HECHOS DE PODER Y NO PALABRAS
1 CORINTIOS 4:17-21
Predicado por: Hna. Cory Martinez
Fecha: 23 de Noviembre de 2022
INTRODUCCION
En la iglesia de Corinto existían
algunos maestros envanecidos que desacreditaban a Pablo y buscaban la forma de influir
negativamente en la iglesia haciéndose pasar por personas con más derechos y
autoridad que el mismo Pablo; esta es la razón por la que se ve en la necesidad
de amonestarlos.
v.13-14 Nos difaman, y rogamos; hemos
venido a ser hasta ahora como la escoria del mundo, el desecho de todos. No
escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados.
El objetivo de Pablo no era
avergonzar a los corintios con todas sus palabras de amonestación, sino más
bien convencerlos de su actitud equivocada y volverlos al buen camino, para lo
cual ha utilizado toda clase de argumentos que les enseña que las divisiones
que estaban provocando dentro de la iglesia eran contraria a la voluntad de
Dios. (Según se ve en los capítulos anteriores)
El objetivo de Pablo no era tratarlos
como un duro superior (como un mandamás), sino amonestarlos (corregirlos) como
un padre amoroso. Uno puede darse cuenta a través de las palabras que Pablo ha
utilizado en esta carta, de su genuina preocupación por la salud espiritual de
los corintios, en ningún momento sus palabras han sido hirientes, sino que se
ha esforzado por poner todos los argumentos morales y espirituales para
fundamentar su posición. También les recuerda la autoridad que tiene sobre ello
no solo como ministro del evangelio, sino como su propio padre en la fe.
Establecer verdades espirituales y
morales acerca del estado de salud espiritual de una iglesia con palabras
aparentemente duras puede ser doloroso para quien las escucha si lo hace en la
carne, pero si las escucha en el espíritu y con objetividad, podrá ver que el
único deseo de quien las dice es edificar, restaurar y conducir al buen camino.
La vida de Pablo no había sido fácil,
como ministro del Evangelio había sufrido mucho y su preocupación por las
iglesias que había fundado era genuina y pura; éste al verse limitado por no
poder visitar las iglesias, se valía de la ayuda de sus fieles colaboradores
que, unidos a él velaban por la salud espiritual de las iglesias, sin embargo,
las oraciones de Pablo por las iglesias nunca faltaban.
Una de las claves en todo ministerio
es tener personas de confianza, que cumplan con las características de un
verdadero siervo de Dios y que sean capaces de conducir a la iglesia por el
camino de la verdadera fe, y por ello siempre les exhorto a sus colaboradores a
buscar hombres idóneos para el ministerio que pudieran ser un verdadero apoyo
para el cuidado espiritual de las iglesias.
Los verdaderos siervos de Jesucristo,
son aquellos que anteponen lo de Dios a sus propios intereses, son aquellos que
aguantan mucho por amor a Cristo. No es de todos ser así, porque muchos son los
llamados pero pocos los escogidos… los buenos obreros, son de valorar y de
apoyar.
El apóstol les dice que espera pronto
ir y confrontar a estas personas envanecidas, no con palabras, sino con el
poder y respaldo del Espíritu Santo. Si hay algo que caracterizo a Pablo fue
que no era un hombre de solo de palabras, sino de hechos, ya que su conducta,
convicciones y sobre todo la presencia de Dios en él lo respaldaba y era su
mejor carta de presentación.
La idea de Pablo no era causar
problemas o agrandar las divisiones, sino por el contrario, poner un punto
final a ello. Confrontar muchas veces es visto como pleitear con las personas;
pero no es así, confrontar es establecer verdades bíblicas con el objetivo de
hacer volver a quienes se han desviado tras la confusión o la mentira de
Satanás o de sus propios corazones.
Pablo esperaba ver en estas personas
poder y respaldo espiritual.
v. 19 Pero iré pronto a vosotros, si el
Señor quiere, y conoceré, no las palabras, sino el poder de los que andan
envanecidos.
Muchos creen tener la razón de lo que
piensan y hablan, pero si ello no cuenta con un respaldo espiritual, entonces
solo queda en palabras que el viento fácilmente puede llevarse.
El detalle no es lo que hablamos,
sino si esas palabras cuentan con un respaldo de lo alto… a los verdaderos
siervos de Dios los hechos de poder les siguen y les brindan su respaldo.
Pablo daba testimonio de ello:
1 Corintios 2:3-5 Y estuve entre vosotros con
debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con
palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y
de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres,
sino en el poder de Dios.
Lo que hablara siempre en favor
nuestro serán los hechos que Dios haga a través de nosotros que sirvan como un
puente que lleve a las personas a evangelio de la verdad y los acerque más a
Dios en la fe.
v.20 Porque el
reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.
I.
EL SERVICIO SIN
PODER ES INÚTIL
Lucas 5:5-6 Respondiendo Simón, le dijo: Maestro,
toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra
echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red
se rompía.
Pedro y sus amigos habían pasado toda
una noche sin pescar nada, pero la fe que depositaron en las palabras dichas
por Jesús, les impulso a obedecerle y como resultado obtuvieron una gran
recompensa. No solo la de los peces capturados, sino el hecho de convertirse en
discípulos de Jesús.
Los hechos maravillosos de Dios no se
olvidan.
Juan 21:1-8 Después de esto, Jesús se
manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de
esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el
de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. Simón
Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo.
Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada. Cuando ya
iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; más los discípulos no sabían
que era Jesús. Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.
Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la
echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. Entonces aquel
discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando
oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se
echó al mar. Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red
de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.
Las palabras cuando no son
acompañadas de poder de lo alto fácilmente pueden ser olvidadas, pero cuando
estas han causado un impacto en el corazón de la persona porque hubo un hecho
que le respaldo, esas palabras no serán olvidadas jamás.
Los discípulos no olvidaron lo que
Jesús había hecho por ellos, Juan fue más rápido que Pedro en reconocer que era
Jesús quien estaba a la orilla, pero eso no detuvo a Pedro y a los demás a
creer que era Jesús quien de nueva cuenta los había vuelto a bendecir con esa
cantidad de peces… ciertamente era como un eco de lo que desde un inicio Jesús
había destinado para ellos: “Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás
pescador de hombres.” (Lc. 5:10b)
Jesús los quería pescando hombres,
trayendo almas al arrepentimiento y a los pies de Dios. Es verdad que el miedo
se había apoderado de sus corazones, puesto que después de la muerte de Jesús
todos se habían vuelto fugitivos de los romanos y de los judíos que querían
matarlos…
El miedo siempre representara un
problema para todos los que quieran servir a Cristo, este buscara paralizar sus
acciones, y sus pensamientos llevar cautivos para no realizar la obra de Dios.
Ante esto solo el perfecto amor de Dios es capaz de vencer al miedo y brindar
la confianza a los servidores para que no se detengan en la labor encomendada.
Ese amor es dado por Dios, para con Él mismo y para con los demás.
II.
TODA LABOR QUE
HAGAMOS EN DIOS TENDRÁ SU FRUTO
Proverbios 14:23 En toda labor hay fruto; Mas las
vanas palabras de los labios empobrecen.
No es el hablar bonito, es el
trabajar arduamente en la obra de Dios lo que brindara una recompensa
satisfactoria. Y no hablamos de lo que materialmente podamos lograr, no, veamos
esto de forma espiritual: lo gratificante que es obedecer, ver a las personas
acercándose a Cristo, ver como sus vidas fructifican espiritualmente, etc.
también debe ser considerado como un fruto de la labor.
Si pensamos en el ejemplo de la pesca
de los discípulos, vemos que la gran cantidad de peces fue su fruto por su
labor, esa fue su recompensa… pero si pensamos en los miles de millones de
personas que a lo largo de la historia han creído en Jesucristo por la obra del
Espíritu, pero por todo lo que estos hombres sembraron, vemos que hay un fruto
que no ha dejado de fluir.
Juan 15:16 No me elegisteis vosotros a mí,
sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis
fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en
mi nombre, él os lo dé.
Estas palabras tuvieron un impacto en
los discípulos, porque su fruto aún permanece. Fueron ellos quienes con la
ayuda del Espíritu Santo sembraron semillas de amor, fe y esperanza en Cristo.
La doctrina que Pablo nos dio inspirada por Dios, ha creado hombres y mujeres
de fe, que proclaman el evangelio a pesar de las luchas que puedan existir.
Ese es también nuestro llamado: que
llevemos fruto y que este permanezca.
Juan 15:20 Acordaos de la palabra que yo os he
dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a
vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la
vuestra.
Luchas habrán, eso es claro, pero si
nosotros damos testimonio de que guardamos la palabra de Dios, también las
personas que nos oyeren la guardaran, y si esta palabra es predicada con hechos
poderosos, cuanto más las personas la atesoraran en sus corazones.
La pregunta que muchas veces nos
hacemos es: ¿Por qué si hemos tratado de dar palabras y hechos de Dios nos
han respaldado, las personas aun así nos dan la espalda o dudan de nosotros?
Esto no es por causa nuestra…
pensemos en Pablo, un hombre lleno de Dios, cuyas predicaciones iban
acompañadas de demostraciones del Espíritu Santo, y aun así las personas
dudaban de él. Esto no era culpa de
Pablo, esto es culpa (por así decirlo) de la misma naturaleza pecaminosa del
hombre.
Jesús mismo hizo tantas cosas
maravillosas y la gente aun así lo llevo a la cruz, esto fue a causa de la
dureza del corazón de las personas, de la incredulidad y descontento. Para el
ser humano es más fácil creer a la mentira e ir tras ella que creer a la verdad
y comprometerse con ella.
Los verdaderos siervos de Dios se les
ve como valientes o violentos no por un carácter desenfrenado o descontrolado,
sino más bien por el compromiso que adquieren al servir. Ya que saben que esto
les atraerá burlas, calumnias, difamaciones, conflictos, etc.
Pero quienes sirven a Dios
incasablemente tienen su vista puesta en el galardón y esto no es lo que pueden
obtener como pago o ganancia, sino más bien Cristo. Él es el mejor galardón, su
compañía y su presencia siempre son la mejor recompensa.
Hebreos 11:24-26 Por la fe Moisés, hecho ya
grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser
maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del
pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de
los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.
¿En quién o en que tenemos puesta
nuestra mirada o esperanza o fe? Si es Cristo de él recibiremos la recompensa, si es en lo
material, o pasajero también recibiremos una recompensa, la diferencia es que
con Cristo esta es eterna, mientras que con lo demás es pasajera y volátil.
Toda labor tiene su fruto, Dios sabe
pagar a sus siervos, la biblia establece que…
Proverbios 27:18 Quien cuida la higuera comerá su
fruto, Y el que mira por los intereses de su señor, tendrá honra.
Y está bien pedir a Dios que nos
bendiga, pero la mira debe siempre estar puesta en Cristo y en la gloria que
podemos dar con nuestra labor a Su nombre.
III.
EL PODER DEL
SERVICIO PROVIENE DEL ESPÍRITU SANTO
Hechos 1:6-8 Entonces los que se habían
reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este
tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones,
que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder,
cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en
Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Los discípulos estaban preocupados
por si su nación querida seria restaurada, sin embargo, el interés de Cristo no
era que se sintieran preocupados por ello, sino más bien que pusieran su mirada
en la labor que tenían por delante.
Hay muchas cosas de las cuales nunca
sabremos una respuesta, nunca sabremos un porque, pero de lo que si podemos
estar seguros es que en cualquier etapa en la que Dios nos meta estaremos
acompañados por Él y por Su Espíritu.
Todo lo que hagamos si no está
acompañado del Espíritu Santo será infructífero. El poder que poseemos no es
nuestro, es de Dios, por tanto, quien debe recibir la gloria de ello es Dios.
Los discípulos tenían un largo camino
por delante, un gran trabajo que hacer y no solo para con otras personas, sino
también para con ellos mismos. El Espíritu Santo los siguió capacitando,
instruyendo para toda buena obra. Para que sus días fueran fructíferos y
pudieran ver la mano de Dios en todo.
Ganar almas, procurar sanidades,
hacer liberaciones, levantar iglesias, predicar el evangelio, instruir a las
almas, levantar pastores, maestros, profetas, etc., no podía hacerse bajo
fuerzas humanas, solo Cristo a través de su Espíritu podía procurar todo esto.
Los discípulos debían aprender a
depender del Espíritu Santo, ya habían estado dependiendo de Cristo lo cual se
les facilito porque lo veían y tocaban, pero ahora la fe debía llevarlos a un
nivel más profundo, donde debían depender de quien no podían ver ni tocar, solo
sentir y oír.
Los buenos servidores llenos de poder
del Espíritu, han aprendido a oír con oídos espirituales y a obedecer lo que no
pueden ver.
El ojo es bueno y es útil para el
servicio de Dios, pero es el oído el que debe ser desarrollado.
Es a través del oído que las voces
correctas llegan a nuestra mente y corazón. Así como también si estas son voces
extrañas.
Juan 10:27-28 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las
conozco, y me siguen, yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie
las arrebatará de mi mano.
Es tener nuestro oído atento a las
órdenes del Espíritu Santo lo que nos permitirá tener un servicio exitoso.
Porque muchos pueden tener dones
espirituales y demás, pero si sus oídos están contaminados con palabras vanas
que los llevan a la incredulidad y a la rebeldía, entonces es en vano lo que
puedan poseer del Espíritu Santo.
·
Los discípulos fueron llenos del Espíritu Santo, pero fue su obediencia a
la voz del Espíritu lo que los llevo a ser fructíferos.
Hechos 20:19-23 sirviendo al Señor con toda humildad,
y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los
judíos; y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros,
públicamente y por las casas, testificando a judíos y a gentiles acerca del
arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo. Ahora,
he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de
acontecer; salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio,
diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.
Pablo sabía lo que le esperaba cada
que iba a algún lugar a predicar, porque el Espíritu Santo lo preparaba para
ello. Él había desarrollado su oído para obedecer a lo que se le mandaba, no
importante su propia vida, Pablo prefería obedecer a Dios.
Hechos 13:1-3 Había entonces en la iglesia que
estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba
Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el
tetrarca, y Saulo. Ministrando estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu
Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.
Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron.
Fue el Espíritu Santo quien les
ordeno, y la iglesia obedeció. Estar llenos del Espíritu, es tener obediencia,
sumisión y disposición a Dios por sobre nosotros mismos.
No podemos pensar que poseer dones
espirituales es el todo del Espíritu, con Dios no hay límites, por ende,
disponer nuestra vida a Él nos llevara a glorificar Su nombre y a dar
testimonio de Su gran poder. No con palabras, sino con hechos.
IV.
EL PODER QUE RESPALDA
A LOS SERVIDORES DE DIOS
Hechos 10:44 Mientras aún hablaba Pedro estas
palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.
El Espíritu Santo que había ordenado
a Pedro ir donde Cornelio, se manifestaba al momento que este predicaba la
palabra. Esto fue evidencia de que Dios no hace acepción de personas… Pedro
comprendió que el poder del Espíritu estaba a disposición aun de los gentiles,
cuando estos disponían su corazón a Dios.
Hechos 10:45-47 Y los fieles de la circuncisión
que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los
gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban
en lenguas, y que magnificaban a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso
alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el
Espíritu Santo también como nosotros?
La predicación del evangelio junto a
los hechos de poder nos llevará lejos y nos harán profundizar aún más en el rio
del Espíritu y en los corazones de los oidores.
Hechos 16:13-15 Y un día de reposo salimos fuera
de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos,
hablamos a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia,
vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba
oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que
Pablo decía. Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si
habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó
a quedarnos.
Lo que bien pudo comenzar como una
simple platica, el Espíritu Santo aprovecho la oportunidad para entrar al
corazón de esta mujer y que ella junto a su casa pudieran recibir la bendición
del Señor.
Pablo era un hombre lleno del
Espíritu, por ende, quienes estaban a su lado podían sentir esa presencia y esa
autoridad espiritual cuando él hablaba, tanto así que esta mujer fue salva y
bautizada.
Hechos 16:30-34 y sacándolos, les dijo: Señores,
¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y
serás salvo, tú y tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos
los que estaban en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche,
les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos
a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a
Dios.
Cuando el carcelero presencio el
poder de Dios sobre Pablo y Silas, sintió en su corazón algo que lo estremeció,
lo cual lo llevo a creer en Cristo y confesarle. Hubo un cambio grande en esta
vida, ya que luego que les había maltratado, lavo las heridas de ellos y les
sirvió.
Una verdadera conversión se muestra
con cambios, los cuales solo pueden ser procurados por el Espíritu Santo que
toma posesión (por así decirlo) de la persona que lo recibe.
Siempre habrán hechos que sigan a los
verdaderos siervos de Dios. Y estos hechos tienen por objetivo glorificar a
Dios y llevar a más personas a Cristo.
CONCLUSION
Debemos entender el gran significado
de las palabras de Pablo a los Corintios
v.20 Porque el reino de Dios no
consiste en palabras, sino en poder.
Muchos eran los que se habían
levantado creyendo conocer más que Pablo, y trataban de confundir a los demás
de la iglesia para que estos dudaran de Pablo y de la veracidad de su
ministerio y llamado.
Está bien que se levanten muchas
voces queriendo desprestigiar a los siervos o siervas de Dios. Pero hay algo
que debemos dejar claro: Dios respalda a los que llama a su servicio.
Si los miembros de una iglesia
quieres dudar de los siervos, está bien, pero antes de emitir juicio deberían
ver las obras, los hechos que respaldan la labor de esta persona. Porque es
peligroso proferir palabra sin saber si en verdad esa persona es siervo de Dios
o no, no vaya ser que estemos peleando con el Hacedor.
Hechos 5:34-39 Entonces Gamaliel, un fariseo que
era doctor de la ley y a quien todo el pueblo respetaba, se levantó ante el
concilio y ordenó que sacaran por un momento a los apóstoles; luego dijo:
«Varones israelitas, piensen bien en lo que van a hacer con estos hombres. Hace
ya algún tiempo, se levantó Teudas, quien se jactaba de ser alguien, y logró
que se le uniera un grupo como de cuatrocientos hombres; pero lo mataron, y
todos los que lo seguían fueron dispersados y exterminados. Después, cuando se
hizo el censo, se levantó Judas el galileo y logró que muchos del pueblo lo
siguieran. Pero también lo mataron, y todos los que lo seguían fueron
dispersados. Por eso les digo ahora: Olvídense de estos hombres. Déjenlos.
Porque si esto que hacen es de carácter humano, se desvanecerá; pero si es de
Dios, no lo podrán destruir. ¡No vaya a ser que ustedes se encuentren luchando
contra Dios!»
DIOS DA TESTIMONIO DE SUS HIJOS, y
sabe responder por ellos, cuando estos se ven en aprietos y cuando se les
cuestiona su llamado o ministerio.
Veamos lo que hay detrás de los
servidores de Dios:
· Veamos la fuente del poder de ellos
· Veamos los hechos que los respaldan
· Veamos su testimonio
· Veamos su comunión con Dios
No pensemos que por ser siervos de
Dios no habrá errores, claro que los habrá, pero veamos lo espiritual que los
respalda. Porque si Dios que es Perfecto y Santo no los ha desechado aun,
porque los hemos de denigrar nosotros.
Pensemos que todos hemos sido
llamados a servir a Dios, y en cualquier momento de nuestro peregrinaje,
también podremos estar en esa posición.
Pablo tenía derecho de defender su
ministerio, su llamado, ya que no era en valde todo el esfuerzo, lágrimas y
sufrimiento que había llevado para levantar tremenda obra en el nombre de
Cristo.
Al final él les pregunta…
v.21 ¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con
vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?
No es una amenaza, más bien es una
forma de hacer entrar en razón a sus lectores. La vara no vendría de parte de
él, sino de Dios, ya que el pueblo era
de Dios, pero el amor y la mansedumbre serían las herramientas que podrían
penetrar en el corazón de los corintios para que reaccionaran y se volvieran al
buen camino.
Lo que Pablo deseaba era que
comprendieran que muchos son los que se pueden levantar, pero los hechos y
obras que les sigan son los que verdaderamente darán testimonio de quienes son
en Cristo. Ya sea buenos o malos siervos.
Juan 10:38 Mas si las hago, aunque no me creáis
a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y
yo en el Padre.
Más hablan las obras que las propias
palabras.

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