La grandeza en el servicio

 


LA GRANDEZA EN EL SERVICIO

Lucas 22:24-30

 

Fecha de predicación: 28 de agosto de 2021

Predicado por: Hna. Cory Martínez

 

INTRODUCCION

Estamos ante la institución de la cena del Señor, evento que en los cuatros evangelios es nombrado.

Si tomáramos en cuenta el evangelio de Juan en los capítulos del 13 al 16, es ahí donde podríamos agregar este discurso, donde Jesús muestra con hechos lo que en verdad es servir y esto es cuando Juan narra que Él lavó los pies de sus discípulos – siendo esto la evidencia más sublime y pura del servicio.

Este acto podría ser que surgiera ante la disputa que los discípulos llevan a cabo, donde se preguntaban “¿Quién será el mayor?” v.24

Es casi frustrante pensar que después de 3 años que Jesús estuvo con ellos, donde conocieron el carácter de Jesús, su valentía, su honor, su servicio y su humildad; en estas últimas horas antes de la traición, arresto y crucifixión, estuvieran discutiendo de quien de ellos sería el mayor.

Este tema era común en las conversaciones de los discípulos según lo muestran los evangelios: Mt. 18:1, 20:20-26; Mr. 9:33-34; Lc. 9:46. Tal paree que esto en verdad inquietaba sus corazones.

El ser humano es así por naturaleza: indolente, inconsciente y egoísta, pensando siempre en si mismo antes que en los demás. Los discípulos simplemente mostraban lo que es la naturaleza del hombre.

Este tipo de pensamiento debería cambiar en ellos ya que, como discípulos de Jesús no pueden tener ese tipo de pensamientos egoístas o carácter indolente, ya que esto entorpecería su servicio a Dios.

Ciertamente la iglesia hoy en día no es diferente al pensamiento de los apóstoles. La iglesia busca posición, categoría y estatus a costa de sacrificar la base del servicio, que es el AMOR A DIOS Y AL PROJIMO.

Es por esto por lo que Jesús, debía poner fin a este tipo de pensamiento, ya que en verdad hay asuntos más importantes en los cuales se debe ocupar el tiempo, la mente y las fuerzas. Y puso como ejemplo la grandeza equivocada.

 

     I.        LA GRANDEZA DEL MUNDO DENTRO DE LA IGLESIA v.25

El mundo ejerce su autoridad y poderío de una manera específica, siempre con el objetivo final de auto exaltarse.

Jesús les está explicando en este versículo que si ellos (los discípulos) tiene ese pensamiento de querer ser mayor, ellos están pensando como el mundo piensa - lo cual es rechazado por Dios.

Los discípulos de Jesús no pueden pensar como el mundo piensa, ni esperar lo que el mundo ofrece.

El mundo es un demandante de servicio: Pensamos en las empresas y en los negocios; estas ofrecen un buen servicio al cliente, para tratar de atraer más y así vencer a la competencia y obtener una posición dentro del mercado.

Pero ese servicio es hipócrita y mentiroso, porque es carente de amor, misericordia y respeto genuino hacia el cliente, lo único que les interesa es la ganancia, el dominio, posición o estatus que pueden obtener.

¿Cuántas iglesias hay que tienen este mismo modo de trabajar? Buscan medios para ganar adeptos, pero al pasar del tiempo los tales son descuidados y desatendidos.

Lo único que buscan estas iglesias son cantidad de personas, reconocimiento por sobre las demás y una posición de fama.

Estas iglesias simplemente son asalariadas, no son casas donde las ovejas de Dios sean apreciadas y atendidas con amor genuino.

 

La palabra usada: “BIENHECHORES”, a que se refiere.

Los reyes o lideres hacen cosas aparentemente buenas para que les llamen “buenos”, pero en el corazón solo hay sed de fama y reconocimiento.

Cuantas personas alaban a sus pastores y lideres solo por portar el titulo de pastor, pero la labor no la llevan a cabo como se debe (son asalariados), pero la gente aun así les llama “bienhechores”.

La idea de esta palabra es la de recibir CREDITO, muchas personas solo están dispuestas a servir si están seguras de que recibirán el crédito apropiado por ello.

Cuantos cantantes cristianos o predicadores se mueven al servicio de Dios solo si hay un buen pago u ofrendas dignas… esto NO ES UN SERVICIO GRANDE DELANTE DE DIOS.

Lo que de gracia se recibe, de gracia se da.

La biblia dice que no se pondrá bolsa al buey que trilla y que el obrero es digno de una paga; pero ni el buey, ni el obrero ponen cuanto quieren recibir, es apaga es puesta por Dios.

El buen servidor, no lo hace por crédito, ni por fama, sino más bien por amor a Dios.

 

    II.        LA VERDADERA GRANDEZA v.26-27

Podríamos pensar que Jesús debería de haber acabado la discusión de ellos declarando que Él era el mayor entre todos ellos. Y no habría sonado ni amenazante, ni altanero porque era la verdad; es más, acababa de declarar con la representación de la sana cena que daría su vida en rescate y salvación de muchos – solo eso ya lo hacía grande.

Pero Jesús no era así, Él quería parar de una vez por todas ese tema entre los discípulos y por eso le enseñaría una gran lección.

Es muy probable que mientras Jesús lavaba los pies de los discípulos (Juan 13:3-5) estuviera hablando estas palabras de los v.25-27 de Lucas, ya que a través de ese acto tan sencillo y humilde estaba dando por sentado que la verdadera grandeza radica en el Servicio a Dios y a los demás – aunque entre esas personas estén los Pedros que de una forma u otra terminaran traicionando.

En el v.26 encontramos un juego palabras que tiene mucho significado:

·         El mayor debe ser como el joven.

·         El que dirige debe ser como el que sirve.

En el mundo antiguo se aceptaba el hecho que la edad daba privilegios, el mas joven era, por definición el más bajo (rango) o el marginado.

El joven era el que carecía de todo rango o posición, en cambio el mayor o el anciano era al que conocía como presbítero (una persona de alto rango o nivel social y eclesiástico).

En pocas palabras, ser como el joven seria: “El que quiere ser grande y tener un alto rango, debe ser su comportamiento humilde como el de alguien rechazado que trabaja con esfuerzo y dedicación para ser alguien”.

Mientras que ser como el que sirve seria: “El que dirige no debe olvidar de donde viene, ni debe dejar de servir los demás, como cuando era un simple servidor.”

El liderazgo se identifica con el servicio.

El líder que no sirve a los demás, no es líder, es un jefe o patrón, y Jesús hace el llamado a ser lideres y discípulos no patrones ni jefes.

Jesús pone de ejemplo su propia vida, su propio comportamiento (v.27). El señor les decía que como el mayor que era entre ellos, no le había pasado ni importado ser el servidor de su Padre para todos lo que lo necesiten.

·         Jesús era como el amo y señor que se levanta de la mesa y le dice a su siervo: “Siéntale, come, yo te serviré.”

No había distinción, cuando Jesús vino a la tierra, toda la creación debió haberse convertido en su servidor; sin embargo, no fue así, Él vino a servir a su creación.

Juan 3:16 Porque de tan manera amo Dios al mundo, que, ha dado a su hijo unigénito, para que dado aquel que en el cree, no se pueda, más tenga vida eterna.

Las personas realmente importantes, son los siervos que dedican su vida al servicio.

Veamos este ejemplo: Si un presidente se toma un mes de descanso nadie lo notaria. Pero si los recolectores de basura se van a huelga o deciden no trabajar, todos lo notarían inmediatamente.

El punto es: Todos son importantes para Dios, todo servicio tiene su valor y su importancia.

Jesús quiere dejar por sentado, que todo servidor es importante y grande para su reino.

Jesús no estaba diciendo que, si sirves en alguna posición baja, siempre se te dará un gran lugar. Él quiso decir que, a los ojos de Dios, el lugar mas bajo para el mundo es el mayor.

El servicio dado, es la verdadera grandeza, porque es la señal de una verdadera comunión con el Señor mismo.

Servir es identificarnos con Jesús.

Juan 12:26 Todo el que quiera servirme debe asegurarse porque mis siervos tienen que estar donde estoy o el padre honrara a todo que me sirva.

Los que sirven a Jesús, se identifican con él y con su forma de servir.

 

V.27 “Más yo estoy entre vosotros como el que sirve.”

La grandeza de Jesús se demuestra finalmente, no en la altura y gloria de su trono eterno, sino en la profundidad y en la gracia de su increíble humillación a nuestra humanidad en su muerte en la cruz.


  III.        LA RECOMPESA DEL SERVICIO v.28-30

El v.28 nos revela un dato que es muy importante: Los verdaderos discípulos y servidores están con sus líderes en los momentos más duros de ellos.

Para los discípulos las palabras del v.28, serian la verdadera reclamación de grandeza.

Grande es aquel que se queda contigo cuando todo va mal.

Jesús estaba elogiando la lealtad de sus discípulos ya que permanecieron a su lado en todo el tiempo que su ministerio público duró.

Es verdad que cuando Jesús fuera capturado, ellos se dispersarían, pero esa era una palabra que debía cumplirse y no alterarse, Jesús lo sabía y no los culpa por ello.

Ese momento era solemne y no había porque culparles de algo que ya estaba estipulado que pasaría. Es más, Jesús corresponderá a esa lealtad con un gran obsequio: Ellos participarán en el banquete futuro del establecimiento de su reino.

Ser un siervo no significa que no tendremos recompensa, los siervos más grandes de Dios reciben las mayores recompensas.

Un gran siervo, no sirve por la recompensa, sino más bien por amor a Dios – para que la gloria de Dios sea manifiesta y reflejada en él. (No es que vean al servidor, sino más bien, el poder de Dios a través del servidor… el servidor debe refleja a Cristo)

·         Muy probablemente la gente no notará nuestro servicio – pero Dios sí lo ve y lo sabe recompensar.

·         No podemos olvidar que siempre habrá alguien que nos observe y desee imitar nuestro servicio, esa es una forma de honra que Dios sabe dar a sus servidores que lo glorifican.

No podemos olvidar que estamos a la vista pública.

Los discípulos olvidaban que había gente que los admiraba por el simple hecho de permanecer con Jesús; los reconocerían a donde quiera que fueran.

Los verdaderos discípulos y servidores de Cristo no pasan desapercibidos.

No sería fácil ya que habría gente que nos los querría, pero habría otros que sí.

Pensando en todo lo que a ellos les tocaría que sufrir; Jesús se adelanta y les entrega una promesa eterna, para que se sostuvieran en ella cuando se sintieran desvalorados.

·         V.29… “Os asigno un reino.”

·         V.30… “Comeréis y beberéis a mi mesa en mi reino. Se centran en tronos para juzgar a las 12 tribus de Israel.”

La recompensa que los apóstoles esperan, sin lugar a duda es muy grande y llena de privilegios y también de responsabilidades.

Lucas16:10 “el que es fiel en lo muy poco, también en lo más fiel, y el que es en lo que muy poco es injusto también en lo más injusto.”

Ellos demostraron ser fieles en lo poco que hacían mientras Jesús estaba con ellos v.28, por lo que con seguridad serian fieles en lo más, cuando Jesús ascendiera a los cielos.

Y por ello Jesús los honra:

Apocalipsis 21:14 “y el muro de la ciudad (la nueva Jerusalén) tenía doce cimientos (pilares) y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.”

Muchos de los hijos de Dios se preocupan por posiciones y reconocimientos terrenales – y Dios puede darlo – pero olvidan trabajar para ocupar lugares celestiales – y eso solo se alcanza a través de un buen servicio de corazón a Dios.

Mateo 25:21 y 23 “su señor le dijo: bien, buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, centra el gozo de tu señor.”

La clave es ser un buen siervo y ser fiel al Señor, ya que nuestras obras serán manifiestas, ósea nuestro trabajo y/o servicio, en especial la calidad de este y la intención con que lo hemos hecho (1 Co. 3:10-15)

Pablo en el v.15 nos da a entender algo: La salvación nos da la garantía de estar en el cielo, ¿pero solo nos conformaremos con ser salvos?

Muy probablemente la única cosa que Dios juzgara es el ejercicio o la práctica del don o talento que Él nos ha dado (Mt. 25:14-30)

 

A la iglesia le esperan grandes recompensas cuando Jesucristo establezca su reino en la tierra, pero también le esperan grandes responsabilidades – la pregunta es… ¿podrá Jesús confiarnos algo más grande, si en lo poco no estamos rindiendo?

Nuestro trabajo para Dios es muy importante y tiene mucho valor para Él, nada de lo que hacemos es en vano. Pedro, en su ocasión pregunto “¿qué recibiremos a cambio de todo lo que habían dejado?”, a lo que Jesús le dijo: “En la tierra 100 veces más y en el mundo venidero la vida eterna.”

La recompensa del servicio es progresiva pero segura.

 

CONCLUSION

La grandeza del servicio se encuentra en la humildad y honestidad con este se lleva a cabo, la persistencia en ello con valor y amor llevaran lejos a aquellos que se esfuerzan. No es buscar lo propio, es buscar los intereses de Dios y velar en ello. Aunque tardare su respuesta, ciertamente los ojos de los siervos de Cristo lo verán.

Jesús sabrá recompensar a sus siervos según la calidad de la obra (Ap. 22:12)

 

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, y sabiendo que diestro trabajo en el señor no es en vano.”

1 Corintios 15:58


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