Talentos desperdiciados

 


TALENTOS DESPERDICIADOS

San Mateo 25:14-30

 

Predicado: 24 y 25 de Marzo de 2022

Hna. Cory Martinez

 

INTRODUCCION

Este pasaje, continua con el discurso escatológico de Jesús el cual incluye tres parábolas que enfatizan la necesidad de estar preparados para el regreso de nuestro Señor. En la parábola de las diez vírgenes se habla de prepararnos para tal regreso, sin embargo, el cómo prepararnos sigue siendo la pregunta, por lo que Jesús no dejo nada al aire y con esta parábola de los talentos da respuesta a esa interrogante… aquí es donde le Maestro ejemplifica como podemos estar listos para el regreso del Rey, lo cual es trabajar en su obra, multiplicando lo recibido.

Esta tercera parábola muestra el estado actual la iglesia de Cristo, esto en cuanto al poco aprovechamiento o no, así como la buena o no administración de los recursos espirituales con los que Cristo doto a su pueblo. Aquí veremos la importancia de poner en práctica los done, talentos o habilidades que se nos han sido dado por la gracia y esto debe ser antes que retorno de Cristo se lleve a cabo.

Hay que tener en cuenta algo: Primero, el señor de la historia, se va a un viaje largo y deja a sus siervos solos y a cargo de todos sus bienes. Segundo, el señor se tarda en su regreso. Tercero, dicho señor regresa sorpresivamente, cuando los siervos menos lo esperaban.

Esta parábola ciertamente es muy reveladora en su contenido, ya que es un espejo que confronta a la iglesia con su cruda realidad: Muchos son los recursos con los que el Señor dejo a la iglesia para que los trabajara, pero ella simplemente se ha encargado de desperdiciarlos.

Debemos aclarar algo: Dios no se equivoca nunca. Por lo que sería una falta de respeto decir que lo que sucede con la iglesia es porque Dios no supo a quienes dejaría a cargo de laborar en su obra. NO, no es el caso, el problema de este asunto no es que Dios se equivocara, solo pensemos: La fuente reparte agua, pero es de quien la toma la responsabilidad de beberla o botarla… en pocas palabras, el porqué del deterioro de la iglesia no recae en Dios, sino en la falta de compromiso y seriedad del hombre; una vez más el ser humano demuestra el poco valor que le da a la obra. Dios reparte a todos, pero no todos toman valor de lo recibido.


v.14 “Porque el reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.”

Jesús está tomando una figura que no era extraña en aquella época, ya que los judíos tenían por costumbre dar grandes responsabilidades a sus siervos cuando estos debían ir fuera de sus tierras para atender otros asuntos.

Es obvio que estamos hablando de una persona adinerada ya que posee muchos bienes, lo cuales son repartidos a sus siervos para que estos hagan con ellos lo que mejor puedan para multiplicarlos y al regreso entregar una ganancia sobre lo recibido.

Esta parábola enmarca dos cosas: a. Jesús está hablando de lo que sus siervos harían con los dones, talentos, dinero, tiempo, etc. b. También habla de lo que la iglesia haría con el evangelio, si lo multiplicaría o no.

Generalmente cuando oímos la palabra ‘talento’, pensamos en alguna habilidad, y no estamos errados, porque lo es. Pero también el enfoque no es en un objeto en sí, sino más bien en algo que es entregado o encomendado para que se administre de forma correcta, lo cual puede ser algo material como dinero, o inmaterial como el tiempo.

El hombre que se va lejos es Cristo, quien tras su partida al cielo dejo a sus siervos (la iglesia) encargados de administrar y trabajar sus bienes. Recalquemos que cada servidor del Señor, recibe directamente de su mano el bien que deberá trabajar.

 

I.                 LA REPARTICION v.15-18

Cualquiera que lee el pasaje, entiende que de dinero se trata cuando hablamos de talentos; sin embargo, en esa época un talento no era una moneda, sino más bien un peso, y por lo tanto el valor dependería de la moneda involucrada, si era plata, cobre u oro.

Esto nos deja ver algo importante, que no es la cantidad de talentos, sino la moneda recibida, tanto valor tenían los 5 talentos que uno de ellos recibió porque podrían haber sido de cobre; como el que solo recibió 1 talento que bien podría haber sido oro.

La importancia de conocer esto es para que comprendamos, que para el Señor de la parábola todos los talentos son igual de valiosos ya que no importaba si era oro o cobre lo que se recibía; el Señor a sus ojos entrego equitativamente o por igual a los tres siervos, aunque no lo pareciera. La diferencia la marcaria cada siervo al multiplicar o no lo que estaba recibiendo. El amo de la parábola estaba entregando más que talentos, él estaba dando un voto de confianza a sus siervos. Y esto es lo que les da valor a dichos talentos.

Como iglesia todos hemos recibido algo, ya sea un don espiritual o de servicio, algún talento, etc. pero lo que hacemos con ellos es lo que nos marca como buenos obreros o no. Dios no acepta reclamos, es más, no los podemos ni debemos hacer, porque de Su buena voluntad Él nos ha dado, por lo tanto, trabajarlos siempre será la mejor y más sabia opción.

Vivimos en tiempos donde las personas dentro de las iglesias, envidian los dones o talentos de otros, olvidando que también ellos poseen alguno, la clave es VALORAR, AGRADECER Y TRABAJAR (MULTIPLICAR) lo que Dios ha dado.

Ahora bien, si nos apegamos textualmente al pasaje, y vemos las cantidades más no el peso, esto podría enseñarnos dos principios:

a.     Los bienes repartidos fueron de acuerdo a las capacidades de cada siervo v.15

Lo que cada siervo recibió vino de tesoro o de las arcas del amo, la parábola es enfática en cuanto a que uno recibió más que el otro (cantidad), porque le fue dado de acuerdo a la capacidad del sujeto.

No podemos negar que Dios reparte y da según su voluntad y según si amplio y pleno conocimiento.  El amo conocía muy bien a sus siervos, él sabía la capacidad de trabajar de cada uno, su responsabilidad, su fidelidad, su compromiso para con Él, su ánimo, etc. Él sabía en quien podía confiar mas y en quien confiar menos. Y, aun así, a los tres les deposito su confianza.

1 Corintios 12:11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

Los dones son repartidos según la voluntad divina; el problema nunca será el tipo de don o talento; sino mas bien el recibiente en que es depositado, esto es por el valor que se le da a dicho regalo.

Tampoco es que una persona valga mas que otra, no, simplemente es reconocer con madurez, que Dios conoce quien trabajara más y quien menos. Y si vemos más allá de ello; Dios conoce las intenciones con las que se trabajará, Él sabe quién lo hará por amor a Él y a Su obra y quien lo hará por mandamiento y/u obligación.

El amo de la parábola, sabia quien le daría ganancias, y quien no lo haría, recordemos que sus intereses (sus bienes y reputación) estaban en juego.

La palabra griega para talento es “talanton” y esto es equivalente a una cantidad de dinero o unidad monetaria, generalmente un (1) talento equivalía a 6,000 denarios que era lo que un obrero ganaría en 20 años de trabajo. Esto nos enseña que ninguno de los tres siervos recibió poco, porque aun el que solo recibió uno recibió una gran cantidad de dinero.

Notemos que el amo no les dijo que hacer con lo que recibían, no dio instrucciones, esto muestra la libertad y la confianza que les dio, para que hicieran con el dinero lo que ellos mejor consideraran para poderlo multiplicar; el amo creía en sus siervos, los considero capaces de llevar tan grande responsabilidad.

Cristo nos otorgó como iglesia al Espíritu Santo, quien a su vez nos ha bendecido con dones, el Padre que nos creo nos dio talentos y todo ello unido es para que sean empleados para la gloria de Dios. Todo lo que se nos ha dado no solo es un regalo o privilegio, es una responsabilidad que debe ser levada con amor.

Hechos 3:3-8 Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.

Pedro y los demás apóstoles nos dan ejemplo de aprovechar las oportunidades que se nos presenten y a través de lo que hemos recibido glorificar a Dios, ellos no hacía mucho que habían recibido el poder del Espíritu Santo, y pronto estaban multiplicando para Cristo.

Pensemos también en la palabra del reino que nos ha sido encomendada por Cristo, esta también debe multiplicarse y discípulos deben crearse…

Hechos 2:14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

Vemos de nuevo a Pedro aprovechando la oportunidad, donde lleno del Espíritu Santo, predico el evangelio y muchos fueron alcanzados y recibieron salvación.

No perdamos de vista algo que es muy importante, y es que tanto le evangelio, como los dones, talentos, habilidades, más que un privilegio, o un estatus, o una posición son una RESPONSAILIDAD.

Romanos 12:6-8 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

Pablo cita los dones de servicio, y para don esta usando la palabra griega “jarisma” que significa regalo; y esto es porque lo que el hombre recibe siempre es un regalo de Dios. Lo importante es no perder de vista que esto debe ser empleado de acuerdo a la fe, lo que nos reitera una vez mas que no a todos puede dársele lo mismo, porque no todos tienen la misma medida de fe.

Si unimos este pasaje de Romanos, con el de 1 Corintios 12, podemos decir que cada don ya sea de servicio o espiritual no se han recibido para provecho personal o fama o gloria, sino para que Dios sea exaltado en todo.

Esto nos revela que dos de los tres siervos de la parábola eran consientes del peso de la responsabilidad que habían recibido, mientas que el otro no lo fue.

b.     La necesidad de trabajar lo recibido v.16-18

Comencemos con los dos primeros siervos…

V.16-17 “Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.”

Hay algo que comparten estos dos siervos, y es que ambos trabajaron lo que habían recibido; ellos tomaron esa responsabilidad (la confianza dada por el amo, y los talentos) y la vieron como un gran tesoro, el cual debía trabajarse para obtener una ganancia.

Cuantas personas consideran los dones o talentos como un tesoro, y cuantos menos lo comparten o trabajan para ganar; cuantos cristianos ven el evangelio como un tesoro que debe ser compartido una vez se obtiene.

En Mateo 13:44, encontramos la parábola del tesoro escondido donde claramente vemos que en el campo (el mundo) había un tesoro (el evangelio), que cuando el hombre lo encontró no quiso perderlo, él no dijo nada y vendiendo todo lo que tenia por obtener ese pedazo de tierra donde estaba ese tesoro; vemos la necesidad de despojarse de lo viejo por obtener el tesoro, este hombre se despojo de su yo (el pecado), para ganar el tesoro (el evangelio). Sin embargo, ya con su tesoro, este hombre no lo compartió; en este pasaje se ve el valor del evangelio para ser salvos, mas no la promulgación del mismo para que otros se hagan de esa bendición.

Ahora en esta parábola vemos que Jesús desea que se haga algo diferente, no solo encontrar el tesoro o recibir dicho tesoro, Él desea que se comparta, que sea anunciado a todos.

La parábola no nos menciona de que forma estos dos siervos negociaron o trabajaron los talentos; podríamos especular que lo prestaron para que con los intereses se obtuviera la ganancia; o podría ser también que compraron objetos de valor para venderlos a un precio más alto y así ver la ganancia. Lo importante aquí no es la forma en que lo trabajaron, sino los resultados, ya que ambos obtuvieron ganancias. Preguntémonos ¿Qué estamos haciendo nosotros con lo que hemos recibido de Dios?

Podemos mencionar ciertas cosas de estos dos siervos:

·       Trabajaban con arduo esfuerzo

·       Perseveraban en su labor

·       Obtenían ganancias

·       Se preparaban para el regreso de su amo

·       Estaban satisfechos con su trabajo

¿Estaremos nosotros haciendo lo mismo? O ¿Seremos como el tercer siervo?

 

v.18 “Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.”

Inmediatamente los dos primeros se fueron a trabajar lo recibido, así de inmediato este se fue a enterrar (esconder) lo que había recibido.

La confianza que el Señor les dio a sus siervos, fue como un estimulante o energizante para unos, poque rápidamente se movieron a trabajar, pero para el otro fue temor lo que entró en su corazón porque rápidamente se fue a enterrar lo que recibió. Los primeros dos querían agradar y complacer a su amo por la confianza recibida, mientras que al otro por ese mismo temor entro la indiferencia.

1 Pedro 4:10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

Cada cristiano ha sido provisto de algo que glorifique a Dios, esto a su vez le hace responsable del buen o mal uso que le dé.

Históricamente en los tiempos de Jesús era común que la gente enterrara algún bien que considerara valioso, ya que no solían confiar en los bancos y temían perderlo todo si lo negociaban o invertían. En el caso de este siervo, lo que Jesús expresa es que su accionar fue totalmente irresponsable, ya que su actitud es considerada negligente, este hombre desperdicio lo que no era suyo sabiendo que su deber era trabajarlo.

El siervo, simplemente no hizo nada, no multiplico, en su mente creyó que enterrarlo era la mejor opción, el no deseaba corres riesgos, sin embargo, su pensar fue el peor. Él no buscaba agradar a su amo, este varón es considerado un desagradecido.

Mateo 12:30 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

Mateo 12:30 (TLA) El que no está de mi parte, está contra mí. El que no me ayuda a traer a otros para que me sigan, es como si los estuviera ahuyentando.

Jesús nos esta ejemplificando lo que hacen aquellos que no esparcen la semilla del Reino, ósea, los que entierran el tesoro del evangelio o los que esconden los talentos o dones recibidos.

 

II.               LA RENDICION DE CUENTAS v.19-23

Al igual que la anterior parábola donde el novio tardo en llegar, aquí vemos como el amo se demora en llegar a sus tierras. No obstante, a diferencia de la anterior donde el novio llega a celebrar una boda, aquí el amo llega a PEDIR CUENTAS DE LO ENTREGADO.

Dada la tardanza, los siervos podrían haber pensado que ya no llegaría o que no pediría cuentas de lo que les había encomendado, pero dos de los tres siervos estaban listos para dar cuentas, ya que estaban conformes con la labor que habían hecho, mientras que el otro no.

Veamos algo, en los versículos 21 y 23, el amor responde de la misma forma a sus dos buenos siervos, ya que les llama “buenos y fieles”. Seguramente ellos recordarían esas palabras siempre y lo harían con amor, agradecimiento y respeto hacia su amo. Y es que con que frecuencia escuchamos a un amo tratar bien a sus siervos, además, muy pocas cosas se sienten tan bien como las palabras dulces de alabanza hacia la labor hecha, que una persona reconozca el esfuerzo y el trabajo que se hizo, siempre será satisfactorio y si ese reconocimiento viene de Dios, mucho más. Dios sabe reconocer el trabajo y el esfuerzo que cada uno de sus hijos hace para Él, por Él y por su Reino.

·       Cuando el amo les llama “buenos”, no es sinónimo de bondad, sino más bien por la diligencia y la calidad del trabajo que hicieron ya que hay resultados favorables.

·       Cuando les llama “fieles”, es porque a pesar de las dificultades que ellos habrían tenido para multiplicar, supieron perseverar y mantenerse hasta obtener resultados.

A pesar de lo que cada siervo pudo haber pasado individualmente, la recompensa y el premio fue igual para ambos, en cuanto a los resultados el amo no pidió de acuerdo a lo que había dado, el amo simplemente se gozó con los resultados obtenidos.

El pensamiento humano nos dice que porque no le pidió más resultados al que le había dado cinco talentos, sino que lo vio como igual con el que le había dado solo dos, sin embargo, es la acción, la intención con que se trabajó lo que cuenta; el amo vio el valor que cada uno de los siervos le dio a lo que recibió.

Debemos ver que no es la cantidad de dones o talentos, tampoco la clase, sino el trabajarlos lo que cuenta para Dios, y es ese esfuerzo, perseverancia y calidad de trabajo lo que brindara la recompensa.

La obediencia, el esfuerzo, la perseverancia, la fe, la disposición, el compromiso y el valor traerán a los servidores el entrar al gozo del Señor. Notemos algo: Dios busca siervos buenos, que se esfuercen en dar un buen trabajo y fieles, que perseveren y se mantengan hasta el final.

El pasaje no dice: “buen siervo e inteligente”, la inteligencia sirve claro está, pero muchas veces esta trae soberbia sobre los siervos. Tampoco es “buen siervo, maravilloso y distinguido”, poque lo que se entrego no es para uso personal o fama ya que al final esto envanece al servidor.

La fidelidad, siempre será bien vista por Dios, ya que Él es fiel por naturaleza, cuantos hay dentro del evangelio que son inteligentes, sabios o famosos, pero ¿Serán fieles?

La frase “entra al gozo de tu Señor” v.21 y 23, tiene un eco muy grande en los cielos, es muy parecido a las bodas, donde los novios, las damas (las vírgenes) y los invitados están dentro gozando de la celebración; en este caso es el amo quien preside la fiesta para que sus siervos gocen con Él.

Estos servidores son ascendidos de puesto, pasan a un nivel diferente, ya que entrar al gozo del Señor implica que a ellos les servirán otros, en este caso el mismo amo en agradecimiento, reconocimiento y gozo les servirá.

Lucas 12:37 Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.

Estos siervos estaban listos para recibir al Señor cuando éste apareciera (algo que ellos no sabían ni el día, ni la hora que sucedería), su trabajo también consistía en estar listos y preparados para ese momento.

 

III.             CONSECUENCIAS DE LA NEGLIGENCIA v.24-30

Bien vale la pena tocar esto en un punto diferente, ya que las acciones del tercer siervo, le trajeron duras consecuencias.

Jesús no deja de lado al tercer siervo, ya que también él se presento a rendir cuentas cuando supo de la llegada del amo, este hombre no llego porque había trabajado, sino porque él sabía de qué también debía presentarse y debía rendir cuentas.

Cuantos cristianos sabemos que llegara el día en que debamos rendir cuentas delante de Dios, y aun así no novemos ni un dedo en trabajar para Él.

Este siervo se presenta a la defensiva con excusas que le justifiquen su negligencia, su haraganería o su falta de entusiasmo para trabajar.

Ninguno de los tres sabía que recibirían alguna recompensa de parte del amo, si trabajan lo que habían recibido, sin embargo, eso no desmotivo a los otros dos para esforzarse y dar lo mejor de si por su amo y por la confianza que habían recibido de Él.

Cuantos cristianos no trabajan sin antes saber que van a recibir a cambio. Nadie debería trabajar en la obra de Dios por recompensas, la salvación sola es un gran regalo el cual fue dado por gracia, este debería ser motivo suficiente para trabajarle a Dios. El verdadero cristiano trabaja por amor y agradecimiento, esto es ser un siervo por amor (gr. doulos).

Ahora bien, las excusas son una expresión externa de la negligencia y la pereza. En este caso fue irreverente el accionar del siervo para con el amo; él no quiso reconocer su culpa y prefiere excusarse faltándole el respeto al amo y culpándolo a él.

Cuantas veces no hemos justificado nuestra comodidad, pereza, falta de compromiso, seriedad o falta de interés hacia la obra de Dios, diciendo que estamos cansados, que no tenemos tiempo, que no podemos, que no estamos capacitados, etc.

Tenemos que entender algo: esas excusas no tienen valor para Dios, sin contar que menosprecian la obra de Cristo en la tierra, ya que por Su gracia es que se nos ha encomendado tan grande labor ministerial y espiritual.

El siervo llamo severo al amo; supongamos que así fuera el caso, ¿No era esa razón suficiente par que a lo menos con temor este hombre trabajara lo que se le dio y así evitara duras consecuencias? Creeos que si hubiera sido una buena razón. Entonces ¿Por qué no lo hizo? y si era tan severo ¿Por qué los otros dos trabajaron entusiasmadamente? ¿Acaso ellos, por haber recibido mas no tendrían que haber tenido más temor de perderlo? Ciertamente no hay excusa que pueda defender a este hombre, su negligencia está muy a la vista.

Este siervo tuvo en poco lo que recibió, así hay muchos que ven como poco lo que tienen o lo que pueden hacer en la obra de Dios. El valor no lo pone quien da, sino más bien, quien recibe.

La respuesta del siervo demuestra una falta de respeto hacia su amo, y también el poco interés le dio a la confianza que recibió de él. El problema no estaba en la personalidad del amo, sino la personalidad del siervo. ¿Estaremos nosotros valorando lo que hemos recibido de Dios? O ¿Lo estaremos escondiendo?

La frase “hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste” demuestra que este siervo no conocía en verdad al amo, él no tenía una relación o comunicación con Él, su mal concepto del amo se debía a una falta de comunión con él. Porque pensemos un momento, ¿acaso el amo al dar de sus bienes a los tres no es prueba suficiente de que el amo era bueno? Este siervo estaba mintiendo y levantando falso contra el amo, lo cual es grabe delante del Señor.

Éxodo 20:16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

El levantar falso se asocia con ser aliado del malvado

Éxodo 23:1-2 No admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso. No seguirás a los muchos para hacer mal, ni responderás en litigio inclinándote a los más para hacer agravios.

Esta es la razón por la cual el Señor le llamo “siervo malo y negligente”, no solo por hecho de que no trabajo, ahí entra la negligencia, sino más bien porque esta le precede a la maldad. Que le costaba a este hombre ser sincero decir “no quise trabajarlo”; probablemente esto le habría ahorrado mucho, pero el uso de sus palabras demostró la maldad que ya había en su corazón. La negligencia demuestra la pereza y la falta de voluntad de hacer las cosas que se nos son encomendadas. La respuesta del Señor y su forma de proceder están mas que justificadas y revelan esa severidad que Él tiene ante la injusticia y la maldad.

La frase “aquí tienes lo que es tuyo”, no solo es ofensiva contra el amo, ya que también demuestra el desdén y desprecio que le dio a lo que recibió de la mano voluntariosa y bondadosa del amo.

Ciertamente los malos saben acumular para ellos un final muy duro del que no son consientes completamente, ya que su comportamiento no cambia.

 

v.27 “Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.”

Este versículo es muy especial, ya que significa que hay muchas maneras en las que un siervo puede contribuir a la labor espiritual de la iglesia.

Revela la forma de ayudar a otros que, si trabajan directamente con sus talentos y dones, y de alguna forma se obtiene ganancia personal, talvez no grande como si se trabajara directamente, pero es una forma de ayuda a la que Dios le atribuye cierto valor.

Pensemos… lo que una persona no puede hacer por si sola, ya sea por temor al fracaso o falta de preparación o instrucción, bien lo puede hacer como ayuda o apoyo para quien lo si lo hace (trabajo en equipo). Lo que Jesús pretende es mostrar que todos pueden de laguna forma colaborar en el Reino. Veamos un ejemplo práctico y sencillo: Quienes no pueden ser misioneros por muchas justas razones o no tienen la habilidad de hablar en público, pueden orar, darles tratados o ayudas e interceder por quienes si lo hacen (eso es darlo a los banqueros).

Pensemos en Moisés, ¿acaso no puso sus razones por las cuales tenia temor de presentarse a Faraón?, Dios le ayudo poniendo a Aaron a su lado para que lo que Moisés no pudiera hacer, Aaron lo hiciera, ellos trabajaron de la mano; Aaron no era el libertador, pero dio a los baqueros (Moisés) para que de igual forma Dios pudiese ser glorificado y obtuviera ganancias.

No hay pretextos que valgan para no hacer nada dentro de la obra de Dios, si hay algo que no pueda hacer (porque no tengo el talento o el don) puedo ayudar a quienes si lo tienen y lo trabajan.

 

v.28 “Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.”

Esta acción es muy certera y es muy espiritual, esta es la recompensa de los negligentes, la cual se vuelve en bendición de los diligentes.

Los cristianos de hoy en día que no se preocupan por desarrollar los dones y talentos que se le ha dado de lo alto, los que no anuncian la verdad del evangelio y aun lo tienen en poco, perderán lo que tienen y aun lo que piensan tener. Mientras que los que con su esfuerzo y dedicación trabajan arduamente para el Señor, serán recompensado con más de lo que inicialmente se les entrego. Esto nos enseña una verdad bíblica: Luego de la celebración los buenos siervos seguirán trabajando con mayores responsabilidades, pero con mas talentos que los iniciales.

¿Qué recompensa puede tener una persona que desde el principio no valora, no trabaja y ni siquiera hace el intento de hacer lo mínimo por la obra del Señor? NINGUNA.

Aquellos que no hacen anda por el reino de Dios, se condenan a si mismos por su haraganería, ya que demuestran ser como este siervo negligente. Lastimosamente la iglesia del Señor no se da cuenta o no quiere darse cuenta de que esta perdiendo terreno contra el enemigo, ya que las armas que se nos han dado para la batalla no las estamos usando o estamos dando un uso inapropiado.

Cuantos no pierden ante la enfermedad o los problemas sean cuales sean, porque armas como la oración, el ayuno, la predicación del evangelio, etc., están siendo desaprovechadas (no perdamos de vista que talentos y dones son regalos, así como estas armas espirituales). O cuantos ‘cristianos’ hay que usando lo de Dios se desvían de la verdad por ir tras sus propios intereses y comercian con lo que por gracia han recibido. Esto trae vergüenza a Dios, y también para ellos es el mismo fin el que compartirán con los haraganes.

 

v.29-30 “Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”

Estos dos versículos revelan lo duro de las consecuencias de la negligencia, son confrontativos y difíciles de proclamar ya que, aunque la iglesia lo sepa, no quiere moverse como respuesta a ello, la comodidad es mas pesada y mas absorbente que el deseo de agradar a Dios; parecería que el destino de sus vidas también les es indiferente.

La ironía de este siervo es notoria ya que parece preocupado por su seguridad personal, pero sabe que la perderá por su falta de voluntad y compromiso.

La gracia empleada sobreabunda, pero la gracia enterrada es estéril.

Mateo 10:39 (TLA) Si sólo se preocupan por su propia vida, la van a perder. Pero si están dispuestos a dar su vida por causa mía, les aseguro que la van a ganar.

Salir de la comodidad y de la seguridad personal es todo un reto, pero debe tomarse con valentía ya que traerá bendición y recompensa, mientras que quedarse en esa zona traerá castigo y muerte (espiritual).

Una persona dijo: Un bote que este atado en un muelle esta quieto y a salvo, pero no es útil, ya que no fueron creados para estar en esa condición; pero si el mismo bote va a guerra, es verdad que no estará a salvo, pero estará cumpliendo su propósito. ¿Estaremos nosotros cumpliendo nuestro propósito?

El cristiano es así, no fue creado para estar atado a un muelle, no fue llamado a estar en una zona cómoda y segura; su llamamiento es a una guerra espiritual donde pueda llevar a cabo su propósito y pueda ayudar a otros dentro del campo. La lucha no es fácil, hay ataques, hay riesgo y peligro, pero el final traerá una corona de victoria sobre los que valientemente luchan y trabajan para agradar a Dios.

Mateo 19:29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.

Trabajar dentro de la obra de Dios requerirá pagar un precio, será salir de nuestra zona d confort, pero debemos mantener la mente puesta en el galardón y los ojos puestos en el blanco perfecto que es Cristo. No es trabajar por una bendición, es trabajar por amor al dueño de la obra, pero consientes que Dios es justo y sabe recompensar a sus buenos obreros.

 

CONCLUSION

El Señor de la parábola le dio a cada uno de los tres siervos un gran tesoro y una maravillosa oportunidad. Los dos primeros pusieron a trabajar este tesoro y lo duplicaron con mucho esfuerzo y orgullo, ellos dieron lo mejor de si por agradar a aquel que les había dado un voto de confianza; sabían los riesgos, pero trabajaron sabiamente.

Ellos actuaron atrevidamente porque confiaban en su amo, ellos conocían a su amo porque tenían relación con Él. Si ellos hubieran pensado que el Señor los castigaría por cada error cometido, no se hubieran sentido libres al trabajar y rápidamente se hubieran desanimado, tampoco trabajan condicionados por una orden, simplemente tomaron lo recibido e hicieron su mejor esfuerzo.

Ellos trabajaron con confianza en si mismos, ya que ese es el valor que su amo les dio al momento de encomendarles tan grandes tesoros. Confianza infunde más confianza.

Lastimosamente, el otro siervo, por un temor infundado actuó mal el no supo valorar la confianza que el amo le estaba entregando junto a su tesoro; este siervo no tiene afecto por su Señor, él estaba solo preocupado por su propia seguridad y deja que su temor dicte su forma de proceder. Tengamos cuidado de ser guiados por el temor. El temor infunde más temor y la negligencia precede el mal.

No olvidemos: Cuando sea la rendición de cuentas por parte de nuestro Señor Jesucristo, estaremos solos con Él, nadie más estará con nosotros defendiéndonos o justificándonos, en esos momentos no habrá excusas que valgan, ya será demasiado tarde. Hoy es el tiempo agradable del Señor donde podemos trabajar con la libertad del Espíritu y en conjunto con Él.

Si hay personas que nos restrinjan o quieran bloquear el deseo de trabajar dentro de la obra del Señor, alejémonos pronto de ellas. Nadie debería ser tropiezo de nadie. Todos deberíamos tener el mismo pensamiento: MULTIPLICAR.

Dice la palaba del Señor que donde este nuestro tesoro, ahí estará nuestro corazón, y es sobre eso que pondremos nuestras fuerzas, así que la pregunta es ¿Dónde está tu tesoro?

Jesucristo regresara de su largo viaje, donde fue a preparar morada para su pueblo, que pasara cuando el pida cuentas de lo que nos ha entregado ¿Habremos sido diligentes o negligentes?, ¿Cuál será nuestro destino, un gozo eterno o un lloro y crujir de dientes?

La parábola de las diez vírgenes nos invita a estar preparados para la venida del esposo, esta parábola nos invita a prepararnos mediante el trabajo en la obra del Señor, porque no solo será el gozo de la venida de Cristo y el deleite de las bodas, sino también el dar cuentas delante de Él de lo que hayamos hecho en esta tierra con lo que Él nos dio y encomendó.

Entonces, a la luz de todo esto podemos preguntarnos…

·       ¿Qué estamos haciendo con lo que Dios nos ha dado?

·       ¿Estaremos dejando la falsa seguridad o la comodidad que tenemos?

 

He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

Apocalipsis 22:12


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