El toque de Cristo

 

EL TOQUE DE CRISTO

Mateo 8:14-17

 

 

Fecha de la predica: 26 de diciembre de 2021

Predicada por: Hna. Cory Martínez

 

INTRODUCCION

En este capítulo, Mateo nos relata un milagro de sanidad divina que Jesús hizo por la suegra de Pedro.

Entendemos por los relatos de los otros evangelios que este evento se llevó a cabo un sábado que Jesús estaba en Capernaum y luego de haber liberado a un hombre endemoniado en la sinagoga de esa ciudad fue con Pedro a su casa y es donde encontró a esta mujer postrada en cama.

El hecho de que esta mujer viviera con su yerno e hija es muy curioso y habla del buen corazón de Pedro al recibirla en su casa; ya que la costumbre judía hablaba de que los hijos al casarse se debían mudar de casa y que cuando una mujer enviudaba se iba a vivir con sus padres (si estos aun vivían) o con su hijo varón. El caso es que esta mujer estaba en casa de su yerno y es porque la esposa de Pedro muy seguramente era la única hija de ella y ya no tenía más familia.

Esto nos demuestra que Pedro al contrario de lo que otras religiones piensan, estaba casado y que esta mujer se convertiría en un futuro en la compañera de labores ministeriales de Pedro.

1 Corintios 9:5 ¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor y Cefas (Pedro)?

Claramente se ve que Pedro se hacía acompañar de su esposa en la labor ministerial.

Ahora bien, este capítulo 8 comienza con relatos de sanidades maravillosas, entre las cuales se ve la sanidad de la suegra de Pedro.

Un dato muy interesante es que a diferencia de los dos primeros relatos que ocurrieron en público, esta sanidad ocurre en lo privado del hogar de esta familia.

Dios tiene diferentes formas de obrar, a veces en público y a veces en privado; pero el obrar sigue siendo igual de magnifico y eficaz.

 

1.    LA SANIDAD DE ESTA MUJER v.14-15

Si unimos lo relatado por los otros evangelios podemos ver que la sanidad fue más allá de lo que creemos o vemos a simple vista, ya que hay muchos detalles en ciertas palabras que nos indican que ella estaba muy grave y que esa fiebre no era normal ni común.

Según Marcos y Lucas, Jesús opera este milagro, luego de tratar con los demonios de aquel hombre en la sinagoga y en la forma en que trato la enfermedad de esta mujer, nos da entender que esto no era sencillo y tenía una naturaleza similar.

Marcos nos relata que cuando Jesús llego a la casa de Pedro, le acompañaba Andrés hermano de Pedro, Jacobo y Juan; quienes, al ver la situación de esta mujer, LE HABLARON a Jesús de ella (Marcos 1:30); Lucas, nos muestra una acción más intensa, ya que LE ROGARON por ella (Lucas 4:38).

El proceder de ellos nos deja ver la buena acción de INTERCEDER los unos por los otros.

Muy seguramente todos estaban conmovidos de ver a esta mujer en cama; ya que era una mujer muy servicial, amable, cariñosa y de buen corazón; que desde luego se había ganado el aprecio de Pedro, su hermano y sus amigos.

Luego de esa intercesión, JESÚS LA VIO (Mateo 6:14), estas palabras son muy importantes porque denotan COMPASION, MISERICORDIA Y AMOR.

Que Jesús la viera, significaba que estaba prestando atención a la situación de ella. No fue como con el siervo del centurión, donde solo dijo unas palabras y la sanidad fue hecha, tampoco fue como con el leproso donde solo lo toco y este fue limpio. Lo que Jesús hizo con esta mujer fue mucho más delicado y lleno de amor.

Cuando se acercó a ella, TOCO SU MANO (Mateo 8:15 y Marcos 1:31) a su vez REPRENDIÓ la fiebre (Lucas 4:39).

Esto es muy importante ya que el hecho de tocarla y a su vez reprender, nos habla de la AUTORIDAD y del PODER con que Jesús realizo esta sanidad.

Jesús reprendió esta enfermedad como si de algún espíritu maligno o demonio se tratara; y esto es porque hay enfermedades que son causadas por estorbos o influencias espirituales. No es una posesión como tal, sino más bien un dardo o saeta que el enemigo lanza para causar un daño.

Tal parece que la fiebre de esta mujer tenía un origen espiritual; Pedro ya empezaba a caminar con Jesús, por lo que es más seguro pensar que Satanás quiso causar algún daño a su familia, lanzando algún ataque espiritual, para detener a Pedro e impedirle que el fuera discípulo de Cristo y quien lo recibió el ataque fue la persona más vulnerable por su edad y su condición, en este caso la suegra.

No se descarta alguna afectación física y natural, ya que en esa época existían muchas enfermedades para las cuales no había cura; sin embargo, lo más seguro es decir que la raíz de esa fiebre era espiritual porque en ningún otro caso que tenga que ver con una enfermedad vemos a Jesús REPRENDIENDO, solo cuando se trata de demonios e influencias satánicas.

Ø  El acto de tocar su mano era para infundirle ánimo, ya que Él la LEVANTARIA de esa cama (Mr. 1:31)

Ø  Al ella levantarse, comienza a SERVIR a los presentes (Mt. 8:15; Mr. 1:31 y Lc. 4:39).

Es bien sabido que luego de una fiebre tan alta, el cuerpo queda débil y sin fuerza muscular, pero la sanidad que Jesús hizo en esta mujer fue perfecta, restaurando todo al instante; muy seguramente a través del toque divino de la mano de Jesús esta mujer recibió las fuerzas y energías para levantarse y en forma de gratitud LES SIRVIO.

Esto nos lleva a preguntarnos, ¿De qué manera mostramos nuestro agradecimiento a Dios?

Al servirle al Señor, esta mujer solo estaba empleando para él la energía que Él mismo le había concedido.

Imaginemos… con que alegría esta mujer se dirigió a la cocina a probar la comida que les servirán a Jesús y a los demás, para saber si estaba deliciosa o le faltaba algún ingrediente; con que amor sirvió cada plato a la mesa; probablemente sirviéndole un poco más a Jesús; le ofreció vino, agua, dátiles para que se sintiera cómodo en esa casa – lo más seguro es que no sabía qué hacer con Jesús para mostrarle su agradecimiento.

La sanidad de esa mujer y la liberación de un hombre en la sinagoga de Capernaum no pasaron desapercibidas, por lo que...

 

2.    OTROS TAMBIEN FUERON SANOS Y LIBRES v.16-17

Al caer el sol muchos que tenían necesidades llegaron a la casa de Pedro buscando a Jesús, lo más seguro es que habían oído lo acontecido en la sinagoga y habían visto a la suegra de Pedro en pie y esto lleno de esperanza a las personas de que también en ellos Jesús pudiera hacer algo.

Que importante es que cuando recibimos de Dios lo demos a conocer, esto aumenta la fe del que oye y le impulsa a seguir creyendo y esperando en Dios.

Marcos nos dice un dato que es muy llamativo Mr. 1:33 “toda la ciudad se agolpo a la puerta”

Eran muchas personas las que habían llegado a buscar a Jesús. Lucas, nos habla que ponía las manos sobre los enfermos (Lc. 4:40) esto nos indica que atendió cada caso de forma individual y personal.

No solo pensamos en cuan agotador fue esto para Jesús, que como hombre se cansaba, sino que también veamos con cuan grande amor tomo su tiempo para atenderlos y demostrar su interés por ayudarlos.

Una cosa es saber que Dios conoce nuestra necesidad, otra es saber que Él tiene la voluntad de hacer algo por ella.

Mateo en este capítulo, comienza con el relato del leproso que descubrió el deseo de Jesús por ayudarlo. Mateo 8:3 “Quiero, se limpió”

Esta es una de las razones por las que se dispuso a ayudar a tantas personas – No es el hecho de que Dios todo lo puede hacer – sino más bien, si es SU voluntad hacerlo.

Jesús mostró un cuidado personal e individual por cada persona, ya sea que estaba enferma o endemoniada. Lucas nos narra que los demonios le dieran: “tú eres el Hijo de Dios”, y en acuerdo con Marcos Jesús les reprendía y no les dejaba hablar porque le reconocían.

Jesús no recibiría, ni recibe reconocimiento de labios sucios y de corazones malos. La única alabanza que Dios recibe es de corazones arrepentidos cuyo fruto es agradable al paladar de Dios. Hebreos 13:15 “así que ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre.”

Mateo cita el cumplimiento de una profecía dada por Isaías tocante al Mesías (v.17)

Isaías 53:4 “ciertamente llevo él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.”

Pero también vemos la puesta en práctica de la primera parte de otra profecía dada por Isaías.

Isaías 61:1 “El espíritu de Jehová el Señor esta sobre mi, porque me ungió Jehová, me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos y a los presos apertura de la cárcel.”

Esta porción fue leída por Jesús en una sinagoga en Nazaret (Lucas 4) a lo que posterior se dirigió a Capernaum donde seria puesta en práctica dicha palabra.

Que maravillo es ver que aún Jesús vivía lo que predicaba y accionaba el poder celestial en bendición de los necesitados.

Jesús sanó a todos demostrando que Él era Dios, porque ciertamente NADA HAY IMPOSIBLE PARA DIOS (Lc. 1:37).

No importaba la gravedad del problema, ni el tipo de enfermedad, en Jesús había abundancia de poder y misericordia para todos. Lo que nos enseña dos cosas:

a)    No hay enfermedad o problema espiritual que Dios no pueda tratar.

b)    La gracia y el poder de Dios operan eficazmente en todos los que crecen en Él.

Si pensamos que todo el arduo trabajo que Jesús realizo en un día de reposo (ya que fue después de haber ido a una sinagoga, lo cual era los sábados), los religiosos serían los primeros en reprochar tan noble acción. Pero, para Jesús el verdadero reposo era traer descanso y alivio a todos los que sufren.

Podemos estar pasando situaciones muy difíciles de salud, familiares, económicas, etc. Pero nuestra convicción y descanso debe estar en que en todas ellas JESUS NOS VA AYUDAR.

Así como se tomó el tiempo de atender a cada uno de los de esa ciudad; así se toma su tiempo en atender nuestras necesidades personalmente.

Lo sucedido en esa casa en cuanto a las sanidades y liberaciones hechas por Jesús, quedo tan marcado en el corazón de Pedro, que aun en su carta él menciona la cita de Isaías.

1 Pedro 2:24 “Quien llevo el mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, ara que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.”

 

CONCLUSION

Que maravilloso es saber que nuestra provisión para sanidad ya fue hecha por Jesús.

Si su palabra y su toque divino trajo sanidad y liberación a la suegra de Pedro, al leproso y al siervo del centurión, ¿que nos impide a nosotros crecer que también seremos sanos?

La clave es buscar la voluntad de Dios en oración.

Santiago 5:14-15 “¿Esta alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ameramos de la iglesia y oren por el ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvara al enfermo, y el Señor levantar y si hubiere cometido pecados, lo serán perdonados.”


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