Etapas de un corazón fértil

 


ETAPAS DE UN CORAZÓN FERTIL

San Mateo 13: 1-3

 

Predicado: 26 de Junio de 2020

Hna. Cory Martinez

 

INTRODUCCION.

La popularidad de Jesús iba cada día en aumento y siempre era acompañado de multitudes de personas, que acostumbraban oír sus mensajes y ver las señales de su gracia y poder.

En esta ocasión, Jesús se dirige al mar para dar comienzo a una serie de parábolas, las cuales tenían como objetivo hablar a las almas acerca del reino de Dios, de los cielos y del evangelio.

El versículo 2, nos da la idea que Jesús viendo la gran multitud, tomo una barca y se adentró un poco en el mar, esto, para que ayudado del mismo mar, su voz tomara más potencia y el mensaje pudiera llegar a todos los oyentes.

 

Jesús comienza hablando de un Sembrador (el predicador), una Semilla (el mensaje) y diferentes tipos de Suelo (corazones, oidores) que pueden existir en un mismo prado o terreno para cultivo.

Esto nos enseña que pueden existir varios sembradores (Marcos 4:14 El sembrador es el que siembra la palabra.”); varios tipos de suelo (como lo dice la parábola); pero la semilla siempre será UNA (Lucas 8:11 Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.”)

Hoy en día existen muchos que se levantan a sembrar, que toman la Palabra y comienzan arrojarla al campo, lastimosamente los tipos de suelo que Jesús describió siguen existiendo dentro del campo.

 

Estos suelos son:

v  Los que oyen la Palabra y les es arrebatada… esto es por su ignorancia y falta de interés puesto por el susurro de Satanás par aquea si no CREAN en el evangelio (Mt. 13:9; Mr. 4:15; Lc. 8:12) Esta es la semilla que cae junto al camino.

 

v  Los que oyen la Palabra, pero los problemas, la aflicción y las persecuciones crean DUDA hacia esa Palabra, esto es porque no hecho raíces en el corazón (Mt. 13:20-21; Mr. 4:16-17; Lc. 8:13) Estos son los del terreno pedregal.

 

v  Los que ahogan la Palabra a causa de las atracciones del mundo, los afanes, las riquezas y la codicia; esto tiene como resultado la falta de fruto en el corazón para Dios (Mt. 13:22; Mr. 4:18-19; Lc. 8:14) Estos son los del terreno espinoso.

 

v  Los de corazón fértil y dispuestos a recibir la Palabra, estos son los que producen fruto agradable para Dios (de los que hablaremos en esta ocasión)

Este tipo de corazón (terreno) va creciendo y se va desarrollando según la semilla va germinando dentro de sí, y según la visión de los demás evangelistas, descubriremos cual es a clave para este desarrollo o crecimiento.

 

        I.            EL QUE OYE Y ENTIENDE (Mateo 13: 23)

Mateo hace hincapié en OIR la Palabra (el mensaje del evangelio) y ENTENDER lo que ella quiere expresar.

Lo importante es la RECEPTIVIDAD ESPIRITUAL a la Palabra de Dios y al mensaje del Evangelio.

El mensaje debe impactar a la mente, a los pensamientos, debe cautivar el intelecto; el hecho de comprender el deseo de Dios de salvar al ser humano. Sin cuestionamientos o dudas.

Vrs. 23 y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”

Mateo nos habla de una producción acelerada de frutos, que tiene como característica su disminución… los frutos bajan de un 100 a un 30 por ciento.

Es sinónimo de un terreno saturado… Así tal cual, este terreno parecería una sombra del terreno espinoso, porque al avanzar el tiempo, el creyente llegará a un punto en el cual se puede estancar y luego ahogar la semilla hasta que ya no existan energías para seguir produciendo fruto.

Lo ideal es avanzar al ritmo que Dios marque, sin correr para disfrutar la experiencia de la vida en Cristo.

Mateo 7: 16-19 “Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego.”

Así como en lo cotidiano no podemos obligar a un árbol a darnos más fruto de que el en lo natural nos entregara, así con la vida del creyente, no podemos obligarnos, ni obligar a nadie a dar más de lo que su madures en el Señor le permita… todo es un proceso según lo establecido por Dios y la disposición del corazón.

Hasta este momento, podría pensarse que Mateo se queda corto con lo que desea expresar y no ofrece otra opción para crecer en el evangelio; sin embargo lo que a Mateo  le falta (por así decirlo), el evangelista Marcos le ayuda.

 

      II.            EL QUE RECIBE (Marcos 4:20)

El Evangelista Marcos nos da la pauta para entender que no basta solo con oír la palabra en relación a entenderla, es necesario RECIBIRLA (Creerla con fe).

No es una mera acción de conocimiento, sino algo más profundo debe entrar en acción… LA FE.

Romanos 10: 17 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

La palabra de Dios abre los oídos espirituales de hombre, abre el alma para que pueda nacer y crecer la fe; en este punto ya no estamos hablando de algo meramente intelectual, ahora se ve involucrada el alma, por lo que también al hablar de fe, estamos hablando de aspectos espirituales… (La palabra está pasando de la mente al corazón del oidor)

En cuanto a los frutos, la tierra (el corazón del hombre) comienza a producir frutos de manera ordenada, en aumento, ya que estos son continuos y estables… Los frutos van desde el 30, 60 hasta el 100 por ciento.

Hasta este puto podríamos pensar que el fin de mensaje de la parábola del sembrador este, sin embargo el Evangelista Lucas, se encarga de COMPLETAR o PERFECCIONAR el mensaje.

 

    III.            EL QUE RETIENE (Lucas 8:15)

Lucas en su explicación de la parábola es más claro al hablar de la buena tierra; él, la describe como “Corazón bueno y recto”, esto claro está que no es por mérito propio, sino más bien es el resultado de las 2 etapas o puntos anteriores (Oír, Entender y Recibir).

Quienes oyen, entiendes y reciben la palaba que Dios constantemente envía y tal cual como Él la envía, CRECEN como personas, como hijos de Dios, como cristianos, ya que la misma palabra procura la transformación del corazón del hombre, de un corazón de piedra a un corazón de carne y los pensamientos son esclarecidos bajo la luz de esa palabra, son mentes que pasan de estar entenebrecidas a resplandecer.

Este tipo de corazón bueno y recto, son los que RETIENEN la palabra oída, entendida y recibida y como los frutos son de menos a más, solo restaría declarar como Lucas dice: “Dan fruto con perseverancia”.

Son cristianos que saben perseverar ante las circunstancias ya que la palabra que retienen en sus corazones les infunde aliento y fuerza para seguir adelante.

Si recordamos todos los factores que dañaron los terrenos anteriores, entonces hemos de suponer que este buen terreno también puede verse perjudicado por esos mismos factores, entonces, ¿qué es lo que lo hace diferente? Sencillo, la calidad de la tierra que es agradecida con la semilla y el cuidado del sembrador.

A estas alturas, nada de lo que daño a los otros terrenos dañará a este corazón, ni los afanes, ni las riquezas, ni persecución, ni problemas y ni siquiera Satanás podrá robar la semilla plantada, porque el suelo la retiene, la atesora ya que es puesta por obra.

Estos corazones perseveran en el evangelio a pesar de todo y sus frutos son constantes, abundantes y deliciosos al paladar de Dios.

 

CONCLUSION.

Dicho de otra forma, el mensaje de Jesús en esta parábola es:

v  “Más la que cayó en buena tierra, estos son los que von corazón bueno y recto oyen, entienden, reciben y retienen la palabra y dan fruto constantemente ya que perseveran en la palabra implantada”

 

“No me elegisteis vosotros a mí, sino que Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidierais al Padre en mi nombre, Él os lo de.” Juan 15: 16

 

Cristo desea que seamos perseverantes en la fe que hemos atesorado dentro de nuestros corazones, que valoremos siempre la buena semilla que nos mande, ya que producirá los frutos que el Padre desea y bendiciones abundantes.

Cristo nos ha dotado de todo lo necesario para salir adelante en sus caminos y así glorificar y honrar SU NOMBRE.

 

¡Seamos tierra deseable, receptiva y fructuosa para DIOS!


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