El secreto del exito

 


EL SECRETO DEL EXITO

Zacarias 4:6

 

Fecha de la predica: 18 de Septiembre de 2022

Predicada por: Hna. Cory Martínez

 

INTRODUCCION

Zacarias es un libro profético contemporáneo al libro de Hageo, donde ambos profetas se unen (por así decirlo) par animar al pueblo en la reconstrucción del templo de Jerusalén (Esdras 6:14).

La profecía dada en este libro tuvo un mayor alcance que la dada por Hageo, ya que él miro a través de los tiempos la venida del Mesías soberano y el amanecer de un día más brillante para Sion.

Si pensamos en la reconstrucción del templo, es aquí donde cobran sentido las visiones del profeta en cuanto al sumo sacerdote del capitulo tres y el candelero de oro de este capítulo cuatro.

Es esta visión tan espectacular acerca de un candelero de oro y dos olivos lo que nos llama la atención, ya que nunca fue ordenado por Dios que dentro del templo hubiese un árbol de olivo y menos dos. Dios dio orden en los tiempos de Moisés que el candelero que estaba dentro del Tabernáculo nunca escaseara de aceite de olivo y su llama siempre iluminara el santuario. Sin embargo, vemos que, en la visión de Zacarias, no solo estaban esos dos olivos, sino que ellos directamente suministraban de si el aceite al candelero.

Zacarias no había comprendido la visión que estaba recibiendo (v.4-5), por lo que el ángel que hablaba con él se ve en la necesidad de explicárselo, y le revela que el mensaje era para Zorobabel; quien en ese tiempo era un líder cívico, que llevaba sobre sus hombros la responsabilidad de levantar el templo.

Dios envía esa visión con el fin de animar a Zorobabel, que muy seguramente se sentía preocupado de como hacer para llevar a cabo tan grande misión. Dios siempre se preocupa por nuestras preocupaciones, y siempre manda un mensaje de aliento y de dirección.

El mensaje era claro y preciso: Zacarias 4:6 Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Para poder realizar la obra de Dios, necesitaría en primer lugar tomarse de la mano del dueño de la obra, quien era y es: Dios. Debería confiar en el representante de Dios en la tierra: El Espíritu Santo. Toda obra que se lleve a cabo, requiere de ánimo, dirección y esfuerzo, y esto solo puede ser obtenido de fuente de poder supremo: El Espíritu Santo de Dios.

El ángel le dice al profeta que la obra no puede realizarse ni con ejércitos, ni con fuerza, lo cual es la clara representación de los recursos humanos. Nada en nuestra vida puede realizarse solo con esfuerzos o recursos humanos, es necesario tomar en cuenta al Espíritu Santo.

·       El Ejercito del que habla el versículo se enfoca en los esfuerzos colectivos, Zorobabel no debía basar su confianza en la multitud que podía ofrecerse a ayudar en la obra. Su ayuda no debía depender de las personas.

 

·       La fuerza que se menciona en el versículo, hace referencia a las capacidades individuales, la confianza de este varón no debía estar en su inteligencia, madurez, astucia, etc. el soporte de su vida no podía ser él mismo.

 

Dios le estaba mandando a decir que, si deseaba tener éxito en su labor, debía anteponer al Espíritu Santo por sobre él mismo y el pueblo. Dios es celoso con lo suyo, y espera que la confianza de sus siervos esta puesta solo en Él.

Pensemos en el candelabro, es evidente que representa a Zorobabel, quien debía ser suministrado directamente del Espíritu Santo de Dios las fuerzas, las energías, la sabiduría, inteligencia y demás para poder levantar el templo. Dios estaba dispuesto ayudar a este hombre, lo único que esperaba de él era:

 

       I.          CONFIANZA EN EL ESPIRITU SANTO

El secreto del éxito para todos los que somos hijos de Dios y trabajamos para él es la confianza que depositemos en el Espíritu Santo. Jesucristo envió al Santo Espíritu para que nos guiara y nos preparara para toda buena obra. La Palabra escrita es poderosa para transformar y demás, pero por si sola no puede hacer obrar con la misma intensidad como si esta de la mano del Espíritu Santo. Lo que Dios espera de nosotros es que hagamos morir el yo, y comencemos a confiar en Él.

a.     El éxito espiritual no depende del saber o del conocimiento humano, sino de confiar en el conocimiento y en la capacidad suprema del Espíritu Santo.

Juan 16:14 Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Jesús hablaba del Espíritu que había de venir, él está explicando que tomaría de lo suyo, de su conocimiento, de sus capacidades, de su poder y nos lo haría conocer a cada uno de los que creyésemos en él (Jesús) y fuésemos bautizados de Su poder (del Espíritu Santo). Preguntémonos ¿Cómo podemos conocer lo espiritual si no es con la guía y la ayuda del Espíritu Santo?

1 Corintios 2:12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido.

1 Corintios 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

1 Corintios 2:16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

Pablo termina declarando que tenemos la mente de Cristo, y esto es por la gracia otorgada a través del Espíritu que nos hace saber lo de Él. Debemos aprender que lo espiritual solo puede ser comprendido con la ayuda del Espíritu y esta es dada a quienes confían en Él.

El conocimiento humano no tiene parte al momento de enfrentarnos con lo espiritual. Este conocimiento ayuda y Dios no lo desestima, sin embargo cuando nos vemos en circunstancias  espirituales, el único que nos ayudara es el Espíritu, Él sabrá guiarnos acerca de como actuar, que hacer, que decir, etc.

Pensemos en una situación común para toda persona, ¿Qué sucede cuando nos sentimos atacados por el enemigo?; ¿Cómo podemos salir adelante cuando anímicamente nos sentimos mal?; ¿Qué podemos hacer cuando creemos que todo nos está saliendo mal?... Estas son condiciones intangibles y espirituales de las cuales solo el Espíritu Santo puede brindarnos la solución.

Es fácil buscar ayuda en otras personas, como psicólogos, amigos, familia, etc. sin embargo si estas son nuestras primeras opciones de ayuda, estaremos cayendo en lo que Dios le aconsejo a Zorobabel que no hiciera, ya que no es con ejércitos ni con fuerza (humana) que podremos salir adelante. Las fuerzas humanas se agotan, las personas hoy están pero rápido se cansan de asistirnos en nuestros problemas… pero Dios NUNCA se cansa de ayudarnos, es por eso que esta con nosotros 24/7 en la persona del Espíritu Santo. No olvidemos que Él (Espíritu Santo) MORA EN nosotros y ESTÁ CON nosotros.

 

b.     La salvación de las almas y su restauración no dependen del esfuerzo humano que hagamos, sino del poder del Espíritu Santo.

Juan 3:5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.

El agua representa a la Palabra de Dios predicada que nos limpia (El evangelio); lo que Juan nos quiere dar entender es que nadie puede nacer de nuevo sino es por la intervención de la Palabra y del Espíritu; la palabra es oída y es entendida mentalmente, pero la obra en el corazón la culmina el Espíritu.

Tito 3:5 Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.

La regeneración de la que aquí se habla tiene que ver con la acción de “quitar lo viejo y poner algo nuevo”; “es restaurar una vida, un alma”; “es una nueva vida moral y espiritual en sustitución de lo viejo y carnal”.

La regeneración es hecha por el poder del Espíritu Santo, al momento que la Palabra esta siendo oída, Él esta  obrando en el corazón para que este se abra y la Palabra baje de la mente  al corazón y así la persona pueda ser salva. Es Él quien quita lo viejo de la persona y pone lo nuevo espiritual en ella. Somos salvos por la obra de Cristo en la cruz, pero es el Espíritu Santo quien opera en nosotros al momento de escuchar el evangelio. Somos restaurados paulatinamente a medida que desarrollamos una relación con Dios y esto sigue siendo obra de la Palabra y del Espíritu.

No olvidemos que el negocio de Dios, si así le podemos llamar, son las almas, el deseo de Dios es que estas le conozcan y se conviertan a Él. Pero no podemos dejar de lado que quien hace la obra de principio a fin es Dios a través de la Palabra y de Él mismo en la persona del Espíritu. Nuestro llamado es a sembrar la semilla (predicar el evangelio) y a regar esa semilla (alimentarla) ya sea que nosotros la hayamos sembrado o lo haya hecho otro.

1 Corintios 3:6-8 Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.

Quien da el fruto es Dios, quien hace que la semilla germine es Dios y el merito de la obra es de Dios… nosotros solo sembramos, regamos la semilla, pero quien procura que todo se de es Dios. Es por ello que no debemos desalentarnos si al predicar las almas no se convierten, solo pensemos que estamos sembrando y regando, pero quien hará la obra en el corazón será Dios por medio del poder regenerativo del Espíritu Santo.

Glorifiquemos a Dios que nos permite ser parte del proceso como sus colaboradores, ya que es de sumo gozo en los cielos y en la tierra cuando las almas se vuelven a Dios. Sigamos sembrando ósea predicando y anunciando el evangelio y sigamos regando, nutriendo las semillas con agua que es la Palabra y con oraciones espirituales, a su tiempo veremos el fruto de la salvación en las personas. Nuestra confianza debe estar siempre puesta en la capacidad regeneradora y trasformadora del Espíritu Santo. De Zorobabel se esperaba confianza, pero también:

 

     II.          SOMETIMIENTO A LA VOLUNTAD DEL ESPIRITU SANTO

Muchos pueden “confiar” en las capacidades del Espíritu Santo, puesto que es Dios mismo no hay donde perdernos en Él, pero la pregunta es ¿Se someten u obedecen a Su voluntad?

Debemos dejar claro: Confiar es someterse, lo que a su vez es obedecer. No podemos decir que confiamos en Él, si no nos sometemos a Su voluntad y no le obedecemos.

Voluntad: Es el firme deseo o la determinación de llevar a cabo algo especifico.

Bíblicamente la voluntad del hombre (el deseo del hombre) es contra la voluntad de Dios por lo cual se le considera parte de la esencia del pecado.

Pensemos en Jesús, quien dijo que había venido a la tierra no a hacer Su voluntad, sino la del que le envió, esto es la del Padre.

Juan 5:30 No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.

Así como Cristo se sometió a la voluntad del Padre y la obedecía, así debería ser el proceder del creyente hoy en día, parte de la confianza hacia Dios es el obedecer a Sus deseos, a Su voluntad y esta solo es conocida a través del Espíritu Santo, quien como Jesús dijo es el representante de Dios en la tierra.

Juan 14:16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.

Juan 15:26 Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Como representante de Dios y Dios mismo que es, Él tiene la autoridad para ordenar, sugerir, alertar, aconsejar y dirigir a los hijos de Dios, para que estos hagan Su voluntad y lleven a cabo la obra encomendada.

Gálatas 5:16-17 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

Pablo nos dice que hay una lucha dentro de cada creyente, este debate es entre hacer nuestra voluntad y hacer la voluntad del Espíritu. El punto de todo esto es que si decimos ser seres espirituales y debería ser el Espíritu quien nos guie y gobierne para que no sea nuestra carne ganando ventaja por sobre lo espiritual. Gálatas 5:25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

Veamos el siguiente caso:

Hechos: 16:6-10 Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron ir a Bitinia, pero el Espíritu no se lo permitió. Y pasando junto a Misia, descendieron a Troas. Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio.

Pablo obedeció al Espíritu en todo lo que Él le decía y le mandaba, sus pasos eran guiados por Él, lo que le garantizaba el éxito a donde quiera que Pablo iba. Siempre la obediencia al Espíritu nos garantizara el éxito de la tarea que realicemos.

a.     La renovación constante de nuestras vidas depende del Espíritu Santo.

Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Es el Espíritu quien transforma nuestra mente y nuestro corazón para que podamos comprender y obedecer la voluntad de Dios.

 

b.     El reino de Dios se opera de la mano del Espíritu Santo.

1 Corintios 2:4 Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder.

El evangelio de Dios no se trabaja con palabras bonitas o con inteligencia carnal, son las obras del Espíritu de Dios las que deben ser presentadas, es al Espíritu ósea Dios mismo al que se debe presentar.

 

c.      La santificación de nuestras vidas solo se consigue si se deja obrar al Espíritu Santo.

2 Tesalonicenses 2:13 Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.

Una de las funciones principales del Espíritu Santo es la de santificar, dicho proceso da inicio cuando la persona recibe a Cristo como su Señor y su Salvador, ya que se “aparta” para Dios esa vida; pero a medida que se va caminando en la fe y en la verdad la santidad del Espíritu Santo va transformando la vida del hombre, preparando su vida para que con pureza pueda presentar un día delante de Dios.

Hebreos 12:14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

Este privilegio de estar un día delante de la grandeza del Señor no es nuestro, Es el fruto del trabajo del Espíritu Santo en la vida del creyente, pero para ello es necesario humildad, obediencia y sumisión al Espíritu.

 

CONCLUSION

El mensaje de Zacarias es una clara invitación a CONFIAR Y SOMETERNOS al Espíritu Santo. Si deseamos que todo lo hagamos tenga éxito, debemos aplicar estos consejos en nuestras vidas.

Es claro que el candelero reprenda la vida del creyente que es servidor de Dios, este debe ser luz en medio de las tinieblas, pero esa luz no depende de fuentes externas o ajenas a lo espiritual, la luz que el creyente debe irradiar debe venir directamente del Espíritu de Dios que nos ha sido dado. El candelero debe estar encendido siempre, su luz debe ser pura, santa y fuerte, así debe ser nuestra vida; también el calor que emana de él, debe ser por la presencia de ese aceite fresco que es quemado por el fuego de la santidad de Dios. El calor que el creyente da viene de la presencia de Dios en la vida.

El punto de esto es que todo lo que nosotros como hijos de Dios demos debe venir de Dios mismo a través del Espíritu Santo. Toda trabajo que hagamos dentro de la obra de dios debe ser bajo la dirección del Espíritu y de la Palabra Santa de Dios.

Zorobabel tendría que aprender esto, el levantamiento del templo de Jehová, no debía hacerse bajo la dirección de la mente del hombre o de las fuerzas del hombre, esta obra necesitaba ser levantada bajo la dirección y consejo de Dios. Si él quería asegurarse de que todo le saldría bien, debía aprender a confiar en Dios.

No olvidemos que vendrán retos personales y como iglesia, Zorobabel los vivió en medio de la obra que estaba levantando; pero solo se pueden sobrepasar con la ayuda del Espíritu Santo… CONFIEMOS EN ÉL; OBEDEZCAMOSLE y Él nos dará la victoria.

Contamos con la presencia de Él nuestras vidas. Él nos acompaña siempre.

Juan 14:17 El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.


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