HUERTO DE RIEGO, Y COMO MANANTIAL DE AGUAS, CUYAS AGUAS NUNCA FALTAN” V.11d

¡Cuanto gozo producen las promesas de Dios a sus hijos!; ¿Nos alegramos nosotros Guerreros de Cristo?

¡Cómo cambian las circunstancias! Lo que antes parecía el fin, la muerte espiritual, se transforma en abundancia de vida, pero si cambiamos muestras actitudes y creemos a Su Palabra, entonces esas promesas se cumplirán en nosotros.

Es que Dios nos permite llegar a tocar fondo por nuestras malas decisiones o porque el quiere pulirnos como se prueba el oro fino, pero después de experimentar el ardor, la sed y la agonía del desierto, Dios d vuelta a la situación y cambia el panorama. Ahora hace de nosotros:

a) Huertos de riego; Fértiles Para alimentarnos y alimentar a otros; Para producir frutos y semillas abundantes

b) Manantial de aguas que nunca faltan

En el desierto hay sequedad, pero en este “huerto” hay aguas abundantes aguas y nunca faltan.


CONCLUSION

Pero esta seguridad que Dios nos ofrece en sus promesas, debe ir acompañada con esa sensibilidad que todos nosotros los cristianos deberíamos de tener: “He aquí que Jehová el Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa viene con él, y su paga delante de su rostro. Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas”. Isaías 40:10-11

No temamos a los sequedales espirituales, porque El estará a nuestro lado; Jesús dijo estas palabras para darnos esa seguridad y confianza: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano”. Juan 10:27

Apocalipsis 7:16-17 “Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos”.


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