Los que buscan agradar a Dios

 


LOS QUE BUSCAN AGRADAR AL REY

2 Samuel 23:13-17

 

Predicado por: Hna. Cory

Fecha: 18 de Febrero de 2023

 

INTRODUCCION

Este capítulo relata las últimas palabras dichas por el rey David, al final de sus días. También, se usa todo el capítulo para mencionar a aquellos que fueron los soldados más valientes y leales de este gran rey de Israel. Dentro de esto, encontramos un relato que nos narra una de las grandes hazañas realizadas por los tres guerreros más importantes de David.

El capítulo es claro al dar a entender que cada uno de los valientes, era de suma importancia para David, sin embargo, resalta la labor de 3 de ellos, cuyos nombres eran:

v.8-12 Estos son los nombres de los valientes que tuvo David: Joseb-basebet el tacmonita, principal de los capitanes; este era Adino el eznita, que mató a ochocientos hombres en una ocasión. Después de este, Eleazar hijo de Dodo, ahohíta, uno de los tres valientes que estaban con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían reunido allí para la batalla, y se habían alejado los hombres de Israel. Este se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó, y quedó pegada su mano a la espada. Aquel día Jehová dio una gran victoria, y se volvió el pueblo en pos de él tan solo para recoger el botín. Después de este fue Sama hijo de Age, ararita. Los filisteos se habían reunido en Lehi, donde había un pequeño terreno lleno de lentejas, y el pueblo había huido delante de los filisteos. Él entonces se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos; y Jehová dio una gran victoria.

Estos 3 varones sobresalieron de los demás, no porque fueran más especiales, sino más bien por la entrega, devoción, disposición y abnegación que mostraban para con David.

Cuando estos valientes, conocieron a David, probablemente nunca se imaginaron que llegarían a convertirse en hombre de renombre en medio del pueblo y hasta el día de hoy. La fama de ellos no solo es gracias a sus grandes hazañas, sino también debido a sus orígenes; ya que eran hombres señalados, criticados, sin nada en sus manos, derrotados y de ahí fueron levantados por la gracia de Jehová en David.

1 Samuel 22:1-2 Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam; y cuando sus hermanos y toda la casa de su padre lo supieron, vinieron allí a él. Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres.

David se armó y se hizo acompañar de hombres similares a él, con problemas, prófugos, amargados, tristes, endeudados, etc. Y esto es una muestra del poder transformador de Dios, quien sabe tomar lo vil del mundo para gloria y alabanza de Su nombre.

Cada uno de los valientes era especial para David, le hacía recordar la misericordia de Dios para con aquellos que le buscaban de corazón. Pero estos tres hombres mencionados sobresalían de los demás y es muy probable que eran los de mayor confianza para David.

En el texto principal encontramos una de las muchas hazañas que muy seguramente estos tres hombres hicieron por David. Y es que arriesgaron sus propias vidas por complacerá a su amigo y a su rey.

Hay algo que mueve a la humanidad a hacer las cosas, y no es precisamente la voluntad de hacerlo, sino más bien algo más profundo… el agradecimiento unido al amor fraternal.

A estos hombres no los movía la responsabilidad que tenían para con David como rey, eso era visto como parte de sus cargos o su deber como soldados y guerreros. Lo que a ellos los movía era el agradecimiento que tenían con David y la relación que establecieron con él; esto, les desarrollo un amor fraternal para con él, lo cual es lealtad y aprecio.

Pensemos que cuando esos hombres llegaron a la cueva de Adulam, bien podrían haber sido rechazados por David, él tenía sus propios problemas; sin embargo, David los vio como una bendición, como un grupo de apoyo que Dios le estaba mandado. Estos hombres se sintieron aceptados, comprendidos y apoyados. Lo cual creo un lazo entre ellos y David.

Cristo ha hecho así con cada uno de nosotros. Hay un lazo (Su sangre) que nos une Él, un Espíritu que nos hace dependientes de Él.

Cristo nos aceptó tal cual venimos Él, nos comprendió, nos salvó, nos ayudó y nos sigue ayudando… estas son razones suficientes para agradecerle y fortalecer el lazo que tiene con cada uno de nosotros, al punto de sacrificar nuestra propia vida o comodidad por amor y agradecimiento a Él - así como hacían los valientes de David.

El amor y el agradecimiento crean un respeto de parte nuestra para con Dios, así como también nos hace buscar las formas en que podamos agradarle. Es por esto que los que buscan agradar al rey deberán cumplir estas características que vemos en los valientes:


I.                 SIEMPRE ESTAN ATENTOS AL REY

Si tomamos el pasaje inicial, podemos ver que David en ningún momento pidió u ordeno que se le trajera agua del pozo de Belén. Él simplemente pensó en voz alta o lo dijo como en un suspiro. Su expresión deja ver que era un deseo que venía de su corazón.

David se crio en Belén y si usáramos la imaginación podemos incluso pensar en cuantas veces siendo joven o niño, David se asomó a ese pozo a beber agua, jugando con sus hermanos o amigos; él simplemente si tenía sed o deseos de refrescarse, solo se acercaba al pozo y disfrutaba de su agua.

Ahora los tiempos eran otros, David estaba fuera, su querida ciudad estaba tomada por los enemigos filisteos; y tenía sed y recordando el ayer, solo suspiro diciendo: “¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!”

Esa agua era algo que él deseaba, pero por supuesto que no tenía pensado enviar a nadie a buscarla, porque sería peligroso. Tener que ir a campamento enemigo; ¡era una completa locura! Y menos aún arriesgaría la vida de sus tres guerreros más importantes.

La cuestión es que era tan grande el amor que estos hombres tenían por su señor, que no les importo poner en riesgo su propia vida con tal de satisfacer esos deseos.

El amor en una persona hacia otra, le hace ponerle atención hasta de los detalles mas mínimos; esto les genera una complicidad tan intima que es capaz de desarrollar una comunicación de la cual no se necesitan palabras.

Estos hombres solo les basto oír un suspiro expresado, para entender que había un deseo, un anhelo en el corazón de su rey. Con Cristo debería ser similar.

No deberíamos de esperar que Dios nos esté llamando la atención a cada rato para hacer las cosas… deberíamos desarrollar una complicidad y una intimidad tal que podamos comprender cuales son los deseos de Dios… y el amor hacia Él debería de movernos aun a costa de nuestra propia vida o comodidad para complacerlo.

Es necesario desarrollar el discernimiento para comprender que es lo que Cristo desea. Pero mas aún debemos poner nuestra atención haca Él para detectar:

·       Su voz

Juan 10: 27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.

·       Sus señales

Juan 20:30-31 Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

·       Sus mandamientos

Deuteronomio 28:1 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. (Bendiciones de la obediencia)

Estos hombres debían estar cerca del rey para aprovechar cualquier momento en el que él expresara no solo sus deseos, sino ante cualquier orden; ellos demostraron que no necesitaban recibir una orden directa para obedecer, ya que su amor los movía hacerlo.

No se distraían con cosas de la vida cotidiana, sino que sus oídos estaban totalmente puestos en escuchar la voz de su señor. Esto nos insta a que nosotros podamos tener siempre nuestros oídos atentos a la voz de nuestro Dios; que podamos estar siempre a la expectativa por saber qué es lo que quiere para así poder cumplir sus deseos y hacer su voluntad. Es por esto que debemos prestar atención, callar y escuchar a nuestro Rey.

Estar atentos a la voz de Dios, es tener la voluntad de obedecerle.

Cualquier persona puede hacer lo que por orden u indicación se le pide… pero solo los verdaderos servidores tienen la iniciativa de obedecer por complacer al Rey sin necesidad de recibir una orden u indicación.

No deberíamos de esperar que nos digan ¡haz esto!, para hacerlo, así como también, conocer y hacer lo que le agrada a Dios no debería ser una orden, sino un deseo de nuestro corazón, por el amor que tenemos para con Él.

 

II.               SE COMPROMETEN CON EL REY

Esto es muy valioso, ya que comprometernos con Dios es compartir su misión, sus objetivos, sus metas y sus deseos; a tal grado de hacerlos nuestros. Esto es sin duda alguna un ejemplo de abnegación.

Tal cual lo vemos en Jesucristo, quien, siendo Dios, no se aferró a ello, sino que tomando forma de hombre vino a la tierra a morir por la misión del Padre.

Filipenses 2:5-8 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Este sacrificio trajo honra a Jesús, no por el hecho de ser Dios solamente, sino por el gran ejemplo de abnegación que demostró en su estadía en la tierra.

Los tres valientes de David, se comportaron igual. Ya que ellos al oír el deseo del rey, no dijeron «bueno, lo vamos a anotar y cuando tengamos un momento libre vemos si podemos hacer algo». ¡No! Su rey tenía sed, y el agua de Belén era la que quería, por lo que para ellos valía la pena darlo todo para cumplir ese deseo. No importaban las consecuencias, las dificultades, ellos tenían un objetivo claro e irían tras él.

Abnegación: Renuncia voluntaria a los propios deseos, afectos o intereses en beneficio de otras personas.

Estos hombres renunciaban a sus deseos de conservar su vida, su comodidad y seguridad por complacer los deseos de David. La pregunta es: ¿Estaremos nosotros renunciando a nuestros deseos, comodidad, seguridad, planes, etc. por complacer a Dios?

Si el ejemplo de Jesús, lo vemos tan alto, pensemos en lo que estos hombres hicieron. No lo pensaron dos veces para ir en pos de lo que su amigo, su rey o su líder deseaba.

Será que nuestro actuar es ¿Hacernos los distraídos, mirar para otro lado y dejar que otro se ocupe?

Esto abarca para todo, no podemos dejar que otros hagan lo que a nosotros se nos fue encomendado. Si tenemos el privilegio de realizar un servicio dentro y fuera de la obra del Señor, ¿poque no lo hemos de hacer nosotros? O ¿Por qué dejare que otro lo haga por mí?

En cuanto a las bendiciones que deseamos, ¿dejaremos que otros lleven la carga que a mí me corresponde llevar?, ¿es correcto que otros se esfuercen y pidan lo que yo estoy interesada/o en recibir?, ¿es eso justo y bien visto por Dios?

También pensemos, así como dejamos que otros hagan lo que nos toca a nosotros, ¿Dejaremos que ellos también se lleven nuestras recompensas o bendiciones?

Como estos hombres, nosotros tenemos que estar dispuestos a arriesgarnos con tal de hacer la voluntad de Aquel a quien servimos. No importa si es un mandato o no, vamos a hacerlo porque le amamos y queremos agradarlo sólo a él.

Observemos cual fue la actitud de estos hombres ante la misión que tenían por delante; porque cuando nos comprometemos con Dios, debemos:

a.     Armarse de valor y de armas

Una vez que la decisión de ir a buscar el agua estaba tomada, no es que salieron corriendo y ya, sino que se prepararon para ese momento. Recordemos que iban a un territorio lleno de enemigos, por tanto debieron haber agarrado sus espadas y también su equipamiento, para así enfrentar a quienes se pusieran en su camino.

De igual manera, nosotros debemos prepararnos espiritualmente, emocionalmente, físicamente y mentalmente para cumplir con los deseos de nuestro Señor. Para ello contamos con toda la armadura que él mismo nos provee.

Estos hombres tuvieron que adentrarse en territorio enemigo, totalmente hostil a sus intereses. Y esto es lo mismo que tenemos que hacer nosotros si queremos hacer la voluntad de Dios. El mundo y Satanás se oponen a las cosas del Señor y es por eso que vamos a sufrir persecución si queremos servirle y obedecerle.

El clave ante esto es el compromiso que tengamos con nuestro Dios. A diferencia de los valientes de David, él no estaría con ellos como para defenderlos o respaldarlos, sin embargo nosotros, contamos con la presencia de Dios mismo como nuestro defensor, nuestro estandarte, nuestro poderoso gigante que vence y triunfa.

Estos tres hombres se destacan entre el grupo de los treinta valientes de David, y a su vez, los treinta sobresalen por sobre el resto del ejército. Lo que nos lleva a pensar que ellos eran los que siempre iban por delante, ellos eran los de confianza de David; esta confianza es similar a la que mostraron Josué y Caleb ante Moisés y el pueblo cuando regresaron del espionaje a la tierra prometida.

Debemos ver que estos tres hombres eran de los que cuando todos se dan por vencidos, ellos permanecen firmes.

¿Somos de esos que cuando todos dan la espalda, nosotros permanecemos fieles?, ¿Somos de ese remanente que permanece fiel a Su Palabra?... comprendamos que no importa que todos sigan otros caminos, nosotros debemos permanecer firmes en Aquel en quien creímos.

b.     Organización

Seguramente uno de los tres habrá sacado el agua mientras los otros hacían la guardia por si algún enemigo se acercaba. Ellos tenían un plan de trabajo, ellos trabajarían en equipo y con esfuerzo mutuo.

Exactamente así es como debemos trabajar los hijos de Dios. No estamos solos en nuestra intensión de satisfacer los deseos de nuestro Padre, sino que podemos contar con muchos hermanos que estén dispuestos a trabajar a nuestro lado. Debemos saber con quienes vamos a trabajar, ser más selectivos en cuanto a las personas que tendremos a nuestro lado.

Una vez retirada el agua del pozo, quedaba un desafío más complicado que era regresar al campamento sin que esta se les derramara; probablemente ellos cargaban algún odre, o bolsa de cuero, donde podían almacenar agua; pero de igual forma no podían ir tan rápido y metiéndose por cualquier lugar como habían hecho a la ida; tenían algo precioso que cuidar.

Debemos cuidar aquellas cosas que Dios nos ha dado que glorifican su nombre. Por ejemplo, debemos ser defensores de Su Palabra, hacer buen uso de los dones y talentos que nos han sido otorgados, protectores de las almas de Dios, etc.

Una buena organización nos puede garantizar el éxito de nuestras actividades dentro de la obra de nuestro Dios, y de esta forma también estaremos glorificando a Dios.

c.      Tener confianza en Dios.

Comprometernos con Dios es confiar en Él. Veamos que estos valientes siempre sobresalían individualmente como en grupo, ellos habían llevado a cabo grandes hazañas, impropias de un humano común y corriente. Esto puede llevarnos a pensar que eran hombres dotados de ciertas capacidades especiales, o que poseían una gracia de Dios en particular. ¡Pero no! No se trataba de su propia fortaleza, sino del Dios en el que habían puesto su confianza.

¡Ese es nuestro mismo Dios! Y así como Él les daba la victoria a estos hombres, así mismo Dios nos va a dar la victoria cuando en nuestros corazones esté el glorificar Su Nombre.

Todo lo que podamos hacer, si lo hacemos en miras de la honra a Dios, esto será bendecido y respaldado.

El respaldo de todo hijo de Dios viene de la confianza que depositamos en Dios, ya que es Él quien ejecuta todo por el poder de Su Espíritu y Su palabra.

Tengamos presente que nadie se compromete con alguien en quien no confía… Nuestro compromiso con Él debe ser sólido, perseverante hasta el final e íntimo.

 

III.             RECIBEN HONRA DE PARTE DEL REY

V.16b-17 Entonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, diciendo: Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres valientes hicieron esto.

A simple vista parecería que derramar el agua fue una falta de respeto a los tres valientes, o un mal agradecimiento o desconsideración de parte de David. Pero no es así… si observamos detenidamente vemos que esa agua fue derramada para Jehová; lo que nos deja ver que fue dada como ofrenda a Dios en agradecimiento a la cobertura que le dio a sus hombres.

David se sintió tan honrado por el sacrificio de estos tres hombres valientes, que sintió que el agua era demasiado buena para él – pero si era digna de ser derramada como sacrificio a Jehová. El creyó que el gran sacrificio de estos tres hombres solo podía ser honrado ofreciendo el agua a Jehová.

Dios tiene muchas formas de como honrar a los que le sirven y buscan agradarle. La forma de actuar de David fue un acto de humildad y agradecimiento por el sacrificio que estos hombres habían hecho por él.

Ellos, habían arriesgado su vida, expusieron de alguna forma a los demás del ejército, se fueron sin el consentimiento y conocimiento de David… al final esto el rey no lo vio con ojos malos o reprochadores, sino al contrario, su corazón se conmovió por la audacia que habían tenido y vio en sus tres amigos una lealtad y un amor superior.

En la obra de Dios no hay distinciones que vengan de parte de Él… simplemente debemos ser maduros en reconocer que no todos tienen el mismo nivel de amor, agradecimiento, compromiso, y servicio para con Él.

Dios sabe reconocer a sus siervos, darles honra por la honra que Él recibe de ellos, recompensarlos por la labor, por la lealtad, confianza y compromiso que tienen para con Él. Y esto no es distinción o excepción de personas, sino mas bien justicia y equidad.

El día de rendición de cuentas, llegara. Y no debemos ser inmaduros en cuanto a las recompensas que se otorgaran.

1 Corintios 3:12-15 Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

Pablo nos deja ver que no todos trabajan con la misma calidad, por ende, las recompensas a recibir no pueden ser iguales. La salvación nos da garantía de una vida eterna juntamente con Cristo. Pero la forma en que se trabaja, brindara resultados, y estos al ser probados revelaran las intenciones y la calidad con la que se hizo la labor; lo que, a su vez, brindara el tipo de recompensa que recibirá.

Los tres valientes de David, sobresalían de los demás, no por ser más grandes o mejores, aunque tuvieran buenas capacidades o habilidades. NO, ellos sobresalían por lo que en sus corazones había para con David.

Una persona puede no tener tantas habilidades, pero si en su corazón hay atención, compromiso, amor, devoción, lealtad, confianza para con Dios, esto le hará brillar y sobresalir por sobre los que tienen grandes capacidades.

1 Corintios 1:26-29 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.

Para vergüenza de los doctos, ha escogido personas sencillas que tenga un corazón dispuesto para obedecerle y servirle abnegadamente.

Para Dios somos especiales, independientemente de las capacidades o talentos que podemos poseer, Él tiene el poder de capacitarnos para desempeñar los roles que nos asigne. Todo viene de Él y por Él y para honra de Él.

Deuteronomio 7:6-8 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto.

Es por Su Espíritu, Su sangre, Su gracia, Su amor y Su misericordia que nos ha escogido, para servirle, honrarle y agradarle.

 

CONCLUSION

Nuestra meta en la vida debería ser la de estos tres valientes: BUSCAR INSESANTEMENTE AGRADARLE.

·       Estamos en tiempos donde debemos comprometernos con Dios, así como estos hombres estaban comprometidos con David.

 

·       Nuestra vida entera debería de estar atenta siempre a Dios, a Su palabra, Sus señales, Su voz, etc.

 

·       Deberíamos estar tan cerca de Él, que aun Sus susurros o suspiros los podamos oír.

 

·       Nuestro corazón debería de estar tan dispuesto a obedecer y servirle sin necesidad de ser ordenados, sino porque el amor que decimos profesarle nos mueva hacerlo.

 

·       Que en nosotros haya el mismo sentir de Cristo, quien no escatimo nada a lo cual aferrarse para hacer lo que el Padre le encomendó.

 

·       Organicémonos de tal forma que nada nos distraiga de la comisión que se nos ha sido dada.

 

·       Preparémonos en todas las áreas posibles, para brindarle a Dios un mejor servicio siempre, ya sea dentro como fuera de las iglesias.

 

Seamos valientes, esforzados, confiando en Dios siempre, y muy seguramente veremos Su poder manifestarse y Su nombre propagarse.


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