ADENTRÉMONOS UN POCO MÁS
Lucas 5:1-11
Fecha de la predica: 11 de Enero de 2022
Predicado por: Hna. Cory Martínez
INTRODUCCIÓN
El
relato comienza diciendo “ACONTECIO” como si de un cuento maravilloso se tratara; pero,
si nos detenemos a pensar en lo que estaba a punto de suceder, ciertamente el
hecho fue maravilloso.
v.1-2
(imaginémonos la escena) Jesús, sentado junto al lago de Genesaret, observando
el ir y venir los pescadores; viendo más detenidamente a Pedro, a su hermano y
sus amigos, sus rostros denotaban un sentimiento amargo; a lo mejor ellos
acababan de regresar de una larga noche donde no habían podido pescar ni un
solo pez.
Jesús
vio que otros pescadores les preguntaban ¿Y qué tal les fue? a lo que Pedro
(con su gran personalidad) responde “a mí siempre me va mal, no pescamos nada
de nada”.
Imaginémonos
a Jesús sonriendo en sus adentros, divertido, de ver como conocía tan bien a
Pedro, que ya sabía que estaba molesto por haber tenido una mala noche de
pesca.
A
lo que, resignados, los viejos pescadores comienzan a limpiar sus redes,
dispuestos a guardarlas y regresar a casa sin ganancias.
Pensamos,
¿Qué estarían diciendo ellos mientras limpian las redes? - ¿Qué estarán pensando
sus corazones ante lo mal que les fue esa noche? - ¿Cómo se sentirían al
respeto?
Aparte
de esto; un grupo grande de personas se están acercando al mar, pero no van
hacia los pescadores, sino que van directamente hacia un varón que estaba
sentado a la orilla.
Pedro
alcanza a ver al hombre y ve que es Jesús, el Maestro que había sanado a su
suegra y a otros muchos; sin embargo, Pedro estaba turbado en su corazón por lo
que le había pasado y por tanto no se acerca a él. Aquí es cuando entonces Jesús
se levanta y comienza a caminar en dirección hacia ellos.
El
v.1, nos narra que la gente se agolpaba sobre Jesús porque querían oír la
Palabra de Dios. Esto al igual que muchos otros pasajes
nos muestra que Jesús no pasaba desapercibido.
Lo
que está por ocurrir es un evento crucial para Pedro, Andrés, Jacobo y Juan; ya
que es aquí donde reciben el llamado de parte de Jesús a ser sus discípulos.
La
biblia es clara cuando dice que es Jesús quien se acerca a ellos, no ellos a él,
mostrando la bondad y el amor de evangelio, que es Dios buscando al hombre; también
es normal pensar que cuando estamos pasando por malos momentos es más fácil
aislarse y encerrarse en los problemas que acercarse a Dios.
No
debemos olvidar que es en esos malos y oscuros momentos de nuestra vida que Jesús
se acerca para darnos descanso y brindarnos su mano de ayuda para salir adelante.
Ahora
bien, antes de llamarlos al discipulado, Jesús esta por enseñarles una gran lección,
la cual nos ayudara a nosotros entender que es lo que Dios desea que hagamos.
1. NO TEMAS, BOGA MAR ADENTRO v.3-5
Jesús
vio dos barcas y decidió tomar adrede la Pedro, para poder adentrase un poco en
el mar y así ayudarse del eco del mar para predicar a la multitud y de paso a
Pedro. (v.3)
No
sabemos cuál fue el mensaje que Jesús compartió, pero podemos estar seguros de
que llegaron al corazón de muchos, en especial al de Pedro. Jesús quería llegar
al corazón del líder de su grupo.
La
voz apacible y a la vez potente de Jesús se movía a través del sonido de las
olas y el mar, por lo que todos podían oírle fuerte y claro.
v.4 “Cuando termino de hablar dijo a Simón Boga mar adentro,
y echad vuestras redes para pescar”
Todos
estaban a un nivel de agua que les llegaba a las rodillas y algunos a los tobillos;
la gente aun podía andar en el agua sin mayor esfuerzo.
Sin
embargo, Jesús no quería eso; EI QUERIA QUE
SALIERAN DE SU COMODIDAD; EL QUERIA QUE SALIERAN DE SU ZONA DE SEGURIRDAD.
Cuando
Jesús les dijo esto – él estaba con ellos en la barca – Su presencia les
infundio confianza y Su palabra predicada les dio seguridad.
Es
una bendición tener a Cristo en nuestra barca, su presencia nos debe infundir
confianza y seguridad al igual que sus palabras.
Las
palabras de Jesús suponen un RETO para
quienes escuchan y conlleva TRABAJO y ESFUERZO para quienes las creen.
Jesús
les estaba retando a crearle y a obedecer a sus palabras y así dejar el temor.
Muchos
cristianos no avanzan en el evangelio porque tienen temor, porque están
cómodos, porque no quieren un compromiso mayor, para estos ir más adentro, o comprometerse
más, no está entre sus planes.
v.5 Pedro respondió diciendo “Toda la noche hemos estado
trabajando y nada hemos pescado; más en tu palabra echare la red”
La
primera parte de esta respuesta suena a reproche o insolencia. Sin embargo, la palabra
predicada con anterioridad había tocado el corazón de Pedro y como ya sabía el
poder que tenían las palabras de Jesús, le obedeció diciéndole: “más en tu
palabra echare la red”.
Esta
fue una gran declaración de fe, por parte de Pedro, él estaba declarando que
confiaba en Jesús, en su autoridad y en su poder manifiesto en esa orden.
La palabra dada tiene gran impacto cuando es creída.
Por
la palabra fue hecha la luz, el sol, la luna y las estrellas; por esa palabra
se dio vida en esta tierra; por esa misma palabra la creación se mantiene y se
sostiene y por esa palabra Pedro tendría gran pesca; lo único que debía hacer
era Bogar mar adentro.
Bogar
mar adentro, en el sentido literal significa remar con
empuje (esfuerzo) para mover la barca a las profundidades.
Antes
de partir, el agua probablemente les llegaba a las rodillas, pero para poder
adentrarse al mar, necesitarían de una barca.
Ezequiel
47: 4-5 Midió otros mil; y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas. Midió
luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos. Midió otros mil
y era ya un rio que yo no podía pensar, porque las aguas habían crecido de
manera que el rio no se podía pasar sino a nado.
Si
pensamos en esa visión y en lo que estaba pasando con Jesús y los discípulos;
no estamos muy lejos de lo que Dios quiere y sigue demandando: UN POCO MAS DE COMPROMISO.
Adentrarnos
en áreas espirituales y físicas que no conocemos. Lo desconocido siempre infundirá
temor, pero no debemos perder de vista que Jesús es un tripulante de nuestra
barca, por lo que nunca estaremos solos, además someternos a la petición de Dios
es confiar en su palabra y esa confianza nos hará obedecerle con seguridad.
La
frase “más en tu palabra”, quiere decir que reconocemos que la autoridad y
Poder de Cristo nos ayudaran porque será ÉL EN NOSOTROS Y POR MEDIO DE
NOSOTROS.
¿Qué
le garantizaba a Pedro que esta vez sería diferente? La palabra que había
recibido marcaba esa diferencia.
Pero
¿Cómo obtendría esa respuesta? Solamente remando con esfuerzo y comprometiéndose
con Cristo.
Jesús
le pide a Pedro que deje la orilla, porque si se queda allí jamás obtendrá lo
que espera. (Estas palabras deberían ser un eco en nuestro corazón, de que, si
no dejamos nuestra comodidad y seguridad, jamás seremos diferentes y jamás seremos
totalmente bendecidos)
¿Qué
resultados diferentes se obtienen de hacer lo mismo? Ninguno. Por lo tanto, Jesús
nos está diciendo: atrévete, sal de tu rutina, no te conformes con lo que
tienes - Rema mar adentro. para que salgas de tu zona de confort y crezcas.
¿Qué es lo que nos impide remar mar adentro?
Temor, pereza, alguna raíz de amargura, tristeza, faltas de perdón, etc. Esto es
lo que debemos ir dejando atrás, en la orilla del mar.
Estos
elementos nos impedirán crecer espiritualmente, harán más pesada la barca y por
lo tanto, remar se volverá más lento y cansado.
Jesús
nos enseña que la vida espiritual no es para flojos; ser cristiano es una
separación constante de todo aquello que nos lentifica la marcha; si dejamos de
remar, pronto estaremos en la orilla donde el agua llega a los tobillos y
estamos sin peces ósea sin fruto y sin bendición; a este punto de partida,
volver a comenzar será más difícil (no imposible, peros si pesado).
Pedro
se atrevió y remo mar adentro, él estaba seguro porque Jesús iba con ellos en
la barca.
2. LA RECOMPENSA v. 6-11
La
pesca era tan grande que les dijeron a otros que les ayudaran y las barcas
quedaron llenitas de peces.
Cuando Pedro creyó – remo – se esforzó – lanzo la red – y
recibió en abundancia.
Cuando nosotros le creemos a Dios – remamos mar adentro – nos
esforzamos más – trabajamos más – y recibimos en abundancia.
La
recompensa para Pedro seria de dos formas:
a) La
abundancia de peces (material y del momento)
b) Se
convertiría en un discípulo y uno muy cercano (esta bendición seria espiritual,
física, mental, material y seria para siempre).
La
cantidad de peces que habían agarrado en ese momento estando con Jesús fue para
demostración de lo que serían capaces de hacer si creían de forma personal en
El.
Hasta
este momento habían visto señales en otros. La suegra de Pedro, algunos
enfermos y endemoniados; ellos habían escuchado las predicaciones de Jesús,
pero una vivencia en carne propia aun no la habían tenido, hasta ese día.
v.8 “viendo esto”
Lo
que había acontecido, había impactado de tal manera a Pedro que cayo de
rodillas ante El.
Antes
de lanzar la red, Pedro llamo “MAESTRO” a Jesús que es la palabra
griega EPISTATA que da la idea de “COMANDANTE”, “LIDER” o “JEFE” con
estas palabras Pedro estaba reconociendo el liderazgo de Jesús y está mostrando
su disposición a recibir órdenes de Él.
Después
de lanzada la red y ante tal milagro, Pedro le llama “SEÑOR” a
Jesús, ya que le estaba reconociendo como el enviado del Padre que merece ser
adorado y se estaba entregando complemente a Él.
Cuando
Pedro vio el gran poder de Jesús ante tal evidencia, se dio cuenta de su propia
bancarrota espiritual en comparación a la riqueza espiritual de Jesús.
Pedro
se humillo ante Jesús, reconociéndole como su Señor, su fuente de bendición
material (por lo hecho con los peces),
física (por lo que había hecho con la suegra) y espiritual (por lo que sabía
que Jesús podía hacer en su vida).
El
hecho de que Pedro creyera y obedeciera, provoco el milagro de la pesca aun los
demás como su hermano Andrés, sus amigos Juan y Jacobo fueron bendecidos y
recibieron de parte de Jesús.
Cuando
nosotros somos solícitos a la Palabra y la creemos y obedecemos, entonces
recibimos de parte de Dios, sus bendiciones, su cobertura y éstas alcanzan a
los nuestros ya que también ellos reciben.
Cuando
Pedro le dice que es “hombre pecador”, estaba desprendiéndose de su orgullo y
de su autosuficiencia, porque ahora, a través de ese milagro Pedro había sido
alumbrado por el poder y la autoridad de Jesús y por ello también le adora y le
reconoces como Señor.
Todos
habían quedado sorprendidos, temerosos, según los v. 8-9, porque aun los hijos
de Zebedeo fueron alumbrados con esa luz espiritual (v.10)
Jesús
no dejo que lo que para ellos había sido una noche fallida, terminara así;
Jesús transformo su lamento y queja en bendición y gozo; Él transformo sus
corazones derrotados y sin vida en corazones arrepentidos y con esperanza.
v.10 – “No temas; dese ahora serás pescadora de hombres”
Jesús
calma el corazón acelerado de Pedro diciéndole “NO TEMAS”; Pedro temía a Jesús
en el sentido de tenerlo tan elevado e inalcanzable, pero Jesús le dice que se
deshaga del miedo ya que Él quera relacionarse con él y con los demás.
Jesús
estaba enseñándole que lo que para sus ojos parece inalcanzable, no lo es, ya
que el mismo Dios en la persona de Jesús se acercaba a ellos.
Dios quiere relacionarse con nosotros con un espíritu de amor y
valor, mas no con uno de temor.
Marcos
3:13-14 Jesús llamo a 12 – a los que quiso – y los llamo para que estuvieran
con él.
A
Dios le gusta estar acompañado; bendito sea su nombre que nos a escogido para
ser sus compañeros, para ser su compañía y para aprender de Él.
Jesús
le estaba invitando a ser como Él: “Pedro tú has pescado peces hasta ahora,
pero YO, Yo te pesque a ti y a tu hermano y a tus amigos, yo capture sus
corazones.”
Así
como yo los he tomado a ustedes, ustedes podían podrán tomar a otros para mi
reino.
La
palabra “PESCADOR” significa capturar algo vivo; esto es la esencia del
evangelismo, no es llevar personas muchas aun edificio – sino mas bien traer
personas muertas a la vida a Cristo.
Efesios
2:1 Y el os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestro delitos
y pecadores.
Jesús
le ha dado un verdadero valor a nuestra vida que antes era vacía e insípida y
ahora está llena de Él y tiene sabor celestial.
Esto es lo que Jesús buscaba y meditaba ese día que estaba
sentado junto al lago – Él observaba a Pedro, Andrés, Jacobo y a Juan, la veía
cansados, estresados y hasta decepcionados y molestos; pero los contemplaba
como los varones en que se iban a convertir.
Así
nos encontró a nosotros, trabajando, decepcionados de la vida, frustrados y
llenos de pecado. Pero Jesús sabía que un día estaríamos glorificando su nombre
que si bien aun no somos lo que hemos de ser en pleno, estamos en el camino y
nos va guiando.
CONCLUSION
v.11 “dejándolo todo, le siguieron.”
Notemos
que habla en Plural ya que no solo fue Pedro quien atendió el llamado y tomo la
decisión de seguir a Jesús, también lo hicieron su hermano y sus amigos.
AHORA SABRIAN LO QUE ERA BOGAR MAR ADENTRO. No en un ámbito
físico y material, sino más bien espiritual.
Desde
el momento que tomaron el reto de seguir a Jesús, ellos estaban
COMPROMETIENDOSE a adentrarse en las aguas del reino de Dios. No sería fácil,
pero jamás estarían solos. Así será con nosotros.
Empanzarían
sin educación y sin entrenamiento, ellos no sabían cómo predicar y enseñar, no sabían
cómo orar a Dios, no eran buenos tratando con las personas. PERO JESÚS LES ENSEÑARIA
– EL ESPIRITU SANTO LES SEGUIRIA ENSEÑANDOLES CUANDO ÉL YA NO ESTUBIERA.
Hechos
4:20 (Pedro y Juan) no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído.
1
Juan 1:3 …lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos.
Un
discípulo eso es lo que hace: APRENDE DEL MAESTRO JESÚS y de sus lideres.
LO QUE ESTA ESCRITO; LO QUE HEMOS VISTO Y OIDO ESO OS
ANUNCIAMOS.
Todo
esto no lo hubieran aprendido sino hubieran bogado mar adentro en el ministerio
de Jesús. La palabra seguir en Lucas da la idea de un discipulado.
Quien
decide seguir a Jesús, decide ser su discípulo. El discípulo no puede ser de pies
mojados ósea estar cómodo en la orilla; el verdadero discípulo rema mar
adentro, el discípulo se adentra en las profundidades espirituales donde las
tormentas son mas fuertes, donde la barca puede hundirse, donde los miedos más
profundos afloran y lo hace confiando en Dios y en su poder y su palabra.
Jesús
no nos va a abandonar ya sea que él llegue a medianoche caminando sobre el mar
o vaya dormido en la popa de la banca, su sola presencia nos dará seguridad, aliento
y confianza.
Creamos
como Pedro: “Mas en tu nombre lo hare.”
Obedezcamos
a Jesús: “Boga mar adentro”

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