Todo es hecho nuevo

 


 TODO ES HECHO NUEVO

2 Corintios 5:17

Predicado por: Hna. Cory

Fecha: 01 de Febrero de 2023

 

INTRODUCCION

Este versículo es muy conocido y usado para anunciar la obra transformadora de la salvación de Cristo. Ciertamente somos nuevas criaturas, la idea es expresar que la vida vieja ya no tiene relación con la nueva vida adquirida por medio del perdón de pecados y la salvación.

Nuestro antiguo YO, ya no puede relacionarse con nuestro nuevo YO. En Cristo todo es hecho nuevo, nuestros pensamientos, sentimientos y acciones son transformados por el poder de la gracia adquirida.

Los cambios se vienen dando desde el interior de cada persona y deben ser expresados en lo exterior, ósea en cada acción, hecho o palabra dada.

Dios es el único que puede tomar lo viejo y convertirlo en nuevo, lo que a su vez afecta todo alrededor que también se va transformando, a fin de que nada quede sin ser hecho nuevo.

El deseo de Dios es que nuestra nueva vida refleje Su poder, santidad, gloria y verdad. Por tanto, veremos a lo menos 6 áreas o cosas que Dios hace nueva en nosotros, donde claramente podremos nosotros mostrar esos cambios:

 

I.                 UNA NUEVA COMUNION v.18

“Hemos sido reconciliados con Dios por medio de Jesucristo”

La palabra de Dios nos enseña que nosotros no pertenecíamos a la familia de Dios, no éramos pueblo. Pero por la gracia y sacrificio de Jesús, ahora somos no solo pueblo de Dios, sino también Reyes y Sacerdotes de Dios.

1 Pedro 2:9-10 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

Hemos alcanzado una nueva identidad gracias a Cristo. Ser hijo de Dios es un privilegio que se nos ha sido entregado por la sangre de Cristo en la Cruz. Por tanto es de valorarlo, no solo verlo  como un medio para alcanzar el perdón de todos nuestros pecados, sino también debemos verlo como un regalo que se nos fue conferido.

La comunión con Dios es nueva ya que brinda libertad, acceso, confianza, fortaleza, fe, esperanza y santidad.

Antes de estar en Cristo, podíamos elevar una oración a Dios y esta podía ser respondida por Él, ya que siempre hemos sido parte de Su creación; sin embargo no es igual a solo ser creación de Dios a ser Hijos de Dios. El Padre se recrea teniendo comunión con sus hijos y ese deleite debe ser mutuo.

Comunión es sinónimo de confianza e intimidad. Ya que es una relación que se desarrolla a medida que se busca estar con Él. Esto se logra por medio de la oración, la práctica de la Palabra escrita, el congregarse, etc.

Dios ha abierto esta puerta de bendición por medio de la cual podemos tener acceso libre a Él. El ser reconciliados nos brinda una nueva oportunidad de tener una relación sana y agradable con Dios.

Esa reconciliación nos brinda la bendición de crecer en el evangelio, de servirle, de adorarle más de cerca, ya que la pared del pecado que nos alejaba y separada de Dios fue derribada por Cristo en esa Cruz.

 

II.               UN NUEVO SENTIDO PARA NUESTRA VIDA v.15

“Ya no vivimos para nosotros mismos, sino para Dios”

Es fácil buscar los medios y esforzarnos por buscar nuestro propio agrado. Muchos trabajan para sí mismos, para sostener sus propias vidas y complacer sus propios deseos. Pero, ¿Que recompensa hay en ello?

“Dios nos enseña que debemos buscar vivir para Él, que nuestros recursos y esfuerzos, se enfoquen en agradarlo solo a ÉL.”

Al ojo del hombre y de la mujer carnal, esto podría sonar egoísta, sin embargo, al ojo de Dios no. Solo meditemos en esto: Jesús dio su vida para que nosotros fuéramos salvos y nuestros pecados fueran perdonados; por tanto, servirle y vivir para Él no debería ser considerado un precio alto a pagar, cuando lo que Jesús hizo es mayor a lo que nosotros podemos hacer.

Deuteronomio 12:28 Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre.

El objetivo de Dios es que nos vaya bien esta vida. En Cristo, todo redunda en bendición y bienestar para nuestra propia vida. Nada de lo que Dios pide es en vano o por gusto. Los pensamientos de Dios son buenos y llenos de bendiciones para nosotros.

Si antes nuestra vida carecía de sentido, porque solo vivíamos por  vivir o vivíamos bajo las expectativas del mundo, de Satanás, de nuestra familia o amigos y buscábamos complacerles para encajar… en Cristo todo es diferente… en Cristo no buscamos encajar ente los demás, ya que la condición de los demás es igual a la nuestra, no hay diferencia ante los ojos de Dios.

Un nuevo sentido para nuestra vida, es vivir bajo las expectativas de Dios que siempre buscaran lo mejor para nosotros, Dios no nos pedirá algo que sabe que no podemos dar; al contrario, Él nos equipara con lo necesario para salir victoriosos siempre.

Un nuevo sentido para nuestra vida, es una razón por la cual vivir. Hay quienes viven para su familia, otros para sus hijos, etc. y hay quienes viven para Cristo y Él se encarga de cuidar todo lo demás por nosotros.

Anteponer a Cristo es la mejor garantía de cuidado que nuestra familia, nuestras pertenencias y todo lo demás puede tener.

 

III.             UN NUEVO CAMINO v.7

“El camino de la fe, no de la realidad inmediata”

Todo hijo de Dios, aprende a andar en fe y no por su vista física. Probablemente este sea el punto más difícil de desarrollar en el evangelio. Ya que vivir por lo que no vemos, es muy difícil y doloroso. Dios promete bendecir a quienes se esfuerzan por andar en el camino de la fe.

¿Qué recompensa puede haber para quienes se mueven por lo que sus ojos ven?; ¿Esa es fe? probablemente no.

1 Juan 5:4 Porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.

Lo que nos distingue de las personas comunes es la fe que tenemos… no es una fe en uno mismo, como la psicología o las charlas motivacionales nos dicen… está bien creer en uno mismo, pero mejor es Creer en Cristo antes que en uno mismo. Ya que esto nos enseña una dependencia hacia Él,  así como también nos enseña que todo lo que somos y tenemos se lo debemos a Él.

Las fuerzas, los talentos, los dones y demás atributos que tenemos vienen de la multiforme gracia de Dios que es derramada para nuestras vidas.

La fe nos enseña que Cristo es con quien esta empieza y es con Él con quien esta es perfeccionada.

Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

Es a Cristo a quien nuestros ojos deben contemplar para poder ver realizadas las promesas recibidas, así como las metas que podamos tener. Caminar en el evangelio es caminar en fe, teniendo la mirada en el guía y creador de este camino.

Antes de ser hijos de Dios, caminábamos en base a nuestros conocimientos, habilidades, fuerzas, etc., nuestros caminos estaban muy distanciados de los caminos de Dios. Por ende, lo que Él pretende ahora, es que nuestro camino sea el que Él ha trazado para nosotros. Sus planes, ahora son nuestros planes, Sus fuerzas, ahora son las que mueven nuestra vida.

Un nuevo camino, representa una dependencia de Dios, lo que a su vez nos traerá bendición y el cumplimiento de la voluntad divina.

 

IV.             UN NUEVO DESEO v.9

“Nuestro propósito ahora es agradar a Dios”

Muchos buscan y se mueven con el deseo de agradar a quienes aman, lo cual está bien… pero, ¿Cuantos buscan con sus acciones agradar a Dios?

Fácilmente podríamos decir que la fe es la base fundamental para agradar a Dios, porque así lo establece Su palabra. Y no estaríamos lejos de lo que Dios nos manda. Pero, ¿Cuantos separan sus acciones de la fe?

¿Como seria eso? Muchos tienen la fe de que Dios contestara sus peticiones y sus oraciones, lo cual es una buena forma de ejercitar la fe. Pero si esto está lejos de un buen ejercicio cristiano, entonces nuestra vida está a medias.

No podemos simplemente tener una fe como un medio para lograr lo que deseamos o necesitamos. Nuestra fe debe ser la base para el buen ejercicio cristiano.

Santiago 2:18 Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

No es que las obras salven… NO… Santiago no está hablando de una fe que salva… porque está dando por sentado que ya somos salvos. La fe de la que está hablando es la que se muestra a través de un buen ejercicio cristiano.

Santiago 2:14-17 Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

Nuestra fe debe ser vista a través de las actividades que diariamente hacemos en pro de la gloria de Dios.

No estamos diciendo que la fe que tenemos en que Dios nos dará respuesta es mala… NO… Hebreos nos dice que “sin fe es imposible agradar a Dios”. Pero agradar a Dios también tiene que ver en que esa fe sea manifiesta en las actividades que diariamente hacemos en pro del mismo evangelio.

Llevar una vida agradable a la santidad de Dios, está llena de oración, de lectura de la palabra y más poner por obra lo escrito; una vida donde brindemos misericordia a aquellos que lo necesitan, llevar la verdad y la luz a aquellos que están en tinieblas, etc.

Agradar a Dios, muchas veces es anteponer lo de Él a lo nuestro. Despojarnos de nuestras comodidades por amor a Él. TENGAMOS PRESENTE QUE NADA DE LO QUE HAGAMOS SI LO HACEMOS PENSANDO EN AGRADAR A DIOS SERA EN VANO Y MENOS SE QUEDARA SI SU RECOMPENSA.

La pregunta es: ¿Cuál es nuestro deseo?

Antes nos movíamos buscando la propia complacencia… nuestro deseo era buscar lo mejor para nuestras vidas… ahora debe ser diferente… nuestro deseo debe ser el deseo de Dios… nuestro deseo debe ser complacerlo a Él primero, antes que a nosotros mismos.

 

V.               UN NUEVO MINISTERIO v.20

“Ahora somos embajadores de Cristo, nuestro ministerio o función ahora es llevar el mensaje de la Reconciliación”

Dios nos ha encomendado una ocupación muy importante: Somos embajadores. Un embajador tiene como función representar los intereses del país al que pertenece:

Filipenses 3:20 Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.

Somos personas que tienen una ciudadanía celestial, por tanto, son los intereses de Dios, quien es el dueño y Gobernante del cielo los que debemos difundir.

Un embajador busca establecer relaciones entre nuevos adeptos y el país al que pertenece. Esto lo que nos indica es que debemos evangelizar, anunciar las buenas nuevas de salvación.

Así como a nosotros un día nos hablaron de un Dios que perdona pecados, salva y bendice, así también nosotros debemos dar a conocer a ese mismo Dios que nos salvó.

v.18-19 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

Ese es el mensaje de la reconciliación que se nos ha encomendado difundir: Dios, reconcilio al mundo pecador consigo mismo por medio de lo que Cristo hizo en la cruz. Dios no tomo en cuenta nuestros pecados, ya que la muerte de Cristo en la cruz, Su sangre cubre multitud de pecados.

No hay pecado que Dios no pueda perdonar… Dios desea que su creación vuelva a estar en armonía con Él, pero el único acceso a ello es Cristo.

Si antes nadie nos tomaba en cuenta para llevar un privilegio tan grande, Dios si lo hace… no es de todos el anunciar el evangelio, el temor, la pereza y el orgullo muchas veces son obstáculos en la vida del creyente.

Si nuestro nuevo deseo es agradar a Dios, esta es una buena forma de hacerlo… anunciando la verdad. Parte de esa nueva comunión que tenemos ahora con Dios es reflejarla a través del anuncio del evangelio. Ese es nuestro llamado anunciar las virtudes de Cristo a toda criatura. Y ESTE LLAMADO ES PARA TODOS LOS NACIDOS DE NUEVO.

 

VI.             UN NUEVO HOGAR v.1

“Tenemos una morada en los cielos, especial para cada uno”

Morada: Proviene del griego 'mone' y quiere decir 'mansión'. Se refiere a un lugar determinado donde un individuo o grupo de personas residen y resguardan su privacidad.

La idea de ello, es que cada uno de nosotros somos un lugar especial donde la presencia de Dios descansa.

Pablo habla de “nuestra morada, este tabernáculo” y no se refiere a un lugar físico hechos de manos de hombres, como un templo, o casa física. La referencia es hacia nuestra vida, nuestro corazón.

El escritor nos está dando entender que, aunque nuestra vida acabe, tenemos la bendición de una morada celestial, donde la presencia de Dios seguirá manifestándose.

Debemos entender algo:

a.     Se habla de un cuerpo glorificado, el cual viene de Dios y nos da la entrada al cielo. Ya que al cielo no entrara carne, ni corrupción.

Filipenses 3:21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

1 Corintios 15:50-53 Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

La bendición de este punto es que nuestro cuerpo pecador y corrupto, será transformado a un cuerpo glorificado que ya no tiene pecado.

b.     Se habla de un lugar donde se habitará con otros cristianos y donde todos gozaremos de la presencia de Dios.

Juan 14:1-2 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

Jesús nos habla de un lugar celestial al que podremos llamar con toda confianza nuestro hogar, en ese lugar habitara su presencia para siempre, y compartiremos con otros creyentes que junto a nosotros han perseverado hasta al final alcanzar esa dulce promesa.

Ahora bien, debemos tener la seguridad que ambos puntos son una completa bendición para cada uno de nosotros.

Dios nos llamó para estar con Él para siempre, tanto en esta tierra como en los cielos… Su presencia y compañía son para nosotros nuestro lugar seguro, nuestro punto de intimidad, nuestra verdadera morada.

De nada nos serviría estar un lugar donde Su presencia no habite. ¡Gloria a Dios porque Su promesa es que donde Él este, nosotros también estaremos juntamente con Él!

 

CONCLUSION

Dios tiene preparado para cada uno de nosotros cosas nuevas y llenas de bendición:


·       Una nueva comunión

·       Un nuevo sentido de vida

·       Un nuevo camino

·       Un nuevo deseo

·       Un nuevo ministerio

·       Un nuevo hogar


Y así hay mucho más que Dios ha preparado para cada uno de nosotros… nuestro deber es tomar cada uno y sacarles provecho, Dios todo lo encamina a un solo fin y este es nuestra bendición completa junto a Él.

Juan 14:3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.


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