EL
ACEITE Y EL CANDELERO
Levítico
24:1-4
Fecha de la
predica: 02 de Febrero de 2022
Predicada
por: Hna. Cory Martínez
INTRODUCCION
Dentro de los requisitos de
parte de Jehová acerca de lo que quería que estuviera en el tabernáculo se
encuentran las lámparas que debían alumbrar constantemente el interior de la
tienda.
El candelabro constaba de
una base la cual soportaba una caña, vara principal o eje vertical del cual se
desprendían seis brazos, tres a cada lado, éste era de oro puro, macizo y
labrado a martillo; cada brazo se curvaba de tal modo que alcanzara la altura
del eje vertical, de forma que las luminarias de los siete brazos fueran
equidistantes y formaran una línea horizontal (Según Éxodo 25:31-40)
El objetivo de Dios era que
dentro del tabernáculo de reunión siempre hubiese luz y calor de unción santa.
La lampara estaba frente a
la mesa de los panes de la proposición, cerca de la entrada del lugar santísimo,
allí no había luz natural de sol o de la luna, solo el candelabro irradiaba luz.
El brillar de la lampara era producto de un ambiente santo, creado por un Dios
Santo, servido por sacerdotes santificados.
Todo esto muy parecido a lo
que la iglesia de Cristo debería de hacer: BRILLAR
– ALUMBRAR – RESPLANDECER. No con una luz natural o propia; sino más
bien con la luz que proceda de la santidad de Cristo, ya que él es la luz del
mundo.
El punto de Dios con este
tipo de luminaria era que la luz y la atmosfera de santidad y calidez viniera
de un agente externo – no cotidiano/no natural. La luz se produciría a través
del fuego que manaba el aceite de la oliva machacada.
En nuestra vida secular o
ministerial, nada debería brotar de lo natural o carnal (para entenderlo mejor),
todo debería nacer del agente externo que mora en nosotros, que es el Espíritu
Santo, quien representa ese antiguo aceite que se depositaba en el candelabro.
El
brillar de las lámparas es la expresión de Dios, es el el fluir de Dios entre
nosotros cuando estamos en comunión con él.
Las lámparas representan
nuestra vida y el aceite al Espíritu Santo que se derrama en ella. Dios desea
que seamos como estas lámparas llenas de su Espíritu, apartadas para Él y
fieles para su servicio, así como aquellas vírgenes que tenían sus lámparas
llenas preparadas y apartadas para la llegada del esposo (Mt. 25).
La luz de Dios debe brillar
en nuestras vidas, disipando toda tiniebla y todo temor. Nosotros no debemos
brillar por nosotros mismos, sino al contrario, la luz de Dios en nosotros es
la que debe ser reflejada.
Filipenses 2:15 para que
seáis irreprensibles y sencillos hijos de Dios sin marcha en medio de una
generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares
en el mundo.
Cuando éramos tinieblas,
nos conducíamos según nosotros mismos, lo que es equivalente a que Santanas era
nuestro guía; éramos nuestra propia gloria y nuestro propio orgullo.
Ahora que somos hijos de
Dios y hemos nacido de Dios, debemos conducirnos según la luz que nace de Dios
en nosotros, ahora Él es nuestro guía, nuestra gloria y nuestro orgullo.
NO
HAY OTRO MODO DE BRILLAR SINO SOLO ATRAVES DE RESPLANDOR DE CRISTO.
Los sacerdotes no podían
moverse dentro del tabernáculo si las lámparas no resplandecían; así nosotros
no podemos ejercer nada espiritual, si la luz en nosotros esta apagada y esto
solo se logra a través de un buen aceite.
I.
EL FRUTO DE LA
OLIVA v.2
El
aceite de oliva debía ser puro, no se podía mezclar con nada porque entonces
era rechazado por Dios. El aceite simboliza al Espíritu Santo, su obra, su
poder, sus manifestaciones, su fruto, etc. Es claro que lo del Espíritu Santo
no puede mezclarse con nada.
1
Corintios 2:13b …acomodando lo espiritual a lo espiritual.
La
oliva es un fruto, así como el amor, la paz, la mansedumbre, gozo, paciencia,
benignidad, bondad, la fe y la templanza son el fruto del Espíritu Santo en la
vida del creyente. Este fruto brota de corazones enriquecidos por la sabia de
Cristo que es el Espíritu.
·
El olivo debía ser machacado,
hasta extraer el aceite puro.
Dios
sabe MACHACAR a su pueblo para
extraer ese fruto que le agrada. Las pruebas son el mortero por el cual Dios
nos hace pasar y de donde se sustrae lo mas puro de nuestros corazones.
¿Estamos
dando un buen fruto?; ¿Seremos buenas olivas?; ¿Como puede el Espíritu Santo
fluir como aceite, si antes la oliva (ósea nosotros) no somos machacados
primero?
El
proceso era especial: las aceitunas verdes eran majadas en un mortero, no se
trituraban porque eso alteraba el resultado. Cuando eran machacadas el aceite
salía claro, incoloro y ardía con una llama viva y generaba poco humo.
Nuestra
vida cristiana debe ser así: CLARA O TRANSPARENTE –
DEBEMOS ARDER VIVAZMENTE – Y NO SER SOLO HUMO.
El que es portador del Espíritu Santo sabe arder en su
presencia, no en apariencia, sino genuinamente.
El
aceite que se usaba en del tabernáculo era tan puro que ni siquiera los
sedimentos de un aceite anterior podían tocar el nuevo, por tanto, el aceite
debía cambiarse cada cierto tiempo, ya que era aceite nuevo lo que debía quemarse.
Que
son los Sedimentos viejos:
¿Cuántas cristianos tienen vidas basadas en glorias
pasadas?; ¿Cuántos cristianos siguen añorando lo que un día fueron en Cristo
cuando estaban en su primer amor?
Isaías
43:18 No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas
antiguas.
Filipenses
3:13 una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome
a lo que esta delante.
El Espíritu Santo no puede obrar en almas que siguen añorando al
viejo ser.
El
aceite estaba dentro de cada oliva y para que este saliera debía ser machacado;
que pasaba con aquellas aceitunas que eran mas duras de lo normal; el proceso de
machacado se volvía más fuerte y duro, porque el aceite debía brotar de igual
forma; debemos tener presente que Dios no se quedaría sin testimonio.
¿Por
qué el proceso con unos cristianos es más largo y doloroso? Probablemente ellos
sean aceitunas duras, que no quieren ser transformadas. Entonces, ¿Cómo el
Espíritu puede fluir en ellos? A través de procesos duros y dolorosos que hagan
que se acerque más a Dios.
El
cristiano debe ser transformado para ser útil en lo espiritual de Dios, Constantemente
éste debe brillar.
A
Dios no le gustaba que la tienda estuviera a oscuras y fría. Por tanto, las
lámparas no solo irradiaban luz, sino que también daban calidez. Cristianos
fríos no son del agrado de Dios.
Los
sacerdotes estaban pendientes del alumbrado del tabernáculo, lo que nos enseña
que NOSOTROS DEBEMOS ESTAR CONSTANTEMENTE
PENDIENTES Y ALERTAS DE LA LUZ QUE ESTA EN NOSOTROS.
¿Estaremos alumbrando siempre?; ¿Estaremos irradiando calor
espiritual?
Las
lámparas ardían desde la tarde, hasta la mañana, lo quiere decir que por las
noches el tabernáculo permanecía iluminado y cálido.
La
noche en la biblia es sinónimo de oscuridad, muerte, tinieblas morales en las
que es mas propenso que el hombre peque. El punto en esto es que la luz de
Cristo en el hombre debe ser lo suficientemente fuerte para que este no sucumba
ante la tentación nocturna o de las tinieblas.
Dios
desea que siempre haya luz en nosotros, no solo para que el fluir del Espíritu
sea libre, sino porque solo iluminados podemos reprender las tinieblas.
Juan
1:5 la luz en las tinieblas resplandece, y loas tinieblas no prevalecieron contra
ella.
La
luz en nosotros debe ser CONSTANTE; el
cristiano que un día es luz y otro es tinieblas no es útil para Dios, además no
es de su agrado.
El
Espíritu Santo quiere hacer grandes cosas en nuestras vidas, pero, ¿estamos preparados?
II.
LA PREPARACION
DEL CANDELERO v.4
Los
sacerdotes debían de poner en orden las lámparas y asegurarse de que tuvieran
aceite para quemar y que sus mechas o pabilos estuvieran recortadas, de modo
que las lámparas nunca se apagaran, especialmente durante las noches.
Solo
podemos seguir ardiendo por Dios, si se nos suministra continuamente el aceite
del Espíritu Santo y Dios nos “Recorta” algunas áreas para llevar aún mas luz.
2
Corintios 4:6 porque Dios, que mando que de las tinieblas resplandeciese la
luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del
conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.
Dios
es el que ha resplandecido en nosotros y ha quitado toda tiniebla para que la
luz del conocimiento de Cristo sea en nosotros y en nuestros corazones.
Efesios
5:8 porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor.
Para
ello es necesario cortar con todo aquello que trae tinieblas y oscuridad a
nuestra vida. Dios es experto en cortar en nosotros todo aquello que le resta
pureza al portador de su Santo Espíritu.
Así
como el aceite debía puro, también el candelero debía estar siempre preparado.
Específicamente y según el v.4, el candelero debía estar siempre LIMPIO.
2
Corintios 7:1 así que, amados, puestos que tenemos tales promesas,
limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la
santidad en el temor de Dios.
El
consejo es claro: LIMIPIEMONOS DE TODA
CONTAMINACION. El Espíritu fluye en vidas limpias.
Cuando
Pablo habla de la carne, esta hablando del alma, es ahí donde nosotros como
hijos de Dios debemos limpiarnos y descontaminarnos constantemente.
Jeremías
4:14 lava tu corazón de maldad, oh, Jerusalén para que seas salva ¿Hasta
cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?
2
Timoteo 2:15-21…nos presenta lo que un obrero de Dios debe hacer para tener
limpia su vida y ser aprobados por Dios. El v.21 dice: Así que, si alguno se
limpia de estas cosas será instrumento para honra, santificado, útil al señor y
dispuesto para toda buena obra.
Marcos
7:21-23 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos
pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos,
las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la
maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro
salen, y contaminan al hombre.
Muchas
veces nos cuidamos de lo que hay a nuestro alrededor, pero lo que
verdaderamente nos esta dañando y contaminado es lo que esta dentro de nuestro
corazón. Por lo tanto, es nuestro corazón lo que debe estar limpio y preparado
para recibir ese aceite espiritual.
Mateo
5:8 bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.
La luz es mas brillante en
utensilios limpios. El olor del aceite es más agradable en utensilios limpios.
1
Juan 1:7 Pero si andamos en luz, como el es luz, tenemos comunión unos con
otros y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado.
Tito
2:14 El se dio a si mismo por nosotros para redimirnos de toda maldad y
participar para si un pueblo propio, celoso de buenas obras.
Jesús
ha limpiado a su pueblo con Su palabra, el polvo que diariamente recogemos
también debe ser removido.
Juan
13:10 Jesús le dijo (a Pedro): el que este lavado no necesita, sino lavarse
los pies, pues esta todo limpios, y vosotros limpios estáis, aunque no todos
(esto era por Judas).
Esto
nos enseña que no esta en todos el ser limpios; pero, quienes lo desean y lo hacen
a través de la Palabra y el Espíritu serán vasos y utensilios de honra para
Dios. NUESTRO DEBER ES CLARO, DEBEMOS ESTAR
LIMPIOS PARA EL USO DE DIOS.
CONCLUSION
Aquel
que enciende la lampara debe estar saturado de Dios, debe ser constituido por Dios
y aún más debe rebosar de Dios.
Nosotros
debemos dedicarnos a Él y Él debe ser el todo de nosotros. Hoy más que nunca
debemos ser esas lámparas encendidas que alumbren al mundo con la luz de
Cristo. Debemos ser esas olivas machacadas por las cuales el Espíritu puede
brotar.
Isaías 60:1-2 Levántate,
resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.
Porque he aquí que tinieblas subirán la tierra y oscuridad las naciones; más
sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.
Hoy
mas que nunca es cuando debemos irradiar la luz y el calor de Cristo al mundo, solo
sigamos el consejo de Isaías y LEVANTEMONOS,
esto ya no depende de Dios, Él nos ha dado las armas y las herramientas, el
levantarnos ya depended de cada uno de nosotros.
“Despiértate tú que duermes y te alumbrara la luz de Cristo.” Efesios
5:14

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