Algo nuevo saldrá a luz

 


ALGO NUEVO SALDRA A LUZ

ISAIAS 43:18-21

 

Predicado por: Hna. Cory

Fecha: 29 de Diciembre 2022

 

INTRODUCCION

Llegando al final de un año, lo que generalmente nuestra mente hace es empezar a RECORDAR, lo cual, no está mal hacerlo si se hace en el buen sentido de la palabra.

Isaías, versículos antes estaba haciendo memoria de lo que Dios siempre había hecho a favor de Su pueblo y parecería contradictorio que en el versículo 18, pida que esto sea olvidado. No obstante, puede ser que el profeta está pidiendo al pueblo que dejen atrás su pasado y que presten atención al presente y al futuro que tienen por delante.

Estas palabras son similares a las dichas por Pablo en… Filipenses 3:13-14 “olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús.”

La esencia de las palabras de Isaías son las mismas a las de Pablo, ya que ciertamente Dios tiene grandes cosas preparadas para sus hijos, las cuales serán desatadas cuando estos hayan dejado atrás el pasado y puedan extender su mira a lo que Dios tiene por delante de ellos.

El profeta Isaías les recuerda a los israelitas que Dios no solo los librará del cautiverio en Babilonia, sino que también proveerá para sus necesidades y los llevará a salvo a su propia tierra.

La idea de esto es alentar al pueblo a que, si Dios obro una vez a su favor, tiene la capacidad y la fuerza de volverlo hacer. Mientras Isaías escribía proféticamente a Israel, ellos estaban sumidos en las desesperadas circunstancias del cautiverio y el exilio. Dios quería que ellos pusieran sus ojos en la nueva obra que Él haría a su favor, aunque en esos momentos no pudieran verla físicamente.

Es verdad que este año 2022, ha sido de los más difíciles que hemos pasado en lo individual y personal con enfermedades, problemas familiares, laborales, ministeriales, etc., así como también es verdad que en ningún momento Dios nos dejó, ya que Su palabra siempre estuvo presente.

Como Iglesia también ha sido un año difícil, hemos sido desplazados o botados de dos lugares, donde como resultado nos hemos quedado sin un lugar para hacer los cultos, han criticado a más no poder lo que en la iglesia se hace, han hablado mal de lo que Dios hace en la iglesia por medio de sus vasos, personas se han ido y hablando cosas malas, etc., pero no podemos negar que Dios ha sido fiel para con Su iglesia en cuanto a que también en este año se nos otorgó la personería jurídica, vimos sanidades, milagros, liberaciones, etc., ciertamente Dios ha sido Bueno.

Y así podemos hablar de lo mal que nos fue, pero no podemos dar más énfasis a ello o sobrevalorarlo por sobre Dios, ya que debemos sobre exaltar siempre lo que Dios hace a favor, dando testimonio así de Su fidelidad y Su poder.

El pueblo de Israel estaba atrapado en el fracaso, el pecado y el pasado se había vuelto una pesada carga que les desanimaba constantemente, ellos nunca avanzarían hacia lo nuevo que Dios tenía, si no se deshacían antes de todo ello.

En cierta forma esto es similar a nosotros, ya que jamás podremos avanzar a lo que Dios tiene para nosotros si seguimos sumergidos en el ayer; y es por esto que Dios tiene ciertos consejos para nosotros, para que este 2023 podamos comenzarlo con una actitud diferente.

Tengamos presente algo… el 2023 puede convertirse en un año igual o diferente del 2022, todo dependerá de nosotros y de nuestro nivel de compromiso para con Dios. Si retrocedemos o avanzamos no depende de Dios, el camino Él lo abre y lo traza, la dirección Él la da, la cobertura y Su compañía siempre estará presente… pero de nosotros dependerá avanzar o no. Pensemos siempre que Dios quiere lo mejor para nosotros.

1 Pedro 5:7 echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

El Señor desea mostrarnos aún más el cuidado que tiene de nosotros, pero antes es necesario deshacernos de todo lo que nos asedia, atosiga, ahoga o molesta.

 

I.                 OLVIDANDO EL PASADO v.18

Hay un contraste en el pasaje, y es que en los versículos 16-17, se le pide a Israel que recuerde todo lo que Dios había hecho por ellos en la antigüedad, pero en el versículo 18, se les pide que lo olviden… la pregunta podría ser ¿Por qué?

·       Hay un sentido en el que debemos y podemos recordar el pasado y esto es en términos de la gran obra de Dios en nuestro favor.

·       Pero también hay otro sentido en el que debemos dejar atrás y olvidar el pasado, con todo su desaliento y derrota para avanzar hacia lo que Dios tiene para nosotros en el futuro.

Lo que debemos preguntarnos al momento de recordar algo es ¿Cómo me siento con esto? Y ¿Glorificaré a Dios con esto?

Si lo que recordamos nos trae felicidad, nos llena de agradecimiento o nos da una enseñanza para mejorar, entonces glorificamos a Dios con ello… pero si ese recuerdo nos trae tristeza, depresión, melancolía y dolor, entonces es mejor olvidarlo y si esto se nos hace difícil, entonces reprendámoslo y hagamos otras cosas a modo de ocupar nuestra mente, porque si sostenemos ese mal recuerdo muy seguramente el enemigo querrá jugar con nuestra mente y dañarnos con ello.

El problema de los recuerdos es que cuando la mente decide ponerlos delante de nosotros, solo decir “los olvido”, no basta… lo recomendable es orar, pedirle a Dios que nos ayude a olvidarlos y una vez terminada la oración, levantarnos y comenzar a ocupar nuestra mente en algo que glorifique a Dios.

Una persona dijo una vez: “Una mente desocupada es taller del enemigo”. Y no estaba errado, porque no solo es en el sentido de que una mente desocupada da lugar al enemigo para planear cosas malas para hacer… no… también debemos verlo desde el sentido que el enemigo muchas veces pone pensamientos o nos hace recordar cosas para traer a nosotros dolor, depresión, remordimiento y culpa.

La idea del enemigo es detenernos y estancarnos ya que estos afectaran al corazón volviéndose en estorbos al momento de querer entrar en comunión con Dios.

Isaías 59:2 pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

En este caso podríamos decir que esos pecados que se cometieron son hechos pasados y que al ser recordaron levantan una barrera entre Dios y nosotros.

Dios no es un Dios que se mueva en el pasado. Su mover es en un eterno presente. Para nosotros Su accionar es el presente y futuro. El pasado debe ser transformado a Gloria, Honra y Alabanza por las maravillas que ha hecho.

La pregunta es: ¿Qué es lo que debemos dejar atrás? Esto puede variar en cada persona, pero generalmente son:

a.     MOMENTOS, LUGARES, FECHAS, FRACASOS, ETC.

     ¿Cuántos cristianos hay que viven recordando lo que un día hicieron?, y parece que no se pueden perdonar por ello cuando Dios ya les perdono y les hizo salvos… y ¿Cuántos de ellos dejan que la culpa llene sus corazones y al momento de recordar se dan cuenta que no han podido perdonarse a sí mismos?

Hay momentos que quedan en la memoria para toda la vida, ya que el ser humano no fue diseñado para olvidar, pero si estos recuerdos no nos traen felicidad, ¿Por qué debemos de autodestruirnos cuando los recordamos?

            Ir a ciertos lugares, también trae memorias que pueden hacer sentir mal, ya que nos recuerda la antigua vida que llevábamos, esto debería ser motivo de agradecer a Dios ya que de esos lugares Él nos rescató. Pero la mente cuando no es dominada por el Espíritu Santo, es autodestructiva. Lo recomendable es evitar esos lugares, porque al final tampoco aportaran nada positivo a nuestra nueva en Cristo.

            Así sucede también con las fechas, por ejemplo, cuando recordamos la partida de un ser querido, el final de una relación, etc. llegar a esas fechas muchas veces es motivo de dolor y tristeza.

Cuando ciertas fechas importantes llegan es mejor redireccionar nuestros pensamientos y hacer memoria de lo bueno que Dios fue con esa persona, pensar en los momentos felices que se vivieron y dar gracias a Dios por ello. Bien, parecería fácil, pero no lo es… lo indicado es pedir a Dios Su consuelo y ayuda.

Pensemos este versículo:

Proverbios 4:23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

La idea del versículo también incluye la mente. Es de nuestra mente y emociones desenfrenadas que muchas veces causamos daño a los demás y también a nosotros mismos. Es por ello que debemos aprender a guardarlas bajo la dirección del Espíritu Santo.

Salmo 139:23-24 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.

b.     PERSONAS.

Esto podría ser aún más difícil que dejar atrás lo del punto anterior… porque muchas veces como hijos de Dios creamos lazos invisibles y muy fuertes con ciertas personas, que no aportan bendición a nuestra vida, esta es la razón por la que muchas veces Dios nos pide romper esos lazos.

A veces este rompimiento es tan difícil porque parecería que simplemente no podemos dejarlas atrás… el detalle es que ante los ojos de Dios esas personas son parte de un pasado que debe ser sellado o eliminado y si nosotros no tenemos la capacidad de romper esos lazos, debemos tener por seguro que Dios lo hará en su momento y a Su forma.

El detalle con esto es que estas personas significan un peligro para la salud mental, emocional y espiritual del hijo de Dios, ya que les evoca épocas, acciones o sensaciones que deben ser quitadas de la vida del creyente, porque pueden transformarse en tentaciones que provoquen poco a poco una caída espiritual.

Hay personas en nuestra vida que lejos de ser una escalera que nos ayude a subir y alcanzar nuestras metas, se convierten en anclas que nos detienen e impiden avanzar.

Este primer punto nos recuerda que no debemos luchar contra lo que Dios quiere para nuestras vidas… si Él quiere que nos deshagamos de momentos, lugares, fechas o personas, lo más recomendable es hacerlo, aunque esto duela al principio, Dios promete que veremos los cambios espirituales positivos y veremos Sus bendiciones… RECORDEMOS que está en juego no solo es nuestra felicidad o bendiciones, sino también el propósito y comisión de Cristo a través de nuestras vidas.

Los poderes de las tinieblas con frecuencia usaran nuestro pasado para acusarnos y mantenernos esclavos de nuestra propia conciencia o mente. Satanás y su ejército de demonios usaran nuestro pasado (llámese como se llame) para tratar de detenernos y que vivamos la vida que Dios desea.

Dios desea lo mejor para nosotros Filipenses 4:4 “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: Regocijaos”, Dios quiere gozo y felicidad para nuestras vidas, Satanás quiere todo lo contrario y usara los medios que le sean necesarios para impedir ese gozo, él usara nuestro pasado para cegarnos a todo lo que Dios ha hecho, está haciendo y hará por nosotros.

Recordemos que hay un sentido en que podemos recordar nuestro pasado, y esto es en cuanto a que, por medio de él, demos testimonio del poder de Dios y de donde Cristo nos rescató.

Pesemos en Pablo, siempre que él tenía la oportunidad daba testimonio de lo que era antes de Cristo, para que la gente conociera el poder transformador de Dios y de Su palabra… su pasado no era para deprimirse o hundirse en ese recuerdo; sino al contrario, su pasado era citado para dar gloria a Dios por sus grandes hechos.

Filipenses 3:7-8 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo.

Todo lo que Pablo fue y todo lo que él tenía, lo dio por basura y perdida, por amor a Cristo y así poder cumplir con su llamamiento y propósito en su vida.

No podemos llevar a cabo nuestro llamado si antes no dejamos atrás toda carga y estorbo. El pasado no debe formar parte de nuestro presente porque entonces retrasara nuestro buen futuro.

 

II.               DIOS HARA ALGO NUEVO v.19

No podemos deshacernos de nada sin la ayuda de nuestro Dios en la persona de Cristo y del Espíritu Santo. Cualquier esfuerzo humano podría ser bueno, más no es duradero; mientras que la intervención de Dios garantizara no solo dejar atrás el pasado y el fracaso, sino también brindara el espacio dentro de nosotros para lo nuevo que está por venir.

Jeremías 29:11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Dios tiene preparado algo bueno para nosotros… en el sentido literario del versículo, nos damos cuenta que los pensamientos de Dios se inclinan a darnos a cada uno de nosotros lo que esperamos.

Esto no es ninguna ley de atracción, sino más bien la mano de Dios detrás de todo lo que podamos recibir si es bueno y si es malo, tengamos por seguro que dejara su enseñanza y crecimiento.

Recordemos que lo “malo” que nos pueda acontecer, es permitido por Dios para que en su momento Su Nombre sea glorificado al testificar de ello. Todo esto debe dejar en nosotros una enseñanza y debe brindar a Dios un fruto agradable a Su paladar.

Lo bueno que recibamos, es directamente producto de Su favor inmerecido (gracia) que nos brinda la alegría y motivación para seguir adelante en Su camino.

Esto era lo que Dios quería transmitirle al pueblo de Israel, Él deseaba que sus corazones cobraran animo en medio de ese cautiverio, les estaba anunciando que Sus pensamientos acerca de ellos eran buenos, ya que tenía planificado sacarlos de esa tribulación.

v.19a “He aquí yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis?”

Esta parte, claramente nos expresa que estos exiliados pasarán por un segundo Éxodo, pero éste sería diferente al primero, ya que no experimentarían oposición por parte de un Faraón tiránico que recurre a la violencia para evitar su salida. El Señor levantaría a Ciro, un rey benevolente, que no solo les permitirá volver a Jerusalén, sino que también les proveerá con los fondos que necesitan para reconstruir la ciudad.

Esta es la razón del porque en los versículos siguientes, Dios les está hablando de provisión, ya que todo lo que ellos recibirían al momento de su salida y en su trayecto a su tierra, seria provisto del mismo cielo, de la poderosa mano de Jehová de los Ejércitos.

Quedarnos estancados en el pasado puede alejarnos de las cosas nuevas que Dios quiere hacer. Si Israel permanecía atascado en el desánimo y la seducción de Babilonia, nunca buscarían las cosas nuevas de liberación del exilio.

La pregunta ¿no la conoceréis?, nos deja ver una confrontación de parte de Dios. Ya que esta es la forma en que Dios les dice, “¡Despertaos! ¡Mirad alrededor! ¡Abrid los ojos! ¡Algo maravilloso está pasando! ¿No lo pueden ver? ¿No puede darse cuenta?”

Es algo similar con nosotros ya que Dios nos pregunta: “¿Te mantendrás en sintonía con Mi Espíritu?, Cuando te lleve a lo nuevo que tengo para ti ¿lo conoceréis?, ¿lo identificaras?, ¿sabrás que este nuevo nivel viene de parte mía?”

Nosotros tenemos una ventaja que los israelitas no tenían, y esto es la presencia del Espíritu Santo, lastimosamente tenemos algo en común con ellos, y esto es que muchas veces hacemos oídos sordos a la VOZ de Dios por medio de Su Espíritu; tal cual ellos hacían con la voz de Jehová por medio de los profetas.

Si deseamos salir adelante y tomar las promesas que Dios tiene para nosotros, debemos aprender a ESCUCHAR y a OBEDECER la voz del Espíritu Santo. Sino es así, entonces vamos rumbo a un 2023 igual que el 2022.

No basta con saber que los planes y pensamientos de Dios son buenos para con nosotros, y que Él desea darnos lo que esperamos… sino aprendemos a obedecerle y no nos comprometemos con ÉL, entonces no habrá cambios.

Estamos en una relación donde la voz de ambos es importante, pero es a la de Dios la que debemos obedecer.

 

Parte de lo nuevo que Dios hará porque está en Sus pensamientos para este próximo año es:

a.     Proveer de agua en medio del desierto, ríos en la soledad, etc. v.20

Cuando hablamos del desierto, estamos hablando de etapas de sequía no solo física, económica o emocional sino principalmente espiritual.

Los desiertos, son etapas donde nuestro corazón es seguramente probado por Dios, nuestras vidas deben pasar esos desiertos para poder desarrollar una comunión más íntima y plena con Dios, estas etapas son difíciles, pero Dios promete que proveerá de agua en medio de ellos.

Esto era garantía para el pueblo de Israel ya que Entre el cautiverio en Babilonia y el regreso a Israel, se encuentran cientos de millas de desierto. El pueblo de Dios no necesitaba tener miedo porque Dios abriría camino en el desierto, proveería aguas en el desierto, e incluso protegería a su pueblo de los animales, porque las fieras del campo me honrarán dice El Señor.

A menudo, cuando Dios hace una promesa, nos preocupamos por los detalles o los obstáculos para el cumplimiento de la promesa, pero Dios nos responde: “No te preocupes por eso. Otra vez abriré camino en el desierto. Déjame esos problemas a mí”. Debemos hacer el esfuerzo ya que llenarnos de ansiedad acabara nuestras vidas poco a poco…

Esta provisión de agua también significaba que, una vez entrados en sus tierras, ellos recibirían ayuda para poder edificar lo que estaba destruido y Dios se haría cargo de tocar corazones que los bendijeran para dicha labor. Esta provisión de Dios es para siempre, no por etapas ya que cuando se tiene una misión o un propósito que glorificara Su nombre, Dios sabrá de qué forma proveer lo necesario para se lleve a cabo.

Y no hablamos solo de temas tangibles, sino también intangibles, Dios proveerá de sabiduría, gracia, inteligencia, poder espiritual, guía, cobertura, etc. Dios es capaz de dar esto y mucho más.

 

CONCLUSION

v.21 “Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.”

Veamos la afirmación de parte de Dios en cuanto a Su pueblo… Él los declara Su propiedad, anuncia que fueron creados para Él y para que publiquen de sus maravillas.

Así como lo hicieron cuando salieron de Egipto, así debían hacerlo cuando salieran de ese cautiverio. Parte de esa publicación y de esas alabanzas, debía ser la declaración que, por causa de su pecado, su desobediencia, rebeldía e incredulidad, habían sido llevados cautivos, pero que de ahí es que la mano poderosa de Dios les rescato, les salvo y les perdono, trayéndoles de nuevo a su hogar, a su tierra.

Isaías 43:7 todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.

Cuando declaramos nuestras alabanzas para Dios, le estamos dando gloria y cumpliendo con uno de los propósitos para los que fuimos creados. Este pasaje tiene en vista la liberación profetizada de Israel de Babilonia, pero también tiene en mente la liberación final traída por el Mesías; ya que los salvos debemos dar gloria al Señor por su liberación de la cautividad del pecado.

Dios nos llama a dar gloria y bendecir Su nombre, a alegrarnos en Él y con Él siempre… a pesar de lo que podamos vivir, debemos tratar de sostener una actitud de agradecimiento, alabanza y adoración a Dios, no por lo que nos puede dar, sino más bien por lo que Él es y ha hecho ya por nosotros.

Soltar y dejar atrás no es fácil, pero necesario. Debemos hacer espacio en nosotros para recibir todo lo nuevo que Dios tiene para nosotros.

Yesenia then: “Dios no ligara lo que tiene para nosotros si no soltamos lo que nos mandó a soltar.”

Por tanto…

v.18-19 …No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad…

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