Mateo 15:21-28
Predicado:
22 de agosto de 2021
Por: Hna.
Cory Martinez
INTRODUCCION
Esta es
la segunda vez que Mateo nos relata que Jesús salió, fuera de las fronteras de
Israel para llevar su misericordia a los gentiles: la primera vez, fue cuando
llego a la región de los gadarenos y libero aquellos hombres endemoniados.
La
región de Tiro y Sidón estaban ubicadas a unos 80 kilómetros de distancia, y Jesús
recorre toda esa distancia para llevar su bendición a los gentiles que la
necesitaban, de los cuales resalta esta mujer.
ü A igual
que con los gadarenos, pareciera que Jesús salió de su tierra, específicamente
por ellos. Jesús salió en busca de esta mujer en específico.
Así se
refleja el amor de Jesús, no importa que tan lejos u ocultos estén quienes
necesitan de su misericordia y ayuda, Él siempre llegaba a ellos.
Este
pasaje coincide con el de Marcos 7:24-30, donde Marcos señala algo importante en
su versículo 24 “y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero
no pudo esconderse.”
Jesús no
podía pasar desapercibido a donde quiera que fuera, por mucho que trataba de
ocultarse siempre era encontrado por las personas. Ciertamente la luz más
pura del mundo no podía ocultarse, ni pasar desapercibida. Y es aquí donde
esta mujer entra en escena:
v. 22
“Una mujer cananea” y Mr.7 “Sirofenicia”
Estos apelativos
son usados para dar a entender que esta mujer era gentil. De la región de Tiro
y Sidón, que eran ciudades en Fenicia la cual era fronteriza a Galilea. El punto
aquí es que ella siendo gentil, se toma la libertad de llamar a Jesús por su título
“Hijo de David”, ante lo cual Jesús la ignora como adrede, no
respondiéndole (v. 23)
Y este
clamor desesperado de una madre angustiada, es lo que da pie a esta predicación:
I.
COMO REACCIONÓ
ELLA ANTE LA RESPUESTA QUE NO SE ESPERABA. V. 23-26.
Estos
versículos señalan una serie de reacciones por parte de Jesús como respuestas
al clamor de esta mujer, que claramente ella no se esperaba.
¿Cómo
reaccionamos nosotros, cuando lo que recibimos no es lo que esperamos?
Esta
mujer NO SE DIO POR VENCIDA, ELLA LUCHÓ Y SUPLICÓ HASTA EL FINAL.
Ella sabía
que el único que podía ayudarla con la situación de su hija era Jesús, y no los
dioses paganos de su región.
Al saber
que Jesús estaba en esa ciudad, no dudo en buscarle y clamar por su ayuda.
Isaías 55:6
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está
cercano.
Esta
mujer aprovecharía la oportunidad, Jesús estaba cerca.
Debemos aprovechar toda oportunidad que
se presente donde podamos tener comunión con Dios.
Cuando
ella le llamo: “Señor, hijo de David” estaba reconociendo al señor y a la
autoridad que Jesús tenía como el Mesías Prometido.
La
situación de su hija no era fácil ya que era atormentada pro un demonio, esta
madre aprendió a interceder, su gran necesidad le enseño a orar y más aun le
enseño a interceder, cuando ella vino a Jesús, hizo de la necesidad de su hija,
su propia necesidad.
La esencia pura de un intercesor es esa:
hacer PROPIAS las necesidades y problemas de los demás.
Cualquiera
diría que, porque era su hija, y si hay razón en ello; pero los verdaderos
intercesores no comienzan con necesidades de extraños, comienzas con las de las
necesidades de la propia familia.
A pesar
del esfuerzo de esta mujer – Jesús la ignoro.
No
dudamos que fue duro para ella encontrarse con esa respuesta negativa por parte
de Jesús. V. 23 “Jesús no le respondió”
Es
increíble ver la aparente indiferencia de Jesús ante la desesperación de la
mujer. Pero no es de dudar que había un objetivo tras esto; ya que Jesús nunca
rechazo a todos los que le buscaba genuinamente.
El
hombre que dijo “Todo el que a mi viene, no le echo fuera” (Jn. 6:37), extrañamente
estaba ignorando la suplica de esta mujer.
Cuantas
veces en los momentos de dolor y angustia hemos buscado ayuda de familia,
amigos, esposos, etc. Y estos nos han dado la espalda ignorándonos. O cuantas
veces hemos orado, llorado, clamado a Dios por su ayuda y él ha quedado en
silencio.
¿Será
que nos ignora a propósito?
¿Será
que Jesús estaba ignorando a esta mujer a propósito?
No, ciertamente había un propósito.
Esta
mujer no solo enfrentaba la indiferencia de Jesús; sino también el desaire de
los discípulos que quieran deshacerse de ella porque se fastidiaron de oír su
clamor incesante. Lo cual era otro reto para ella.
Cuantas
veces nuestros seres cercanos se han fastidiado de oír nuestra situación o
nuestro lamento, sin embargo, Jesús no estaba fastidiado de oír a esta mujer
– Jesús la estaba probando.
La actitud de esta mujer nos da una gran
lección, en cuanto a la PERSEVERANCIA que deberíamos tener al momento de
elevar un clamor a Dios.
Después
de seguir clamando y no callar a pesar de lo que los discípulos estaban
cansados de oírla, Jesús decide hablar v. 24 “no soy enviado sino a las ovejas
perdidas de la casa de Israel”
Esas
palabras fueron un golpe a su corazón, esa era otra respuesta que ella no
esperaba oír, pero con todo eso, no dejo de SUPLICAR – su necesidad era mayor
que su ORGULLO
Cuantas
veces Dios nos ha dicho – “Espera” – “tu bendicen está cerca” – “un poco más de
tiempo” – “yo te ayudo” – pero pasan los días y no hay respuestas y no hay
bendición.
¿Cuál es
nuestra reacción ante los hechos?
¿Seguimos
suplicando o nos rendimos o encaprichamos y le damos la espalda a Dios?
ESTA MUJER NO SE RINDIÓ.
II.
QUE REFLEJARON
LAS PALABRAS DE ESTA MUJER V. 25-27
V.25 “se
postro ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!”
Esta
mujer era un manojo de dolor, angustia, desesperación, pero también FE.
La fe es
el fruto que brota en medio de la adversidad y es el más de delicioso y
agradable al paladar de Dios.
Hebreos
11:6 “Sin fe es imposible agradar a Dios”
Quien
tiene fe, agrada al Señor.
ü Esta
mujer se humillo… “se postro delante de El”
ü Esta
mujer se expuso ante todos… los discípulos, la gente de la casa donde Jesús quiso
ocultarse, la gente que siempre andaba siguiendo a Jesús.
En la
mente de esta mujer solo había un pensamiento: - “solo este hombre puede salvar
a mi hija y no me voy a ir hasta que él haga algo o me agarren a pedradas”.
No podemos
pasar por alto que al ser mujer y comportarse de esa forma, estaba arriesgando
su vida, pero bien valía la pena tal riesgo por la vida de su hija.
V. 24 “El
respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de
Israel.”
Las
palabras de Jesús definen parte del enfoque su misión, Israel tenía
prioridad por sobre los gentiles. Sin embargo, sus palabras, escondían un
acertijo.
Porque
si bien, su prioridad eran los israelitas. ¿Qué hacía en tierra extranjera?
Y si consideramos que luego de ese milagro, Jesús hizo otras sanidades por los
alrededores, más ya no en esa ciudad, sino que egreso a su tierra; concluimos
que a ayudar a los gentiles había ido.
Las palabras
de Jesús estaban probando la fe esta mujer. No es que no la quisiera ayudar, es
que su fe debía ser probada.
Muchas
veces el silencio de Dios es para probar nuestra fe y nuestro carácter
cristiano; para ver qué tan perseverante en la oración somos o si nos rendimos
fácilmente.
ü Esta
mujer entendió el mensaje escondido detrás las palabras de Jesús.
Y por
ello se humillo un más y siguió pidiendo su ayuda, a lo cual, Jesús la
sorprende con palabras aún más duras.
V.26 “No
está bien tomar el pan de los hijos, y echando a los perrillos”
Otro
certero golpe a su corazón y a su orgullo, más no, a su FE.
Ante el
cuarto intento, Jesús le dice algo que a simple vista puede ser hasta ofensivo
e insultante – le llamo perrilla – este término es con el cual los judíos solían
llamar a los gentiles para insultarlos.
Jesús no
estaba insultándola, al contrario la estaba DESAFIANDOLA.
La frase:
“Si desea poner a prueba a un hombre por su orgullo, vea si puede
soportar un insulto” va muy acorde con esta situación.
Se les
llamaba perros porque no vivían de acorde a la ley, según los judíos, para ellos
los gentiles vivía impuramente.
Jesús
desafía a esta mujer al llamarla perrilla, la está retando a que antepusiera su
fe a la ley, a las religiones o a la crítica religiosa-social.
ü Jesús tenía
altas expectativas en esta mujer, que según sus palabras en el v. 27 demostró
tener una fe verdadera y firme acerca de quién era Jesús.
Las
palabras de Jesús contienen otro mensaje escondido, el cual solo prestando
cuidado se puede entender, Jesús está hablando de perros e hijos de una misma
casa, de un mismo Padre, de un mismo dueño.
ü En pocas
palabras, podríamos decir que tanto los hijos como los perritos comen de la
misma misericordia del padre y dueño.
Esta
mujer sorprende una vez más a Jesús, ya que ella entendió sus palabras al
responderle: V.27 “Si, señor, pero aun los perrillos comen de las migajas
que caen de la mesa de sus amos”
Ella le
estaba diciendo: “Señor, tú eres el amo. Y está bien, yo no soy judía, pero
aún para mi alcanza tu gran misericordia y de tu mesa llena de bendiciones
también puedo participar.” ¡Qué gran fe!
La fe de esta mujer es excepcional.
Puede parecer
raro, pero ella no demanda ser vista como hija; sino solamente se conforma con
ser bendecida como un perro lo seria con su alimento.
Su
respuesta es especialmente significativa a la luz del creciente rechazo de Jesús
por parte de los judíos religiosos – ella si necesitaba de Jesús, la situación
con su hija la habían orillado a que su fe fuera manifestada de tal forma.
Los
religiosos pueden tener necesidad, pero su orgullo y religión los impiden hacer
manifiesta su fe.
Ella no
se rendiría a pesar de que Jesús la había rechazado esquivamente 3 veces.
Parecería
que ella había oído de Jacobo, cuando le decía al varón: “No te dejare, hasta
que me bendigas” (Gn 32:26). Y su insistencia y fe rindió frutos.
A pesar de no ser hija (judía), Jesús,
cuando le responde la trato como a una.
Juan 1:11-12
A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le
recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos
hijos de Dios.
III.
LA HONRA
DE LA FE V.28 Mr. 7:29-30
Hay que
notar algo muy importante, en ambos evangelios Jesús honro la fe de esta mujer
otorgándole la liberación de su hija. Sin embargo, Marcos, menciona unas
palabras muy importantes, Mr. 7:29 “por esta palabra”
Esto
tiene dos connotaciones:
A. Por las
declaraciones de fe de tu corazón – ve, el demonio ha salido de tu hija.
B. Por la
palabra de autoridad que poseo – ve, el demonio ha salido de tu hija.
Ambas
declaran una gran verdad: LA FE DE LA MUJER ERA GRANDE Y JESUS DECIDIO
HONRARLA.
Jesús
nunca dijo palabras así a otra persona, si pensáramos en el elogio a la gran fe
del centurión romano (Mt. 8:10) debemos ver que se lo dijo a la multitud no
directamente a él; sin embargo, con ella fue diferente ya que Jesús elogió personalmente
su fe firme y persistente.
No es la cantidad de fe – es la firmeza –
es la convicción – es la perseverancia – lo que hace de la fe grande (ósea
admirable).
ü La fe de
esta mujer es grande porque es acompañada de humildad, paciencia, perseverancia
y amor por su hija.
ü La fe de
esta mujer sobresale porque quien daría algo por un gentil y menos por una
mujer.
ü Su fe
resistió el aparente rechazo de Jesús, en más de una vez.
ü Su fe demostró
astucia ante los mensajes escondidos en las palabras de Jesús, a tal punto de
maravillarlo.
No
leemos de ninguna otra cosa que Jesús hiciera durante ese tiempo en Tiro y Sidón,
lo que nos enseña que su única cita divina era con la fe de esta mujer.
CONCLUSION
Nuestra
fe es probada siempre y de muchas maneras, pero ciertamente podemos seguir el
ejemplo de esta mujer – no desmayemos en nuestro clamor, aunque parezca que
Dios está ausente o en silencio.
Clamemos
hasta que podamos ver materializado nuestro sueños y promesas.
Marcos
7:30 – nos dice que cuando esta mujer llego a su casa, el demonio había salido
de la vida de su hija desde el momento que Jesús había dado la palabra.
ü No
soltemos el clamor intercesor.
ü No nos
cansemos de pedir por nuestras vidas y por las de los demás.
Busquemos, primeramente, el reino de Dios
y su justicia y todas estas cosas (espirituales, materiales y físicas) nos
serán añadidas. Mateo 6:33.

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