EL FUEGO DEL ESPIRITU SANTO
Hechos 2:1-4
Predicado 30 de abril del 2022
Pastor Gerardo Marin
INTRODUCCIÓN
La mayoría de cristianos que
hemos experimentado ese fuego del Espíritu vamos a estar de acuerdo en que, lo
que más necesita las iglesias es una gran manifestación del Espíritu Santo.
Y lo que este mundo necesita
es que el poder del Espíritu Santo se manifieste de gran manera para que todos
aquellos que se han quedado dormidos en la religión y tradiciones de hombres
despierten y conozcan la verdad de Dios que es Jesucristo.
Necesitamos que el poder del
Espíritu Santo se manifieste para que todos aquellos que aún no conocen a Dios
puedan entender y aceptar Su verdad. En otras palabras, lo que este mundo más
necesita es experimentar el poder del día Pentecostés, pero para que las
iglesias y el mundo logren experimentar el poder de ese día glorioso, existen condiciones
que el pueblo de Dios tiene que cumplir para que esa manifestación espiritual se
dé nuevamente en nuestro tiempo.
Hechos 2:1-4 “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos
unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un
viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban
sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose
sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y
comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.
Objetivo: Entender cuáles fueron las razones del porque
fueron llenos del Espíritu, los discípulos de Jesús en el aposento alto.
Analicemos ahora lo que
sucedió en ese día y descubramos las condiciones a cumplir que nos permitirán
sentir o redescubrir el poder del Espíritu Santo en nuestra vida para poder fortalecernos
y trasmitirlo a otros.
Vamos
a ver cuatro condiciones que hicieron que todos aquellos del aposento alto
fueran llenos del poder del Espíritu Santo.
1 LA OBEDIENCIA A DIOS
Hechos 1:4 “Y estando juntos, les mandó que no se fueran de
Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis
de mí”.
Lo primero que encontramos en
estos versículos que estamos leyendo en el día de hoy es que se nos dice: “cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos
unánimes juntos.” En este pequeño versículo encontramos la primera
condición a cumplir cuando genuinamente buscamos sentir el poder del Espíritu
Santo en nuestra vida. ¿Saben cuál es la
primera condición a cumplir?
La
primera condición a
cumplir es la obediencia a Dios. Pensemos en esto por un breve momento y
preguntémonos:
©
¿Hemos
sido obedientes a lo que Dios nos pide? Los apóstoles obedecieron las
indicaciones dadas por el Espíritu Santo V.1-2 “En el primer tratado, oh Teófilo, hablé
acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día
en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu
Santo a los apóstoles que había escogido”.
©
¿Estamos
atentos a Su Palabra y hacemos lo que Él espera y demanda de nosotros? Si no
sabemos escuchar la voz de Dios como podemos obedecer, por eso debemos estar
atentos como Él nos está pidiendo.
Si
somos honestos con nosotros mismos diríamos que todos, llegaríamos a la
conclusión que en ocasiones nosotros no somos como Dios desea que seamos. ¿Por
qué sucede esto?
La
razón principal por la que esto sucede es porque con frecuencia Dios obra en
nuestra vida de manera que nosotros no logramos entender. En
ocasiones Dios obra en nuestra vida de manera inesperada, pero no obstante
esto, Dios espera que nuestra obediencia y fe no flaquee. Dios espera y demanda
nuestra obediencia en todo momento.
Para comprender mejor estos
que hemos hablado, debemos fijarnos en los detalles que condujeron a los
apóstoles a este punto en la historia. Como todos nosotros aquí sabemos, lo que
aconteció aquí fue el derramamiento del Espíritu Santo después de la muerte y
ascensión de Jesús. Pero ahora debemos
preguntarnos: ¿por qué estaban todos los apóstoles reunidos en un mismo lugar?
La razón es porque aunque
ellos quizás no habían entendido por qué el Señor se iba sin primero liberar a
la nación del Imperio Romano, como encontramos reflejado en la pregunta que
ellos le hicieron en el momento de Su ascensión en Hechos 1:6 cuando leemos: “Entonces los
que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a
Israel en este tiempo?”
A
pesar de sus inquietudes o dudas, ellos se mantuvieron atentos y obedientes a
Su palabra. Decimos esto porque poco antes de Su
ascensión, Jesús les había dicho como lo dijimos al inicio de esta enseñanza
en Hechos 1:4 “…Y estando juntos, les mandó que no se fueran de
Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis
de mí.”
En realidad
ellos no tenían ni la más mínima idea de lo que esto significaba, ya que el
derramamiento del Espíritu Santo no había sido experimentado por nadie antes de
este momento, pero no obstante esto, ellos se mantuvieron firmes en su
obediencia.
Cuando tomamos el tiempo de
meditar en estos acontecimientos, creo que todos llegaremos a la conclusión que
en ocasiones Dios prueba nuestra obediencia. Lo triste de todo es que existen
muchos que nunca logran pasar esta prueba. Pero, ¿Por qué prueba Dios nuestra
obediencia?
La
razón principal es porque Dios está buscando a hombres y mujeres
(Guerreros de Cristo) dispuestos a enfrentarse a la batalla completamente
confiados en Él. Dios está buscando a hombres y mujeres dispuestos a obrar para
el Reino de Dios, sin confiar en sus propias habilidades o talentos, sino
completamente confiados en Su poder. Esto significa que para obrar para Dios no
tenemos que ser perfectos o sabios, lo único que tenemos que hacer es confiar
en Su Palabra.
Lo
que tenemos hacer es estar dispuestos a dejarnos guiar. ¿Pasaremos por
situaciones difíciles? ¿Pasaremos por situaciones donde quizás no podamos
entender el propósito de Dios? La respuesta a ambas preguntas es ¡SI!, pero
reconozcamos que existe un propósito de Dios en todo.
Recordemos que Dios desea que conquistemos nuestros temores y derrotemos
nuestros desánimos para que alcancemos ver la manifestación de Su Gloria, Poder
y Gracia en nuestra vida y en las de aquellos que nos rodean.
En 2
Corintios 10:3-5 cuando leemos: “Pues
aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas
de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción
de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra
el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia
a Cristo…” La obediencia es de vital importancia para
que el Espíritu Santo se mueva en nuestra vida, de aquí pasamos a la segunda
condición para que en el pentecostés sucediera lo que ya conocemos.
2 ESTAR
UNANIMES JUNTOS EN ARMONIA
V.1“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos
unánimes juntos”
Una de las condiciones más
importantes después de la obediencia a Dios, es el estar unánimes y en armonía,
Jesús dejaba bien claro a sus discípulos esta verdad en Mateo 12:25 “Sabiendo Jesús
los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo,
es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no
permanecerá“
Si Dios nos pide estar
unánimes y en armonía es para que el poder del Espíritu se mueva en nosotros, él
quiere obrar y bendecirnos de una manera muy especial, Lucas nos dice en el
libro de los Hechos 5:12 “Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales
y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de
Salomón”; El apóstol Pablo declara en la carta a los
Filipenses 2:1-2 “Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún
consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable,
si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el
mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa”
©
¿Cómo podríamos ver esos milagros si no hay
obediencia y unanimidad en el cuerpo de Cristo?
©
¿Podríamos ver el poder del Espíritu Santo sino
glorificáramos a Dios con lo que hacemos? Amos
3:3 “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de
acuerdo?
©
Muchas
congregaciones quieren ver las manifestaciones del Espíritu y no se someten a
Dios, muchas se mueven solo de emociones.
©
Muchas
congregaciones viven de las obras del pasado porque el fuego espiritual se les
ha apagado, entonces los recuerdos son los que valen para mantener a sus
miembros, ¿Y el hoy?
©
Cómo
iglesia ¿Que debemos hacer nosotros para que se mueva el poder del Espíritu
Santo?
3 RECONOCER EL VERDADERO MOVER DEL
ESPÍRITU SANTO V.2-3
“Y de repente vino del cielo un estruendo
como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban
sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego,
asentándose sobre cada uno de ellos.”
Como
lo hemos dicho anteriormente, existe un buen número de personas que se
encuentran perdidos en religiones y sectas porque no han sabido diferenciar
entre la verdad de Dios y las mentiras del diablo; ¿Por qué ha sucedido esto? Las enseñanzas anteriores nos han
dado respuestas: No ha habido obediencia, y si no la habido mucho menos se
podrá estar unánimes juntos y en armonía, sobre todo con Cristo.
Existen muchos que están
completamente perdidos en las herejías que han sido introducidas en la iglesia
como la verdad de Dios, y que aparentan ser sanas doctrinas, pero cuando son
detalladamente examinadas a través de las escrituras, pronto descubrimos que
son huecas filosofías inventadas por el hombre. Y es exactamente por esta razón
que en Marcos 13:22 el
Señor nos advierte: “…Porque se levantarán falsos Cristos y
falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible,
aun a los escogidos.”
En
los versículos que estamos analizando en el día de hoy encontramos la señal del
Espíritu Santo, la cual fue el fuego que se asentó sobre la cabeza de todos los
que estaban reunidos en ese lugar. La Biblia en Lenguaje Actual
TLA traduce el V.3 de esta manera: “…Luego vieron que algo parecido a llamas de fuego, se
colocaba sobre cada uno de ellos.”
En
otras palabras, una gran señal del cumplimiento de la promesa de Cristo. Pero
ahora preguntémonos:
©
¿Está
sucediendo esto en la iglesia de hoy? Como no hay ese fuego los miembros buscan
por otro lado con el riesgo de encontrar otro espíritu que los engañara y los
resultados serán fatales.
©
Entones:
¿Estamos viendo una manifestación del Espíritu Santo en las iglesias? La triste
realidad es que no en todas y por no decir en la mayoría, ya que en muchas de
ellas ni siquiera saben quién es el Espíritu Santo.
Sabemos
que existen incontables congregaciones donde los pastores y ministros están
completamente entregados a Dios. Lo triste de todo esto que
los falsos maestros se han metido en las iglesias por no haber obediencia, por
no estar unánimes y por no darle libertad al Espíritu para que nos ayude a
discernir esos espíritus que están contra la obra de Dios; Aquí también podemos
entender que los falsos maestros son responsables solo hasta cierto punto, pero
la decisión final o conclusión depende del creyente.
En 2
Corintios 11:13-15 encontramos que el apóstol Pablo nos dice:
“…Porque éstos son falsos apóstoles, obreros
fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es
maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que,
no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia;
cuyo fin será conforme a sus obras.”
En estos versículos
encontramos que el apóstol Pablo nos advierte claramente que no podemos aceptar
todo lo que escuchamos o vemos como la verdad de Dios, ¿Pero cómo podemos saber quiénes son estos falsos Cristos?
El apóstol nos advierte
claramente de que no podemos aceptar todo lo que aparente bueno, sino que
tenemos que comprobarlo. En otras palabras, tenemos que saber distinguir entre
la verdad de Dios y las mentiras del diablo. Si no podemos hacer esto, entonces
nunca experimentaremos el verdadero mover del Espíritu Santo en nuestra vida, Juan 16:13-14 “Pero
cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la
verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que
oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque
tomará de lo mío, y os lo hará saber”; Pero sino le damos libertad al
Espíritu nos pasaremos la vida entera corriendo de un lado a otro siguiendo
señales que quizás no sean de Dios.
El
verdadero mover del Espíritu Santo no está limitado a un hombre o a un grupo. El
verdadero mover del Espíritu Santo es encontrado en cada uno de nosotros. Esto queda
más que claro en Juan 14:16 cuando
leemos: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro
Consolador, para que esté con vosotros para siempre.”
4 EL OBRAR EN EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO
V.4 “Y fueron todos
llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el
Espíritu les daba que hablasen.”
Analicemos
que aquí la Palabra nos dice que ellos recibieron el poder de hablar en
otras lenguas. Pero, ¿qué quiere decir esto? ¿Sera que ellos
hablaron incoherencias que no se entendían a las personas que estaban presentes
como muchos supuestos hombres y mujeres de Dios hacen hoy en día? La respuesta es un absoluto NO.
¿Qué fue lo que sucedió en ese
momento? Lo que sucedió en ese momento fue que ellos recibieron el poder de ser
entendidos en todos los idiomas a la misma vez; ellos recibieron el poder de
hablar del mismo modo que Dios habla.
En otras palabras, ellos
pudieron comunicarse con toda persona en ese momento sin que ellos hicieran
esfuerzo alguno de hablar en el idioma o dialecto de aquellos que estaban
presentes. Esto es muy diferente a lo que se ve comúnmente en las iglesias de
hoy.
Que
quede claro que no estamos diciendo que el hablar en lenguas angelicales, no
son reales. La verdad del asunto es que el hablar en lenguas es muy
real, pero también hay un propósito para ello. Fíjense bien en lo que
encontramos en 1 Corintios 14:2 cuando
leemos: “Porque el que habla en lenguas no habla a
los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla
misterios.”
Hablar
en lenguas es comunicar el mensaje de salvación a las personas. Hablar en
lenguas es permitir que el Espíritu Santo sea quien inspire nuestras palabras
para que el mensaje de Dios sea entendido y aceptado por aquellos que nos
rodean.
CONCLUSION
Lo que el mundo más necesita
es una manifestación del poder del Espíritu Santo como lo que sucedió en el día
de Pentecostés, pero antes de que esto suceda en el mundo, primeramente tiene
que suceder en el pueblo de Dios.
Pero para que esto suceda en
el pueblo de Dios, tenemos que convertirnos en persona obedientes a nuestro Padre
celestial; tenemos que obedecer, pero también debemos de estar unánimes juntos
como una familia que Cristo quiere en Su iglesia, solo así podremos recibir Su
Palabra en todo momento y no solo cuando nos conviene o parece.
Para que el mundo pueda
experimentar una manifestación del poder del Espíritu Santo, el pueblo de Dios
tiene que aprender a diferenciar entre la verdad de Dios y las mentiras del
diablo (Discernir); Esto quiere
decir que no aceptaremos todo lo que escuchamos o vemos como la verdad de Dios,
sino que tomaremos el tiempo de examinarlo todo a través de la Palabra de Dios.
Y lo más importante de todo, lo cual cubre todo, es que tenemos que obrar según
el poder del Espíritu Santo.
Decimos
que esto cubre todo porque cuando obramos según el poder del Espíritu Santo,
entonces no estamos obrando por nuestra propia habilidad o fortaleza, sino que
obramos en el poder de Dios, y cuando obramos en el poder de Dios, entonces no
existe potestad alguna que nos pueda derrotar.
Para terminar:
Que daríamos porque ese mover del Espíritu Santo llegara a nosotros como en el
Aposento alto después de los cincuenta días que ascendió nuestro Señor
Jesucristo a los cielos (Pentecostés), aquellos que buscamos eso sabemos que
Dios lo podría hacer nuevamente si nos sometemos en obediencia, en estar
unánimes juntos para que ese mover del Espíritu llegue a nosotros y así poder
ver el obrar de esa persona Divina que está en nosotros. ¿Lo anhelamos iglesia?
¡¡¡¡ Dios nos bendiga!!!!

Comentarios
Publicar un comentario