Tentación, prueba y fidelidad

 


TENTACION, PRUEBA Y FIDELIDAD

1 Corintios 10:11-13

 

Predicado: Hna Cory Martinez

Fecha: 13 de Noviembre 2022

 

INTRODUCCIÓN

En la iglesia de Corinto existía un grupo que por sus conocimientos habían logrado una comprensión más amplia del evangelio, sin embargo, esto había provocado un exceso de confianza que los hacia cometer varios errores.

Esta es la razón por la Pablo está tomando al pueblo de Israel como un ejemplo de las cosas que no debemos hacer, ya que Israel se había confiado muchas veces de lo que ellos significaban para Dios, y por eso se habían revelado muchas veces.

Ciertamente el exceso de confianza es peligroso, porque nos hace pensar que podríamos ser inmunes a las consecuencias de nuestras acciones, solo por el hecho de creer ser hijos de Dios.

Hebreos 12:6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.

Como hijos de Dios seremos disciplinados por nuestras malas acciones o decisiones. Estas no podrán ser pasadas por alto.

La tentación de rebelarse en contra de Dios siempre estuvo delante de los israelitas, lastimosamente su exceso de confianza y el oír voces ajenas como falsos maestros o profetas pesaban más en sus corazones que lo que Dios había dicho a ellos a través de Sus profetas y Su ley.

En los versículos del 1 al 10 vemos como Pablo hace un recuento de lo que Israel era: idolatras, fornicarios espirituales, tentadores a Dios, desobedientes, murmuradores, etc.

Lo que debemos comprender es que la tentación de hacer el mal siempre va estar presente en la vida de todo creyente, pero eso no debería ser motivo suficiente para caer en ella.

Como nación, ellos cometieron muchos errores y tuvieron que pagar las consecuencias de ello; sin embargo, dentro de todo esto hay algo que nunca les falto, y esto era LA FIDELIDAD DE DIOS.

No es que Dios tolerara el pecado de su pueblo y mucho menos que lo aceptara, NO, lo que podemos ver en cuanto a la fidelidad es que, esta también se muestra al momento de disciplinar o corregir el comportamiento de su pueblo. Dios es fiel para corregir.

Números 14:18 Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos.

Dios sabe perdonar, pero eso no va a librar al hombre de enfrentar las consecuencias de sus actos o decisiones. Por eso no deberíamos de actuar apresuradamente.

En cuanto a los que estamos bajo la gracia, debemos entender que tenemos una responsabilidad más grande que la de Israel, ya que, al tenerlos a ellos como ejemplo, a nosotros se nos exige (por así decirlo) evitar caer en esos mismos errores.

V. 12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

V.12 (TLA) Por eso, que nadie se sienta seguro de que no va a pecar, pues puede ser el primero en hacerlo.

Pablo era consciente de que hay tentaciones pueden ser muy llamativas y seductoras, pero nuestra invitación es a mantenernos firmes en la fe que profesamos. Que esa fe no solo sea de labios, sino de hechos.

El exceso de confianza y el mal uso de la libertad cristiana que poseemos pueden exponernos demasiado a la tentación y hacernos partícipes de terribles pecados.

Esto es lo que le paso a Israel, que al creer que por el pacto que Dios había hecho con Abraham, esto les daba el derecho automáticamente de heredar todas sus promesas y librarlos de todo esfuerzo o responsabilidad por ellas (lo cual es erróneo).

Génesis 17:7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti.

Sin embargo, ni por todo esto Dios pasó en alto su desobediencia.

Es que debemos comprender que no por ser hijos, estamos libres de hacer cuanto queramos, las promesas estarán ahí, pero mientras Dios no considere que estamos preparados para recibirlas, no las recibiremos. Y esto ya no depende de Dios, sino de nosotros.

Romanos 11:20 Bien; por su incredulidad fueron desgajadas (arrancadas), pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.

Pablo nos invita a respetar a Dios y la fe que tenemos en Él, a no caer en el error de ensoberbecer el corazón para que no perdamos las promesas que hemos recibido, o dilatemos el tiempo en que las podemos recibir.

En cuanto a las tentaciones y el ejemplo que tenemos de parte de Israel, Pablo continua su explicación, admirando un atributo maravilloso de Dios, el cual es SU FIDELIDAD, esto como algo delo cual el creyente puede tomarse.

v.13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

 

I.                 NO OS HA SOBREVENIDO NINGUNA TENTACIÓN QUE NO SEA HUMANA

Aquí aparece una palabra que en el idioma griego puede tener dos significados diferentes dependiendo de su aplicación. La palabra es peirasmós la cual aquí se traduce como tentación, pero también puede ser traducida como prueba.

·       Si se usa en relación al trato de Dios con sus escogidos se usa esta palabra como prueba. Generalmente, las pruebas tienen el objetivo de formar nuestro carácter y dependencia de Dios para prepararnos para un futuro mejor o recibir alguna bendición. 

 

·       Cuando se usa con referencia al diablo significa tentar, y esto es cuando somos seducidos por el enemigo para romper nuestra comunión con el Padre celestial, esto nos hace peores personas y tiene como único fin destruirnos.

Prueba: Acción de probar a alguien o algo para conocer sus cualidades, verificar su eficacia, saber cómo funciona o reacciona, o qué resultado produce.

Un ejemplo de ello es JOB, Dios permitió que Satanás tocara a Job y su proceso fue doloroso y traumático, sin embargo, Job nunca se apartó de Dios, ni dudo de Él, por lo que al final fue doblemente bendecido y restaurado.

Notemos algo: Job no vio sus calamidades como tentaciones, sino como pruebas, las cuales le acercaron más a Dios, a pesar que en el proceso muchos le incitaron a negar su fe.

Job tuvo un cambio en su carácter al final del proceso ya que su comunión con Dios se fortaleció, y su corazón para con los demás se restauró, él tuvo la madures de orar por quienes le habían dañado su corazón e incitado a ir por otros caminos.

Tentación: En simples palabras, es el impulso de hacer o tomar algo atrayente pero que puede resultar inconveniente.

Muchas veces queremos excusar nuestras tentaciones como “particulares”, “singulares” o “muy únicas”. Pero la Palabra nos recuerda que nuestra tentación no es única o especial ya que muchos otros hombres y mujeres de Dios han enfrentado la misma tentación o una similar, y han encontrado fortaleza en Dios para vencer la tentación.

Como seres humanos imperfectos en la carne, siempre estaremos expuestos a caer en el lazo de la tentación y esto es algo que no podremos evadir.

Ante la tentación lo que bíblicamente es recomendado es estar ALERTAS y HUIR.

1 Pedro 5:8 Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.

El enemigo presentará escenarios atrayentes para que caigamos en ellos y pequemos contra Dios, pero permanecer alertas en el Espíritu nos ayudara a detectar cuando esto se esté dando y con sabiduría de Dios poder huir de ahí.

·       No solo debemos cuidarnos del diablo, también debemos cuidarnos de nosotros mismos.

Mateo 26:41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

“Que nuestro espíritu esté dispuesto a la verdad”, significa que la parte espiritual dentro demuestra vida siempre estará deseando más de Dios, y estará alerta y receptiva a lo de Dios, pero lo que le detiene a conseguirlo es la carne, la cual según las palabras de Jesús es débil.

Lo cual nos recuerda que: La lucha espiritual dentro de cada creyente es muy real.

Gálatas 5:16-17 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

La carne siempre buscara que hagamos lo contrario a lo que el Espíritu de Dios nos mande… aquí es donde la obediencia, la fe y el amor a Dios juegan un papel muy importante en cada creyente; estas son armas que Dios ha dejado para que podamos vencer la tentación o salgamos victoriosos de alguna prueba. (es por eso que los furtos del espíritu están después de esos versículos, porque son los que nos ayudan a vencer a la carne)

Entendamos algo: Nunca seremos tentados con algo que vaya contra los deseos de nuestra carne.

Ejemplo: Si estamos enfermos y el deseo nuestro es estar sanos, seremos tentados a renegar por como Dios nos tiene; y le culparemos a Él.

Solo recordémonos de Job que bien pudo hacerlo con la enfermedad que llego a su piel, pero no lo hizo.

Debemos meditar en cómo estamos viendo lo que estamos viviendo. Si eso nos está acercando a Dios o nos está alejando de Él.

Muchos creen que tentación del ser humano son las mujeres, los hombres, las drogas, los juegos de azar, el alcohol, el cigarro, los chismes, etc., pero ciertamente eso siempre estará presente; el problema de la tentación viene cuando los ojos del hombre o mujer se fijan codiciosamente en lo que ven. Por ende, la tentación nace en el corazón perverso del hombre. Porque no es lo que vemos, sino como lo vemos.

Pensemos en Israel: Ver otros dioses, no debería haber sido tentación para ellos puesto que tenían a Jehová de los Ejércitos como el Dios verdadero, el problema de ellos radicaba en el corazón desleal que tenían para con Dios.

Esto nos hace pensar que la tentación no nace en lo que externamente hay a nuestro alrededor, que juega un papel importante, sí, pero la raíz de esto se haya en el corazón del ser humano.

Es muy cierto que no debemos estar donde sabemos que podemos sucumbir ante lo que veamos… prevenir no es cobardía, pero mejor fuera afirmar nuestras convicciones espirituales.

Prensemos en José, el soñador: Su tentación (la mujer de su amo) vivía en la casa donde él trabajaba, huir de ella no era tan fácil e hizo lo más que podía por evitarla… pero llego el día donde tuvo que enfrentar esa tentación para ser libre de ella y fue su convicción en el Dios de los cielos lo que le hizo HUIR, no dejando de lado que huyo semi desnudo.

Lo bíblicamente recomendable ante la tentación es HUIR.

Ante la prueba, lo mejor es RESISTIR en comunión con Dios.

Y así podemos mencionar a muchos personajes bíblicos que fueron tentados y no cayeron en ello… el mismo Señor Jesucristo fue tentado por el propio Satanás, pero vemos su victoria sobre ello, no dándole largas a Satanás, que, al verse confrontado con la palabra escrita, no tuvo más remedio que huir.

 

II.               FIEL ES DIOS, QUE NO OS DEJARÁ SER TENTADOS MÁS DE LO QUE PODÉIS RESISTIR, SINO QUE DARÁ TAMBIÉN JUNTAMENTE CON LA TENTACIÓN LA SALIDA, PARA QUE PODÁIS SOPORTAR.

Dios ha prometido supervisar toda tentación que llegue a nosotros a través del mundo, la carne o el diablo. Él promete adaptarla de acuerdo con nuestras capacidades y nuestro nivel para soportar. Lo importante es que durante el proceso confiemos en Él y no en nosotros mismos.

Dios nos conoce, Él sabe cuánto podemos soportar, por tanto, las tentaciones o pruebas no serán fuera de nuestro nivel.

Esto es como un vehículo, cada vehículo tiene su capacidad en cuanto al peso que puede soportar para que este rinda correctamente y no se arruine. Colocar más del peso que tiene establecido es sobrecargarlo y causar su deterioro más rápidamente.

Dios sabe cómo somos y cuál es nuestro nivel. En los momentos de la prueba, muchas veces pensamos que desmayaremos, que no aguantaremos y que moriremos; pero cuando el tiempo pasa podemos ver que con Dios pudimos salir en victoria.

Salmos 103:14 Porque él conoce nuestra condición; Se acuerda de que somos polvo.

Dios conoce que tan fuertes o débiles somos, que tan espirituales podemos ser o no… pero jamás nos mandara una prueba que supere nuestras capacidades. Porque eso sería injusto y Dios no es injusto.

Dios conoce el tipo de prueba, la duración de la prueba, el peso de la prueba que nos permitirá pasar… Dios también sabe si la aprobaremos o no… por tanto ¿Que nos resta a nosotros?… CONFIAR Y PERMANECER EN COMUNION CON ÉL.

1 pedro 4:19 De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.

Encomendar nuestras almas, es confiar en que Dios sabe lo que está haciendo… Hacer el bien, es permanecer en sus caminos, en su servicio y en su voluntad.

Dar la vuelta y regresar a la antigua vida es caer en la tentación o prueba. Es imitar el comportamiento de Israel, que cuando no les parecía como iban las cosas, se rebelaban contra Dios y se iban tras otros dioses.

Es necesario que las pruebas vengan a nuestras vidas, ya que estas revelaran de que esta hecho nuestro corazón y que tan firme es nuestra fe. También nos transformará y nos hará mejores personas, la clave es que cuando estemos en medio de ellas nunca nos apartamos del amor de Dios y siempre mantengamos esa comunión con Él.

Deuteronomio 8:2 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.

Dios sabia de que estaba hecho el corazón de los israelitas, pero ellos necesitaban conocer su propio corazón perverso y engañoso… El desierto fue una de las pruebas más largas y duras que les tocó vivir, donde lastimosamente muchos cayeron en sus concupiscencias y oyeron su corazón malo, entonces no pudieron contemplar las promesas de Dios y aunque sus generaciones si lo hicieron, luego se apartaron de Dios.

Dios es justo en lo que permite que vivamos, pero debemos entender algo: Una cosa es lo que Dios manda como prueba para que seamos fortalecidos, para crezcamos en la fe y espiritualmente… y otra muy diferente es lo que vivimos a causa de nuestras malas decisiones; estas consecuencias serán usadas también por Dios para enseñarnos algo, pero no fueron en un inicio parte del plan de Dios para nuestras vidas.

La tentación así mismo puede venir a nosotros por parte de Satanás (ya que la biblia establece que Dios no tienta a nadie), ante esto el único fin es apartarnos de la comunión de Dios y destruir nuestra alma, lo que nos invita a estar alertas y saber discernir que es lo que estamos viviendo.

El pueblo de Dios tuvo que vivir pruebas, otros fueron tentados, pero de lo que podemos estar seguros es que no hubo momento en que no gozaran de FIDELIDAD DE DIOS.

Veamos algunas áreas en las que podemos contemplar la fidelidad de Dios:

·       Dios es fiel para darnos fuerzas, cuando ya no tenemos ninguna.

Isaías 40:29 Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

·       Dios es fiel para santificarnos.

1 Tesalonicenses 5:23 Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

·       Dios es fiel en medio del sufrimiento.

Salmos 31:7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia, Porque has visto mi aflicción; Has conocido mi alma en las angustias.

·       Dios es fiel independientemente de nosotros.

2 Timoteo 2:13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.

·       Dios es fiel para perdonar nuestras faltas.

1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

·       Dios es fiel con los que llama.

1 Corintios 1:9 Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor.

·       Dios es fiel en la esperanza.

Hebreos 10:23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.

·       Dios es fiel con sus promesas.

Romanos 4:19-22 Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

 

Y así hay muchos otros aspectos en los que podemos admirar la fidelidad de Dios. Él no nos ha dejado desarmados como para no salir de alguna tentación… ya que, juntamente con la tentación o prueba, está la salida.

Dios ha prometido no solo controlar nuestra tentación, sino también proveer una salida en los tiempos de tentación o prueba. Nunca nos forzará a usar la salida, pero Él dará la salida. Queda de nuestra parte si tomamos la salida de Dios o no.

En cuanto a esta salida debemos aclarar que…

·       La salida no es lo mismo que un “alivio” de la presión de la tentación.

Esto es cuando se busca huir de la tentación o prueba sin haber glorificado a Dios. No hubo cambios, transformaciones, madurez, etc., simplemente salimos de la prueba de la misma forma en la que entramos… entonces entendamos que no salimos de la prueba, simplemente le buscamos un alivio a la misma.

Hay veces en las que nos enfrentamos a las mismas pruebas en todo lugar al que vamos, aquí no debemos ver lo exterior, sino preguntarnos qué es lo que está mal en nosotros (porque la prueba es para nosotros), ante este tipo de situaciones lo más seguro es que hemos buscado alivios de las pruebas, pero nunca las hemos aprobado, y por eso Dios sigue permitiendo que vivamos eso una y otra vez hasta que nosotros seamos transformados para bien y glorifiquemos a Dios con ello.

 

·       La salida no nos lleva a un lugar donde escapamos de toda tentación (eso solo será en el cielo); la salida nos lleva al lugar donde podemos soportar.

Veamos este ejemplo: En el mercado, un niño pequeño cerca de unos dulces parecía que iba a poner algunos en su bolsillo y salir por la puerta. Un empleado vio al niño por largo tiempo, y finalmente le dijo. “Parece que estás intentando tomar algunos dulces”. A lo que el chico respondió, “Se equivoca señor. Estoy intentando no hacerlo.” ¡Por ese momento, él pudo soportar!

No podemos detenernos a contemplar la prueba o la tentación… porque tarde o temprano podríamos sucumbir ante ella.

 

CONCLUSION

La salida que Dios nos ofrece tiene que ver con los resultados o frutos de la comunión que tengamos con Él. Esto es con lo que crezcamos o maduremos dentro de la misma prueba y que podamos con sabiduría rechazar la tentación. El mejor ejemplo que tenemos es Jesús.

Cuando fue tentado supo rechazar la tentación. Su salida fue lo que espiritualmente había adquirido durante esos 40 días de ayuno, lo cual juntamente con la palabra escrita sirvieron como espada y escudo contra esa tentación. La salida en Jesús fue lo que le ayudo a soportar.

Cuando tuvo que enfrentarse a la dura prueba de la crucifixión y muerte. Su salida se vio en el momento de su resurrección, ya que la muerte fue vencida, el pecado y satanás también. Vemos los frutos de su prueba.

1 Corintios 10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

Hay muchos ejemplos dentro de las escrituras de los que podemos tomar consejo, Israel es el que está más visible, y según Pablo, del que no debemos imitar.

Como hijos de Dios debemos cuidar nuestra vida cristiana entendiendo que vivimos en un mundo de maldad, donde Satanás buscará los medios de alejarnos de Dios, así como nuestra carne siempre tendrá esa lucha con el Espíritu para que no hagamos conforme a lo que Dios manda.

Por tanto, es nuestra responsabilidad guardar nuestra alma y cuerpo de toda contaminación y resistir valerosamente la tentación sabiendo que al final seremos recompensados por nuestra fidelidad.

Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.

Santiago 1:12

 

 


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