El que escucho el llamado

 


ÉL QUE ESCUCHO EL LLAMADO

Mateo 9:9-13

 

Fecha de Predicación: 08 de Diciembre de 2021

Predicado por Hna. Cory Martinez

 

INTRODUCCION

Llegamos al relato del llamamiento el autor de este evangelio: Mateo o también conocido como Leví hijo de Alfeo (Mr. 2:14).

Este pasaje se encuentra en los 3 evangelio sinópticos, lo cual tiene como objetivo mostrar la disposición del corazón de este hombre al llamado de Jesús y de cómo este llamado fue eficaz y decisivo para la vida de Mateo.

Este hombre era publicano o recaudador de impuestos lo que ya lo convertía en una persona odiada, rechazada y criticada por los judíos, ya que a estos hombres los consideraban traidores y extorsionistas. Los judíos los trataban de traidores porque trabajaban para el gobierno romano y contaban con el apoyo de los soldados romanos para presionar a la gente y que estos pagaran los impuestos. Los consideraban extorsionistas porque pedían más de lo que era y se quedaban con la ganancia.

  • Los recaudadores de impuestos pujaban contra otros para obtener el contrato con roma por ciertas zonas para recaudar el impuesto de estas.

Estos cobraban los impuestos, pagaban a los romanos el contrato de la puja y se quedaban con el resto. Cuando un judío se volvía recaudador de impuestos, quedaba excomulgado de las sinagogas y su desgracia alcazaba hasta su familia.

Quien se involucraba en este oficio era para enriquecerse de la economía de los demás – no era por hacer un bien – porque era raro y contado el que fuera honesto – generalmente los publicanos se enriquecían ilícitamente o de forma amoral.

Mateo está en una posición muy dedicada cuando fue encontrado por Jesús ¿Por qué? Porque lo encontró en su negocio ilícito “Sentado al banco de los tributos públicos” (este era el trabajo de Levi).

Imaginemos la escena

Mateo sentado, contando dinero, escribiendo en su control, con algunos soldados romanos atrás de él, resguardando no la vida de él, sino más bien, al dinero, algunas personas esperando su turno para pagar el tributo – cuando aparece Jesús en escena y lo llama.

 

1.    EL LLAMADO Y RESPUESTA v.9 (Lc. 5:28)

Jesús le dice: Sígueme v.9; Mr. 2:14; Lc. 5:27.

Mateo respondió levantándose y siguiéndolo v.9 Mr. 2:14.

La diferencia de esta acción está en el detalle que Lucas expresa (Lc. 5:28 “y dejándolo todo, se levantó y lo siguió.”)

Ahora bien, antes de llegar a esta respuesta debemos ver que es lo que movió a Jesús a hacerle el llamado a este hombre. Al comprender como casi todos odiaban a los recaudadores de impuestos, es notable ver como Jesús marca la diferencia.

·         Los 3 evangelios mencionan un detalle muy importante – Jesús lo vio.

No como gente lo hacía, con desprecio, odio y rechazo – Jesús lo vio con un amor restaurador; Jesús lo vio de la misma forma que antes de la fundación del mundo lo había contemplado: como su discípulo y futuro apóstol.

Efesios 1:4 “según nos escogió en el antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él.”

Esto nos enseña que antes de ser cristianos y aun siéndolo, siempre habrá personas que nos verán con odio, con desprecio y rechazo, personas que nos criticaran por todo y por nada y esto es porque su ojo es malo.

Sin embargo, contamos con el buen ojo de Cristo que nos ve con Su amor restaurador.

Jesús no necesitó de muchas palabras o argumentos, para tocar el corazón de este hombre – solo le basto una palabra “SIGUEME” para llegar a lo más profundo de él y provocar un verdadero cambio. Mateo y Marcos concuerdan que enseguida se levantó le siguió, sin más.

Ahora bien, el detalle de Lucas nos amplia más la respuesta de Mateo al llamado de Jesús.

·         La frase “Dejándolo Todo” no debe ser tomada a la ligera.

Mateo dejo atrás su negocio el cual era la representación de su estilo de vida, su comodidad, lo que él decía que era.

De cierta manera, el sacrificio (llamémoslo así) que este hombre hizo al atender el llamado de Cristo fue más serio que el de Pedro, Santiago o Juan.

Si recordamos cuando Jesús resucitó y estuvo en la tierra esos 40 días, según el evangelio de Juan cap. 21, Jesús encontró a Pedro ejerciendo su antiguo trabajo (pescando).

Para ellos era más fácil (por así decirlo) volver a su antigua vida (a lo que ellos decían ser). Pero para Mateo – no podía ser así – los romanos no lo volverían aceptar como recaudador de impuestos y menos después de saber que había andado con Jesús.

Esto nos enseña que, si bien para nadie que en verdad haya caminado con Jesús regresar a la antigua manera de vivir es fácil – hay quienes tienen un mayor paso de responsabilidad o testimonio que mantener, porque hay mucho que perder, en especial la vida espiritual y física.

No es la misma responsabilidad que tiene un expandillero convertido al evangelio; que alguien que vino a Cristo por un problema familiar; o un ex - alcohólico que alguien que vino a Cristo porque tuvo una desilusión amorosa.

No es que una conversión sea más grande o importante que otra, es la RESPONSABILIDAD de cada uno ante dicha conversión la que es diferente.

Cuando Mateo decide levantarse y dejarlo todo, esta sabedor que no había vuelta atrás.

Hay quienes que, de forma poética, afirman que lo único que este hombre se llevo fue la pluma con la que trabajaba, ya que la utilizaría para escribir y plasmar todo lo que viviría junto a Jesús.

Parte de la transformación que tenemos en Cristo es que las habilidades o talentos que poseemos, ahora las usamos para bendición de los demás y gloria de Dios.

Jesús, cuando llama, transforma; lo hizo con Pedro cuando le dijo que “Seria pescador de hombres” y ahora lo haría con Mateo transformándolo de recaudador a evangelista.

Mateo tuvo una buena respuesta al llamado de Jesús, no necesitó sermones o milagros, porque muy seguramente ya lo había visto y oído antes – la fama de Jesús ya era muy vista – lo único que necesito fue una palabra: “Sígueme”.

Y no solamente lo siguió – tomo la decisión de ser un nuevo hombre, alguien de bien, alguien que podría servir a los demás – y sus frutos se vieron en seguida.

 

2.    UN BANQUETE PARA ANUNCIAR LAS BUENAS NUEVAS v.10-13

Lucas 5:29 “Y Levi le hizo (a Jesús) gran banquete en su casa”.

Como muestra de su agradecimiento a Jesús, Levi le preparó banquete en su casa, y no solo a Él, sino a todos los que andaban con Jesús y a aquellos que por curiosidad se fueron detrás de ellos cuando Levi siguió a Jesús, así como también lo vecinos de Levi que al ver a Jesús entrar en su colonia y en su casa fueron a ver.

Levi no se lamentaba por todo lo que había dejado, al contrario, el gozo de estar con Jesús y caminar con Él invadía su corazón.

El banquete no solo era para honrar a Jesús, también fue un acto de evangelismo – ya que muy seguramente Levi deseaba que los demás conocieran a Jesús y le oyeran predicar, en especial su familia.

De hecho, su hermano Jacobo era muy probable que estuviera en ese banquete y quedara impactado de lo que Jesús acaba de hacer con su hermano. tanto así que junto a Levi formaron parte de los 12 discípulos de Cristo.

Mateo 10:3 “Felipe, Bartolomé, Tomas, Mateo el publicano (o Levi hijo de Alfeo), Jacobo hijo de Alfeo (hermano de Levi), Lebeo, por sobre nombre Tadeo, etc.”

Ambos hermanos fueron parte de los discípulos más cercanos a Jesús (Los 12).

Debido a la posición económica de Levi, este pudo hacerse una cena donde todos pudieron no solo alimentarse físicamente, sino también alimentarse de la sabiduría de Jesús.

Que importante es, que cuando hacemos alguna cena o celebración a nuestros invitados podamos bendecirlos con el alimento espiritual de la Palabra y donde el centro de esa velada sea Jesucristo.

Tan grande era la celebración de Levi, que no pasó desapercibida por los legalistas de esa época, los escribas y fariseos que no perdían ocasión para acusar y criticar a Jesús.

a.    La crítica de los legalistas v.11 Mr. 2:16; Lc. 5:30

Los legalistas siempre buscan como criticar y juzgar las acciones de los santos en Cristo – la mayoría de los legalistas no pueden ver ojos bonitos en cara ajena y menos gozarse con las bendiciones de los demás; siempre buscan de alguna forma como opacar el gozo en las personas que están siendo bendecidos.

La queja de los fariseos era que porque Jesús, quien se decía venia del Padre, se relacionaba con gente pecadora que lo podían contaminar.

Hay personas que se molestan, critican y señalan a quienes no bailan conforme a su ritmo o no caminan conforme a sus órdenes y esto es porque en su corazón hay egoísmo y envidia.

Siempre habrá personas que critiquen nuestro accionar, pero si este es conforme a lo que Dios espera, entonces no hay que temer.

No podemos alejarnos de la familia o amigos que en algún momento fueron buenos con nosotros solo porque ahora somos cristianos – porque entonces ¿Quién les hablara de Cristo?

O si son cristianos todos, pero de Iglesias diferentes y denominaciones diferentes – ¿Por qué se han de cortar esas relaciones de familia o amigos? - ¿Acaso no todos son parte de un mismo cuerpo? - ¿acaso a Cristo le gustan las divisiones?

La clave aquí es usar la sabiduría de Dios para establecer límites sanos para la convivencia y relación con estas personas - pero no cortar drásticamente, porque entonces ¿Cómo el evangelio puede propagarse o la hermandad cristiana puede fortalecerse?

Los legalistas se enojaron porque vieron a Jesús compartir con pecadores – pero Él estaba con ellos predicando, aconsejando, enseñando y no participando del pecado.

Jeremías 15:19 “Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.”

“Busca que ellos participen de lo tuyo y de lo santo que hay en ti – pero tú no participes de lo vil que hay en ellos”

De qué manera podemos invitar a un culto a un amigo y asegurarnos que este asista, si antes nosotros no hemos asistido a alguna reunión de él. Esto tiene que hacerse con sabiduría y limites espirituales.

Jesús estaba en ese banquete, donde seguramente había más publicanos, mujeres danzando, había abundancia de vino – pero estamos seguros de que su sola presencia infundía respeto en todos.

Esto no lo entendían los fariseos porque su enojo era también que la gente era con Jesús y no con ellos – su legalismo se había convertido en su prisión. Jesús al oír las palabras de los fariseos, decidió hablar.

 

b.    La misericordia es mayor que el sacrificio y el legalismo v.12-13

Jesús no dejo pasar la oportunidad para establecer una verdad y confrontar a los fariseos con ella.

v.12 “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos”.

Este era un principio que los fariseos no entenderían, ya que ellos no podían asociar al pecado como una enfermedad, cuando en verdad si lo es, siendo aún más letal que un cáncer. Jesús se refería al alma como el enfermo y al pecado como la enfermedad.

Ellos eran un tipo de medico sin amor y sin escrúpulos que condenaban a muerte a todos sus allegados. A ellos le faltaba tener el sentido de amor y misericordia. Ellos trataban a la gente como ahora los médicos buscan hacer algo con los pacientes de COVID ósea de lejitos.

Juntarse con personas pecadoras era para ellos aberrante, porque podían infectarse (por así decirlo) con el pecado de los demás.

Jesús no tenía temor de ello, parte de su misión era cargar en sobre sí mismo, el pecado de los demás, para fueran libres.

Isaías 53:6 “más Jehová cargo en él, el pecado de todos nosotros.”

(Nueva Biblia Latinoamericana) 1 Pedro 2:24 “El mismo lleva (cargo) nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fue de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fueron ustedes sacados.”

Jesús era y es el médico especialista del alma y por ello tenía y tiene sentido que quienes estén con Él puedan ser sanos del pecado.

Los fariseos tenían por costumbre ver el gris de los otros para tapar su negro.

Ellos, también eran personas enfermas de pecado, pero se reusaban a verse como tales ya que el legalismo en ellos se lo impedían.

Hay muchas razones por lo cual los enfermos del alma rechazan la ayuda del médico por excelencia (como sucedía con los religiosos de la época):

Ø  No se consideran enfermos.

Ø  Creen que mejoraran por su cuenta.

Ø  Tal vez no saben a qué medico asistir.

Ø  Tal vez creen que su enfermedad no tenga cura.

Ø  Creen que el medico no quiera ayudarles.

Sin embargo, Jesús, demostró ser un médico siempre dispuesto:

Ø  Siempre tiene tiempo para atender.

Ø  Sus diagnósticos son fieles y perfectos.

Ø  Su cura es absoluta y completa.

Ø  Y es gratuita su sanidad.

El orgullo y legalismo de los Fariseos no solo les impedía a ellos poder recibir de Jesús la sanidad para su alma – sino que también se molestaban porque otros recibieran de él.

V.13 “Id, pues y APRENDED lo que significa Misericordia quiero, y no sacrificio, porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.”

La palabra clave es APRENDED; ya que la misericordia no es algo intelectual o que se deba pedir a Dios para uno – esto es algo que debe aplicarse continuamente a la propia vida, para poderlo impartir a los demás.

Mateo es el único que menciona esta parte, y claro estamos hablando de su llamamiento y quien mejor que él para saber estos detalles – los demás evangelios solo mencionan lo del llamado para los pecadores.

Hay quienes creen que Jesús estaba citando el profeta Oseas.

Oseas 6:6 “Porque misericordia quiero que no sacrificio y conocimiento de Dios más que holocaustos”

Los fariseos estaban igual al pueblo de Dios de esa época, que solo pensaban en traer sacrificio a Dios para cumplir con un mandato y no porque en verdad entendieran la esencia de la ley y dicho sacrificio.

Oseas 5:6 “Con sus ovejas y con sus vacas andarán buscando a Jehová, y no le hallarán; se apartó de ellos.”

El pueblo había olvidado la misericordia, la habían abandonado. Es como hoy en día, cuantos cristianos hay que solo asiste a los cultos, canta y ora porque debe hacerlo, como algo mecánico e impuesto; mas no porque sienta la necesidad de hacerlo y de estar más cerca de Dios.

Los sacrificios se habían creado para estar en paz y comunión con Dios, pero a la larga el pueblo se acomodó a ello, dejando de lado lo que en verdad Dios esperaba, lo cual era un corazón recto, lleno de verdad y misericordia que son el reflejo de una vida en comunión con Dios.

La reprensión de Jesús hacia los Fariseos podría sonar liviana – pero cuando entendemos que les ordeno aprender y aplicar lo que decían predicar y enseñar – entonces vemos que no eran tan sencilla ya que ellos eran solo apariencia.

El evangelio es realmente para los que reconocen su necesidad de Dios y su perdón; las personas que estaban con Jesús en ese banquete lo sabían y por eso también estaban ahí.

Como muestra de que Jesús lo sabía, estableció que su llamado no era para personas como los fariseos, que creían ser santos, limpios y sanos – al contrario; su llamado es para todos aquellos que están enfermos y sucios, pero que RECONOCEN que solo en Jesús pueden ser sanos y limpios (del alma, primeramente).

Las personas legalistas deben aprender esta lección, y es que muchas veces es necesario dejar los pulpitos, los trajes elegantes y la seguridad de un templo para convivir con quienes no conocen de Jesús para hablarles de la verdad y la salvación.

 

CONCLUSION

Santiago 1:27 “La religión para y sin macula (mancha) delante de Dios el Padre es esta Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.”

Santiago recalca dos cosas: la compasión hacia los demás (la misericordia) y la santidad – los fariseos solo buscaban la santidad y para colmo erróneamente – ellos no sabían (no por ignorancia, sino por dureza de corazón) lo que era y es la misericordia.

Ellos anteponían lo suyo a las necesidades de los demás. Ellos sabían que había gente que tenían necesidad de una palabra de aliento, de conocer el evangelio, de que se le ore e imponga mano – pero NO IBAN porque sus obligaciones y sus necesidades eran primero.

Por eso se enojaban mucho con Jesús – porque la misericordia de Él chocaba con la dureza y egoísmo de ellos.

Dios desea que APRENDAMOS lo que en verdad es tener misericordia, y que lo apliquemos a nuestra vida.

Pasar de las oraciones, a las visitas; de las oraciones, a dar palabras de ánimo y de fe. La iglesia de Dios debe expresar esa misericordia no solo a quienes no conocen de Cristo, sino a aquellos que dentro de la misma iglesia están enfermos del alma.

 


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